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Reconstrucción con corrupción política, ¿la vamos a tolerar?

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La Reforma Inconclusa 

Está demostrado que países como Honduras, sufren más las consecuencias de los desastres naturales, porque son menos desarrollados, su economía es menos diversificada y son altamente dependientes de la agricultura y los recursos naturales para sus ingresos.

 

Según datos de la ONU en Honduras, después del huracán Eta hay unas 150 carreteras y más de 60 puentes dañados o destruidos. Actualmente se contabiliza unos 450,000 damnificados que requieren de alimentos, agua, medicinas, albergues y ayuda social. Esto solo es la punta del iceberg, pues prácticamente 1 de cada 3 hondureños (2,9 millones, según COPECO) ha sido afectado por los huracanes Eta e Iota, sin olvidar el daño económico a cultivos, comercio e industria. 

 

Aún se desconoce la totalidad del daño material que han producido los huracanes Eta e Iota, se está a la espera de la Evaluación de Daños y Pérdidas (DaLA, en inglés) que realizará Comisión Económica de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe (CEPAL) en los próximos días. A partir de esa evaluación se tendrá un panorama más claro de la magnitud de la reconstrucción en términos económicos y sociales. Pero una cosa son los daños, otra cosa son los efectos, los cuales todo indica que serán peores que el huracán Mitch, dadas las vulnerabilidades preexistentes al cambio climático que sufre el país, el deterioro de las condiciones económicas exacerbadas por la pandemia del CIVID-19, el hambre y la pobreza que afecta a la población, el desplazamiento forzoso, la violencia crónica y la fragilidad institucional.

 

A los que vivimos y sufrimos el huracán Mitch, la mente siempre nos lleva a comparar con aquellos tiempos. Indudablemente hay muchas lecciones aprendidas que nos dejó el Mitch que deberíamos revisar, desde el manejo de los albergues, la descentralización de la ayuda, la contratación pública y la gobernanza, donde el gobierno conduce, pero no controla. Pero si hay una gran diferencia con aquellos tiempos, son los altos niveles de corrupción que hoy persisten y la impunidad con que se actúa.

 

La corrupción en nuestro contexto ha superado la transaccional (soborno, lavado de activos, desviación de fondos públicos, colusión, tráfico de influencias, enriquecimiento ilícito), que se interpreta como el quebrantamiento de una norma jurídica y se requiere un castigo punitivo. La corrupción que más distorsiones está produciendo es la de tipo político que involucra a las personas en los más altos niveles del sistema político hondureño. La corrupción política tiene tres dimensiones, beneficio personal (individuo), grupal (familia, partido político, empresarial, sector religioso, militar) y la preservación del poder para continuar extrayendo y acumulando riqueza, conformándose en palabras da Sarah Chayes, “redes cleptocráticas”.

 

La corrupción política es difícil de investigar, menos castigar por la vía legal, porque las redes cumplen la función de capturar las instituciones públicas, distorsionar la opinión pública, aprueban leyes que los beneficia, se permean en asuntos de la moralidad y espiritualidad, sostienen los vínculos clientelares con la empresa privada o gremios sindicales, así como, el monopolio del uso de la fuerza de la policía y los militares.

 

La corrupción política ya es un obstáculo para que el actual gobierno reciba ayuda humanitaria y, lo será para el proceso de reconstrucción. Por ejemplo, en estos días de solidaridad, algunas personas han decido no donar al gobierno por el temor que se roben la ayuda, mientras que la comunidad internacional se muestra cauta en dar dinero, lo que le produce ciertos malestares a las autoridades gubernamentales, según me informan fuentes. Tristemente estas reacciones de desconfianza al gobierno a quien perjudica más es a la persona damnificada, no al político o autoridad gubernamental que regresa a su casa y tiene sus tres platos de comida.

 

Según la CEPAL, los desastres naturales producen dos grandes consecuencias en países en desarrollo como Honduras, primero causan un grave retroceso en el desarrollo del país (pobreza, educación, salud, acceso a agua, electricidad, infraestructura, etc.) y segundo, dejan un enorme vacío en términos de inversión social, económica e infraestructura. Todo apunta que para que haya un proceso de reconstrucción con la legitimidad de la población hondureña y la asistencia de la cooperación internacional, se tendrá que atender el elefante en la habitación: la corrupción política. Esto es especialmente relevante por el hecho que las redes cleptocráticas también harán buen uso del discurso del cambio climático para lleva agua a su molino.  

 

Los politólogos neoinstitucionalistas tienen un término para explicar un momento de rompimiento institucional, lo llaman “coyuntura critica”. Son momentos donde las “estrellas” se alinean, producto de un fuerte shock externo, para producir un cambio en la trayectoria histórica de una institución o un sistema político. Un cambio de este tipo puede ser, por ejemplo, implementar un nuevo servicio civil de carrera, priorizando la meritocracia. Otro cambio en materia de reducción de la corrupción, es la creación de un sistema de contratación pública profesionalizado y tecnificado, con autonomía de cualquier influencia política o económica. Pero el cambio más efectivo sería retomar el proceso de democratización que ha quedado estancado, especialmente apostando a pesos y contrapesos más independientes y autónomos, lo cual tomará tiempo y mucha persistencia social.

 

Los dos huracanes que hemos vivido pueden ser la coyuntura critica que lleve al país hacia una reforma anti-corrupción sostenible, pero para lograr el apoyo necesario todos deben sentirse que se benefician de la reforma. Uno quisiera ser optimista y pensar que el gobierno “se tocará el corazón”, pero tampoco hay que ser ingenuo, en todos estos años no ha existido tal voluntad política para reformar, ni los más recientes escándalos del COVID-19 que han puesto a vidas en riesgo produjeron una reacción política.

 

Nuevamente, solo el pueblo salva al pueblo…

 

Ultima modificación Domingo, 22 Noviembre 2020 18:09

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