{"id":1065,"date":"2015-12-09T14:25:13","date_gmt":"2015-12-09T14:25:13","guid":{"rendered":"http:\/\/revistazo.com\/content\/?p=1065"},"modified":"2015-12-09T14:25:13","modified_gmt":"2015-12-09T14:25:13","slug":"barrio-pobre-barrio-bravo-la-historia-violenta-de-la-rivera-hernandez-honduras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistazo.com\/content\/barrio-pobre-barrio-bravo-la-historia-violenta-de-la-rivera-hernandez-honduras\/","title":{"rendered":"\u201cBarrio Pobre, Barrio Bravo: La historia violenta de la Rivera Hern\u00e1ndez, Honduras\u201d"},"content":{"rendered":"<h5><em><strong>Texto: Juan Jos\u00e9 Mart\u00ednez d\u00b4Aubuisson \/ Ilustraciones: German Andino<\/strong><\/em><\/h5>\n<p>En el sector Rivera Hern\u00e1ndez, de San Pedro Sula, lo que abunda es la ausencia del Estado. Seis pandillas libran en \u00e9l a fuerza de plomo una batalla por uno de los sectores m\u00e1s miserables de la capital industrial de Honduras. Esta es su historia. Esta es la historia de sus protagonistas, esos que como fichas de domin\u00f3 van cayendo uno tras otro en una lucha sin fin.<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<h4><strong>La casa. Colonia Rivera Hern\u00e1ndez. San Pedro Sula, a\u00f1o 2010<\/strong><\/h4>\n<p><span class=\"gkDropcap1\">M<\/span><span style=\"line-height: 19.8px;\">elvin Clavel regres\u00f3 por fin a su lugar despu\u00e9s de varios a\u00f1os de estar fuera. Como muchos hombres j\u00f3venes de San Pedro Sula, \u00e9l tambi\u00e9n se fue a buscar mejor suerte al puerto m\u00e1s cercano, Puerto Cort\u00e9s. Al mar. Ah\u00ed se volvi\u00f3 marinero y pas\u00f3 varios a\u00f1os subiendo y bajando de los barcos pesqueros. Melvin Clavel le rasc\u00f3 todo lo que pudo al oc\u00e9ano hondure\u00f1o y ahorr\u00f3. Al cabo de un tiempo dej\u00f3 los vaivenes del mar para asentarse en tierra firme, en el lugar donde hab\u00eda crecido, la colonia Sina\u00ed, dentro del enorme sector conocido como Rivera Hern\u00e1ndez. El sector m\u00e1s bravo de San Pedro Sula.<\/span><\/p>\n<table style=\"width: 201px; height: 159px; float: left; margin: 15px 100px 10px 10px; border-style: dashed; border-right-width: thin; border-right-color: #bbbbbb;\">\n<tbody>\n<tr style=\"background-color: #e7e7e7;\">\n<td>\n<h5><strong><strong style=\"color: #000000; line-height: normal;\">Lea tambi\u00e9n:<\/strong><\/strong><\/h5>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" style=\"float: left; margin-top: 5px; margin-right: 15px; margin-bottom: 2px;\" src=\"http:\/\/revistazo.com\/content\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/HomicidiosRiveraHernandezSPSsmall.jpg\" alt=\"images\" width=\"58\" height=\"106\" \/>Entre el crimen y la zozobra seis bandas criminales controlan un sector de San Pedro Sula<\/p>\n<p class=\"gkLinkIs2\"><span style=\"text-decoration: underline;\"><span style=\"color: #ea1c1c;\"><strong><a href=\"index.php\/nacional\/item\/867-entre-el-crimen-y-la-zozobra-seis-bandas-criminales-controlan-un-sector-de-san-pedro-sula\" target=\"_blank\" type=\"text\/html\" class=\"jcepopup\" data-mediabox=\"width[670]\" rel=\"noopener noreferrer\"><span style=\"color: #ea1c1c; text-decoration: underline;\">Leer m\u00e1s<\/span><\/a><\/strong><\/span><\/span><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p><span style=\"line-height: 19.8px;\"><\/span>A Melvin el mar le recompens\u00f3. Despu\u00e9s de varios a\u00f1os de trabajo pesado a bordo de esas maquilas flotantes, logr\u00f3 reunir dinero suficiente para construir una casa grande y formar una familia.&nbsp; Se volvi\u00f3 quiz\u00e1 el hombre m\u00e1s acaudalado de la colonia Sina\u00ed, una colonia m\u00e1s dentro de esa vastedad miserable de la Rivera Hern\u00e1ndez. Su sacrificio en alta mar incluso alcanz\u00f3 para montar en el primer sal\u00f3n de su nueva casa una pulper\u00eda. Con este nombre los hondure\u00f1os conocen una gama amplia de abarroter\u00edas de diversa envergadura. La de la familia Clavel era formidable. La atend\u00eda Melvin en persona y mand\u00f3 construir una repisa de cemento larga en el frente de su casa, mand\u00f3 poner unas rejas y una ventanilla de metal para despachar a los clientes. Luego llegaron las cajas de manteca, las golosinas, los cilindros de gas, las cajas de coca cola y todo lo necesario para que la pulper\u00eda se volviera el negocio m\u00e1s fuerte de la colonia. Melvin Clavel sab\u00eda d\u00f3nde viv\u00eda y estaba al tanto del ecosistema violento de su colonia y de todo el sector,&nbsp; as\u00ed que para protegerse&nbsp; compr\u00f3 tambi\u00e9n una escopeta calibre 12 y una pistola. No estaba dispuesto a que otros le quitaran lo que se hab\u00eda ganado en el mar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La colonia Sina\u00ed era dominada por una banda de maleantes conocida como <span style=\"text-decoration: underline;\"><span style=\"color: #e03333;\"><a href=\"index.php\/nacional\/item\/867-entre-el-crimen-y-la-zozobra-seis-bandas-criminales-controlan-un-sector-de-san-pedro-sula\" target=\"_blank\" type=\"text\/html\" class=\"jcepopup\" data-mediabox=\"width[670]\" rel=\"noopener noreferrer\"><span style=\"color: #e03333;\"><strong>\u201cLos Ponce\u201d<\/strong><\/span><\/a><\/span><\/span>. Nada de otro mundo, una familia de maleantes que hac\u00edan lo que hacen todas las bandas de estas tierras: reclamar un territorio, pelear a muerte con las pandillas y bandas vecinas y cobrar un tributo a los habitantes de sus dominios, al cual muy atinadamente hacen llamar <strong>\u201cimpuesto de guerra\u201d<\/strong>. Melvin hab\u00eda crecido con el l\u00edder del grupo, un hombre joven reconocido en todo el sector por su violencia, llamado Cristian Ponce. Fueron vecinos por muchos a\u00f1os, sus madres se conoc\u00edan y en general hab\u00edan estado cerca b\u00e1sicamente toda la vida. Sin embargo, la acelerada prosperidad de Melvin hizo posar los ojos de Cristian y de todos los Ponce sobre \u00e9l. Al cabo de dos a\u00f1os empez\u00f3 lo que ya se ha vuelto un protocolo por estas tierras: un chico llega y le dice a Melvin que debe pagar el impuesto de guerra como todos los dem\u00e1s negocios de la colonia y que, de negarse, tendr\u00e1n que matarle. Melvin se niega, se indigna, entra en c\u00f3lera y a punta de escopeta corre al chico de su pulper\u00eda con un mensaje para Cristian Ponce: <em><strong>si quer\u00eda ese dinero tendr\u00eda que llegar \u00e9l mismo<\/strong><\/em>. La polic\u00eda nunca fue una opci\u00f3n para Melvin. Confiaba m\u00e1s en sus armas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A Melvin lo mataron desarmado y por la espalda a finales de 2012. Le pegaron tres balazos en la cabeza mientras bajaba unas cajas de manteca. Agoniz\u00f3 un rato frente a sus hijas y luego muri\u00f3 en el hospital p\u00fablico de San Pedro Sula. El sicario escogido por Cristian fue Cleaford, un joven que Melvin no asociaba con la banda y que por eso pudo acercarse sin que su v\u00edctima se alertara.&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esa misma noche, mientras en otro lugar de San Pedro Sula los Clavel lloraban al marinero muerto, Cristian Ponce y su banda entraron a la pulper\u00eda de Melvin y, como bot\u00edn de guerra, se llevaron las golosinas, los tambos de gas, las cajas de coca cola\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La gente de la colonia dice que la banda trabaj\u00f3 toda la noche. Luego de llevarse la mercader\u00eda siguieron con los muebles de la casa, la ropa, el televisor. La casa qued\u00f3 vac\u00eda. Pero los Ponce quer\u00edan m\u00e1s y, como un torbellino, arrancaron los techos, los inodoros, los marcos de las puertas, los azulejos, las l\u00e1mparas. Mordieron hasta los huesos todo aquello que Melvin Clavel hab\u00eda conseguido en el mar. Su esposa y sus dos ni\u00f1as jam\u00e1s regresaron. Le tem\u00edan a Cristian y a su banda de sicarios y ladrones, <strong>as\u00ed que buscaron refugio en otro lugar. Lo m\u00e1s lejos que pudieron de la colonia Sina\u00ed y del sector Rivera Hern\u00e1ndez<\/strong>. Con el pasar de los meses, Cristian se qued\u00f3 con la casa misma como parte del tributo y la volvi\u00f3 el cuartel general de los Ponce. Desde ah\u00ed hac\u00edan la guerra a las pandillas vecinas, los <strong>Vatos Locos, los Barrio Pobre 16, los Tercere\u00f1os, la Mara Salvatrucha 13 y los temibles Barrio 18<\/strong>, la pandilla m\u00e1s violenta de la Rivera Hern\u00e1ndez. Fue de esta forma como la casa de Melvin Clavel se volvi\u00f3 una guarida de bandidos.<\/p>\n<h3><strong>Todos los muertos de la Rivera Hern\u00e1ndez<\/strong><\/h3>\n<p>El d\u00eda que mataron a don Jos\u00e9 Caballero \u00e9l estaba en una reuni\u00f3n. Discut\u00eda con otros dirigentes sobre la necesidad de tener un cementerio comunal. Era la d\u00e9cada de los setenta y lo que ahora es un denso entramado de callejoncitos oscuros, calles de tierra y casitas enclenques por esos a\u00f1os eran enormes y frondosos campos de ca\u00f1a y potreros. Jos\u00e9 Caballero y otro grupo de hombres se hab\u00edan tomado estas tierras a la usanza de aquellos tiempos: b\u00e1sicamente hab\u00eda que juntar un grupo grande de gentes sin casas, de las cuales abundaban luego del hurac\u00e1n Fif\u00ed,&nbsp; y entrar por la noche a los terrenos vac\u00edos, poner un campamento y esperar que el terreno no le perteneciera a alg\u00fan importante terrateniente. Si todo sal\u00eda bien y la tierra era del Estado, pod\u00eda haber negociaciones y estos dirigentes organizaban la venta de las parcelas, qued\u00e1ndose ellos, por supuesto, con una tajada. Ese d\u00eda Jos\u00e9 Caballero hizo una propuesta: que el cementerio llevara el nombre del primer muerto que en \u00e9l se enterrara. Todos estuvieron de acuerdo. Finalizada la reuni\u00f3n un hombre se acerc\u00f3 a don Jos\u00e9 y le pidi\u00f3 que le devolviera su dinero, puesto que en el terreno por el cual hab\u00eda pagado estaba viviendo ya otra familia. Jos\u00e9 se neg\u00f3 y ahora el cementerio lleva su nombre. El hombre le pas\u00f3 una cuchilla zapatera por la garganta y Jos\u00e9 se desangr\u00f3 frente a todos.&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Casi todos los fundadores de la Rivera Hern\u00e1ndez est\u00e1n muertos. Y varios de los viejos que cuentan estas historias fueron sus asesinos . A don Salom\u00f3n, hombre que sustituy\u00f3 a Jos\u00e9 Caballero como presidente del patronato, lo asesin\u00f3 a machetazos don Andr\u00e9s, un anciano maltrecho que ahora se queja de los cinco balazos que le dej\u00f3 Salom\u00f3n, hace m\u00e1s de 30 a\u00f1os, antes de morir magullado&nbsp; por los machetazos que le dio con un machete sin filo. Alg\u00fan tiempo antes de estas muertes&nbsp; tambi\u00e9n asesinaron en las gradas de la Fiscal\u00eda de San Pedro Sula&nbsp; a Carlos Rivera, el presidente del primer patronato de la zona. En su honor se le nombr\u00f3 a todo el sector, y a una escuela, con su apellido. El otro apellido del sector, Hern\u00e1ndez, es el de los primeros due\u00f1os de estos terrenos. Los conflictos comunales parecen calcados, son todos peque\u00f1as guerras por los recursos o la tierra. No grandes extensiones, sino peque\u00f1as parcelas, la mayor\u00eda de unos cuantos metros cuadrados donde apenas cabr\u00eda una modesta carpa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una de las personas que nos habla de esos a\u00f1os de muerte y fundaci\u00f3n es Juan Ram\u00f3n. A \u00e9l llegamos haciendo una de las preguntas que todo antrop\u00f3logo quiere hacer antes de morir: \u201c\u00bfPodr\u00edan llevarme donde el hombre m\u00e1s viejo?\u201d Juan Ram\u00f3n es un se\u00f1or de piel oscura y peque\u00f1o, es pastor evang\u00e9lico desde hace 30 a\u00f1os y aunque en realidad no es el m\u00e1s anciano de todo el barrio es una de las personas m\u00e1s respetadas de la zona. Le gusta hablar, contar de todos esos muertos que vio caer en la fundaci\u00f3n de todas las colonias de la Rivera Hern\u00e1ndez. Los conoci\u00f3&nbsp; a todos y luego de un cuento sobre un asesinado, cierra el relato con el paradero del asesino. Si no fue ya asesinado tambi\u00e9n, seguro vive a algunas cuadras de su casa y \u201chace poquito\u201d habl\u00f3 con \u00e9l.&nbsp; Son justamente los nietos de estos hombres los que ahora pelean a muerte por lo mismo: tierra. Igual que sus ancestros, los chicos de las pandillas riegan diariamente con su sangre este barrio pobre. El control del espacio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los viejos cuentan que despu\u00e9s de un par de meses de&nbsp; haber sido montado el primer&nbsp; campamento, lleg\u00f3 otro grupo y alrededor de este, otro. As\u00ed se fueron api\u00f1ando con una fuerza magn\u00e9tica los asentamientos que con el tiempo se volvieron colonias. Algunos campamentos buscaron estrategias desesperadas como cuando los fundadores de la \u201cCelio Gonz\u00e1lez\u201d decidieron bautizarla as\u00ed en honor al presidente de turno, con la esperanza de agradarlo, de que se compadeciera y no hiciera que los expulsaran de ese terreno estatal. Otro patronato bautiz\u00f3 a su campamento&nbsp; como \u201cAsentamientos Humanos\u201d. Creyeron que esto evocaba \u201cderechos humanos\u201d, que quiz\u00e1 record\u00e1ndole al gobierno su condici\u00f3n de personas conseguir\u00edan que no les sacara de ese terreno como a una plaga. Ambos grupos lo lograron y los campamentos se volvieron enormes colonias que la guerra de pandillas y bandas las han hecho tristemente c\u00e9lebres en el boca a boca de San Pedro Sula.&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El sector Rivera Hern\u00e1ndez siempre fue conocido por su violencia. Mucha gente viviendo api\u00f1ada, al l\u00edmite, en condiciones de gran escasez, en donde lo poco que hab\u00eda se deb\u00eda pelear con machete. Los viejos recuerdan una larga lista de muertos y lesionados por peque\u00f1os conflictos. El cementerio est\u00e1 lleno de hombres y mujeres j\u00f3venes que fueron asesinados por sus mismos vecinos. Sin embargo, era una violencia de uno a uno, sin mucha estructura y sin grupos grandes, a lo sumo familias peleadas hist\u00f3ricamente por alg\u00fan muerto antiguo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La primera pandilla de todo el sector fue la Barrio Pobre 16, instaurada a finales de los ochenta, seg\u00fan los ancianos de la comunidad. Seg\u00fan veteranos de esta pandilla, la trajeron consigo los deportados de los Estados Unidos. Es una pandilla latina originaria del sur de California conformada por&nbsp; descendientes de mexicanos . Originalmente su nombre es Barrio Pobre 13, pero en San Pedro Sula quisieron diferenciarse de la MS13 y, por supuesto, del Barrio 18, as\u00ed que escogieron un n\u00famero intermedio. Fue un bum para los j\u00f3venes de todo el sector. Los deportados estaban tatuados, hablaban ingl\u00e9s, vest\u00edan ropas vistosas tra\u00eddas de \u201call\u00e1\u201d y en definitiva&nbsp; eran&nbsp; la viva imagen de la modernidad. Uno de esos jovencitos destac\u00f3 y en pocos a\u00f1os convirti\u00f3 la pandilla californiana en un grupo de temibles sicarios y extorsionistas sampedranos, un grupo dominante en la zona. A ese hombre le llamaban El Yankee. Un moreno fuerte y violento del cual ahora solo queda su nombre pintado en una pared. Al lado, el autor del recuerdo dibuj\u00f3 tambi\u00e9n una tumba y la frase \u201c en memoria\u201d,&nbsp; seguida de las iniciales de su pandilla BP XVI.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las historias de las pandillas casi no se escriben, se las llevan los pandilleros a la tumba en su memoria y escritas con tinta sobre sus cuerpos. Otras quedan plasmadas en las paredes de los tugurios y barrios marginales. Esta pared en concreto, como las estelas mayas, nos cuenta un relato interesante. Sobre ese recuerdo del Yankee, alguien, varios a\u00f1os despu\u00e9s, tach\u00f3 con una l\u00ednea de pintura negra el nombre y junto al \u201cBP XVI\u201d pint\u00f3 un formidable \u201cMS X3\u201d. La peque\u00f1a pandilla original no soport\u00f3 el embiste monumental de las dos pandillas m\u00e1s grandes de Am\u00e9rica: la Mara Salvatrucha 13 y el Barrio 18. Una veterana de la Barrio Pobre XVI cuenta que a Yankee lo asesinaron en su casa de muchos balazos y frente a su familia. Otro muerto que se comi\u00f3 el golosos cementerio Jos\u00e9 Caballero.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Juan Ram\u00f3n termina de contar sus historias que son en realidad la propia. Le pregunto si alguna vez \u00e9l ha matado o herido a alguien. Me ve seriamente a los ojos y me dice que \u00fanicamente ha disparado en contra de salvadore\u00f1os. No bromea, fue uno de los reclutas que pele\u00f3 la guerra entre El Salvador y Honduras en julio de 1969. Una guerra ef\u00edmera que dur\u00f3 apenas 100 horas. Aunque Juan Ram\u00f3n es un hombre con cierto poder dentro del barrio, no vive distinto a los dem\u00e1s. Su casa es una estructura endeble como todo en este lugar, cuyo techo se ve bombardeado cada dos minutos por unos mangos de tama\u00f1o jur\u00e1sico que hacen tremendo estr\u00e9pito al caer. Su mujer hace tortillas y&nbsp; cuece frijoles en una cocina de le\u00f1a que, como en todas las casas del barrio, llena de humo todos los rincones.&nbsp; Mientras el ilustrador que me acompa\u00f1a, German Andino, le hace un retrato a l\u00e1piz,&nbsp; Juan Ram\u00f3n nos mira divertido y sorprendido sentado en su silla de cuerdas viejas, rodeado por el halo misterioso del humo de la le\u00f1a y acompa\u00f1ado por las gallinas escandalosas que cr\u00eda su mujer.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><strong>Colonia Rivera Hern\u00e1ndez. San Pedro Sula, principios de 2013<\/strong><\/h3>\n<p>La casa de Melvin Clavel era nada m\u00e1s escombros en estos d\u00edas. De lo que hab\u00eda sido solo unos meses atr\u00e1s nada m\u00e1s quedaron el techo, el piso y las paredes color cemento. Los Ponce comieron r\u00e1pido. Donde hubo anaqueles con golosinas solo qued\u00f3 basura y una mancha a\u00f1eja de la sangre que derram\u00f3 Melvin antes de morir en el hospital. Con la pandilla que la habita pas\u00f3 algo parecido. Cristian Ponce, el m\u00e1ximo l\u00edder de la banda de ladrones, fue asesinado. Lo mat\u00f3 una de las bandas m\u00e1s bravas de por ac\u00e1: Los Olanchanos, un grupo extra\u00f1o de narcos y pandilleros al cual las dem\u00e1s bandas ven con respeto. Lo entreg\u00f3 su hermano menor, quien prepar\u00f3 el camino para que los sicarios olanchanos pudieran entrar hasta la casa de Cristian y desbaratarlo a plomazos. Luego de esto, el hermano menor de Cristian huy\u00f3 como migrante indocumentado hacia los Estados Unidos y no se ha sabido m\u00e1s de \u00e9l. Los Ponce que quedaron se comportaron como un grupo de malhechores sin ley, se traicionaron y se asesinaron entre s\u00ed. Despu\u00e9s de la muerte de Cristian nadie confi\u00f3 en nadie y todos viv\u00edan cuid\u00e1ndose las espaldas. La colonia que dominaron durante a\u00f1os, ya a principios de 2013 era apetecida por los otros grupos. Por un lado les acechaba la Mara Salvatrucha 13,&nbsp; quiz\u00e1 la pandilla m\u00e1s grande de la Rivera Hern\u00e1ndez. Por otro lado, sus enemigos de toda la vida, los Olanchanos. Dos calles m\u00e1s abajo los mord\u00edan los Vatos Locos. Otras dos pandillas peque\u00f1as pero furiosas tambi\u00e9n hac\u00edan su lucha por hacerse de la colonia Sina\u00ed: los Parqueros y los Tercere\u00f1os. Estos, aunque m\u00e1s modestamente, hac\u00edan su intento por hacer le\u00f1a del \u00e1rbol ca\u00eddo&nbsp; y terminar de una vez con los restos del reinado de Cristian Ponce. Lloviendo sobre mojado a menos de un kil\u00f3metro habitaba, y lo hace a\u00fan, la pandilla m\u00e1s temida y m\u00e1s violenta de todo el sector. El Barrio 18.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Con todo esto encima, varios Ponces desertaron y se unieron a la Mara Salvatrucha 13 y con esta nueva p\u00e9rdida, la colonia qued\u00f3 custodiada por menos de cinco muchachos acorralados que sobrevivieron todav\u00eda un a\u00f1o m\u00e1s en medio de tantas balas. Para enero de 2014 estos j\u00f3venes hab\u00edan subido los impuestos de guerra, cobraban de forma excesiva a sus vecinos y siguiendo la l\u00f3gica que les ense\u00f1\u00f3 Cristian, pagaron con muerte a quien no se pleg\u00f3. Una de estas extorsiones fue dirigida a la&nbsp; familia Arge\u00f1al, que ten\u00eda una tienda peque\u00f1a. El impuesto era impagable y los Arge\u00f1al trataron de negociar. Nada, no hubo forma y pasados unos d\u00edas los Ponce secuestraron a Andrea Abiga\u00edl, la hija de 13 a\u00f1os de la familia. La polic\u00eda hizo un t\u00edmido intento por buscarla, hizo algunos allanamientos y luego dej\u00f3 sola a la madre de la chica, tocando puertas y suplicando por su Andrea. Los Ponce tuvieron cautiva a la chica durante varios d\u00edas y despu\u00e9s de violarla la cortaron en pedazos y la enterraron en el patio de la casa de Melvin Clavel. Dicen que mientras la mutilaban uno de los Ponce llam\u00f3 por tel\u00e9fono a la madre de Andrea para que esta escuchara los gritos y los machetazos. La mujer ahora habla poco. No volvi\u00f3 a ser la misma.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Con este acto la pandilla firm\u00f3 su acta de defunci\u00f3n. Los Olanchanos, molestos por la atenci\u00f3n medi\u00e1tica y policial, capturaron a dos de los Ponce y luego de torturarlos los asesinaron a ambos. Uno apareci\u00f3 en un costal a un costado de una carretera y el otro a varios metros bajo tierra, encontrado por un campesino de la zona. De los dos restantes a uno la Mara Salvatrucha 13 le asesin\u00f3 a toda la familia e igual que hicieron ellos con la casa de los Clavel, se llevaron todo en calidad de impuesto de guerra. El restante vive a\u00fan en la comunidad y accedi\u00f3 a contar su historia y a dejarse retratar por German, pero no sale de su cuarto. El d\u00eda que lo haga la Mara Salvatrucha 13 estar\u00e1 ah\u00ed para hacerle pagar su error.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mientras hicimos la etnograf\u00eda para este material, entre febrero y junio de 2015, las casas de todos los Ponce luc\u00edan como vestigios de una guerra antigua. El monte hab\u00eda crecido dentro de ellas. Hac\u00eda meses que se hab\u00edan llevado el techo y las puertas y adentro solo quedaban las paredes pintadas con grafitos de pandilleros muertos. En una de ellas hab\u00eda un cuarto inundado de un agua verdosa de la cual se pod\u00edan ver salir los zancudos. Era como una gran f\u00e1brica de chikungu\u00f1a, la enfermedad que azotaba a la comunidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Nadie quiere habitar esas ruinas y aunque algunos son terrenos amplios, la gente prefiere ignorarlos. Quedaron nada m\u00e1s como l\u00e1pidas de muertos pasados, recordatorios enclenques de gente que ya no est\u00e1. Solo una de las ruinas de los Ponce permanece habitada. Su morador es un enorme perro mestizo, antigua mascota de uno de la banda, que lo dej\u00f3 ah\u00ed para cuidar la propiedad y a su anciana madre. El perro cumpli\u00f3 lo primero pero no lo segundo, la se\u00f1ora sali\u00f3 al patio una noche oscura y el perro la asesin\u00f3 a mordidas. Ahora vive solo, custodiando las ruinas de la propiedad de su amo.<\/p>\n<table style=\"margin-top: 10px; margin-bottom: 10px; height: 408px; width: 499px; background-color: #f0f0f0;\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>\n<p><em><span style=\"color: #808080;\"><img loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/revistazo.com\/content\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/perro-de-los-ponce1.jpg\" alt=\"images\" width=\"640\" height=\"389\" \/>Mascota de la pandilla Ponce en la colonia Rivera Hern\u00e1ndez, de San Pedro Sula por German Andino Woods.<\/span><\/em><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La vieja pulper\u00eda de Melvin Clavel, sin embargo, s\u00ed fue habitada. Entre tanta confusi\u00f3n y mientras las seis huestes de la Rivera Hern\u00e1ndez se peleaban a balazos la colonia, desde mediados de 2013 una fuerza silenciosa se fue tomando la casa&nbsp; Clavel y desde adentro proclam\u00f3 la colonia como suya. Esta fuerza se llama Daniel Pacheco y desde cuando hizo su proclama los seis ej\u00e9rcitos se retiraron. La colonia Sina\u00ed ya ten\u00eda due\u00f1o.&nbsp;<\/p>\n<h3><strong>Las seis huestes de la Rivera Hern\u00e1ndez <\/strong><\/h3>\n<p>De una casa con port\u00f3n de l\u00e1mina met\u00e1lica sale El Polache, seguido de cerca por El Colocho y El Gato. Nos miran recelosos y nos rodean. Somos un grupo raro, quiz\u00e1 el m\u00e1s ex\u00f3tico que ha pasado por ac\u00e1. Un antrop\u00f3logo salvadore\u00f1o y un dibujante capitalino quiz\u00e1 pasan inadvertidos en cualquier parte, pero ac\u00e1 resaltamos como dos marcianos. Los chicos en realidad est\u00e1n m\u00e1s extra\u00f1ados que molestos y cuando nos tienen cerca simplemente se callan, esperan que les digamos algo. Les explicamos un poco y nuestra perorata parece sonarles vac\u00eda. Casi no se ve a extra\u00f1os por estas calles y nos observan de pies a cabeza. Son todos miembros de la Mara Salvatrucha 13 y su misi\u00f3n es clara: controlar su sector y defenderlo de las incursiones de las otras pandillas. De pronto aparece un muchacho larguirucho y moreno. Le llaman El Calaca. Sus humildes vestidos contrastan con el poder que sabemos que tiene. Es como un rey de la miseria y nos mira quiz\u00e1 m\u00e1s curioso que los dem\u00e1s. \u00c9l s\u00ed hace un par de preguntas y al hablar nos damos cuenta de que las respuestas suenan lejanas, como de otro mundo. Es entonces cuando habla por nosotros nuestro gu\u00eda, Daniel Pacheco. Todo queda en paz y los chicos nos invitan a pasar a su casa.<\/p>\n<table style=\"margin-top: 10px; margin-bottom: 10px; background-color: #f0f0f0;\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>\n<p><img src=\"http:\/\/revistazo.com\/content\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/destroyerNLS.jpg\" alt=\"images\" \/><\/p>\n<p><span style=\"color: #808080;\"><em>Casa de pandilleros de la colonia Rivera Hern\u00e1ndez. Ilustraci\u00f3n por German Andino Woods.<\/em><\/span><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table style=\"float: right; margin-top: 10px; margin-bottom: 10px; margin-left: 40px; height: 541px; width: 268px; background-color: #f0f0f0;\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>\n<p><img src=\"http:\/\/revistazo.com\/content\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/retratoDani100dpi.jpg\" alt=\"images\" \/><\/p>\n<p><em><span style=\"color: #808080;\">Pastor evang\u00e9lico Daniel Pacheco. Colonia Rivera Hern\u00e1ndez. Ilustraci\u00f3n por German Andino Woods<\/span><\/em><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>Daniel Pacheco es un pastor evang\u00e9lico hijo de otro pastor. Todo en su familia gira en torno a su peque\u00f1a iglesia \u201cRosa de Sahar\u00f3n\u201d. Los pastores por estos rumbos tienen una connotaci\u00f3n distinta que en el resto de Honduras. En este barrio son casi la \u00fanica figura de poder o de respeto al margen de las pandillas y otras bandas criminales. Son una especie de \u201chombres santos\u201d a los que la gente acude en busca de auxilio, ya sea cuando no tienen qu\u00e9 darle de comer a sus hijos o cuando una pandilla ha secuestrado a un familiar. La casi total ausencia del Estado y la baj\u00edsima afluencia de organizaciones no gubernamentales u otros organismos, hace que estos pastores locales acumulen una cuota importante de reconocimiento y poder. Son vistos como con un aura divina.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pastores hay varios, as\u00ed como peque\u00f1as iglesias. Casi hay una por cada cuadra. Sin embargo, los pastores realmente venerados son pocos. A estos hombres la comunidad los observa constantemente, los forman y los pulen a base de presi\u00f3n. Un pastor no puede ser infiel a su mujer, no puede tener deudas. Mucho menos fumarse un cigarrillo en la tienda de la cuadra con los hombres del barrio o tener problemas econ\u00f3micos. Solo aquellos que cumplen todo esto pasan las pruebas. Entonces&nbsp; se vuelven figuras importantes y la gente les vuelca su confianza de manera absoluta.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 6pt; text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 6pt; text-align: justify;\">Estos hombres santos suelen pasar su estatus a sus hijos, a quienes desde peque\u00f1os entrenan en al arte de la predicaci\u00f3n y de la catarsis, y es de esta forma como se generan peque\u00f1as dinast\u00edas de pastores. Daniel Pacheco es hijo y nieto de pastores populares y as\u00ed como \u00e9l fue entrenado entrena a sus hijos. Sin embargo, dentro de este peque\u00f1o grupo de hombres santos, Pacheco destaca por una cosa: Daniel habla y negocia con las seis huestes de pandilleros que gobiernan la Rivera Hern\u00e1ndez.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 6pt; text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 6pt;\">Ya dentro de la casa el pastor recuerda a los pandilleros la vez en que los sac\u00f3 de la bartolina policial y cuando habl\u00f3 por ellos frente a las autoridades. Les recuerda tambi\u00e9n que conoce desde peque\u00f1o al Zuich&nbsp; y a Stark, los generales de terreno de la Mara Salvatrucha 13 en este lugar. Los chicos asienten con respeto. German saca una bandeja de arroz con pollo que compramos en el restaurante chino de la cuadra y lo abre en medio del grupo de pandilleros.&nbsp; Los chicos se refrenan al principio, como animales desconfiados, pero el pastor Pacheco les incita a que coman.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 6pt;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 6pt;\">\u201c\u00a1Coman, chicos, aprovechen! A saber cu\u00e1ntos d\u00edas ten\u00edan hambreando. \u00a1Coman!\u201d<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 6pt;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 6pt;\">&nbsp;Y nos cuenta frente a ellos c\u00f3mo estos chicos ayunan, nos cuenta sobre las misiones que tienen y c\u00f3mo la jerarqu\u00eda de la pandilla apenas les da alimentos.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 6pt;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 6pt;\">\u201cSi estos muchachos pasan hambre. A veces los tienen puntiando (vigilando) todo el d\u00eda sin comer. Yo cuando los veo as\u00ed les saco aunque sea un plato de comida para que compartan entre varios porque me dan l\u00e1stima\u201d, dice el pastor, mientras soba el lomo huesudo del Calaca.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 6pt;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 6pt;\">Los j\u00f3venes sicarios van perdiendo la desconfianza y nos hablan de la guerra contra las otras cinco pandillas. Nos cuentan sobre lo que seg\u00fan ellos fue la traici\u00f3n de los Ponce y de c\u00f3mo los exterminaron. Calaca se\u00f1ala a uno de los chicos y dice sin reparos:<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 6pt;\">\u201cEste era Ponce antes. Ahora ya es de la Marota\u201d, y hace con los dedos el s\u00edmbolo de la Mara Salvatrucha 13.&nbsp; El Chico mira al suelo en silencio.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 6pt;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 6pt;\">German saca de su mochila una libreta y un l\u00e1piz y les pregunta si puede dibujarlos. Solo El Polache accede, pero para proteger su identidad se coloca, a la usanza de los bandidos, un pa\u00f1uelo rojo sobre la cara. German tira los primeros trazos y el grupo de pandilleros hace silencio. El momento es hasta enternecedor. El Polache posa con su cara de g\u00e1nster y los dedos formando la \u201cgarra salvatrucha\u201d mientras Germ\u00e1n lo va plasmando sobre el papel. Al cabo de un rato el dibujante le entrega una copia casi exacta de s\u00ed mismo y al pandillero los ojos se le abren como platos. Se lo muestra a los compa\u00f1eros y, por un momento, mientras se pasan el papel de mano en mano, parecen un grupo de muchachos charlando a la salida del colegio. El momento es fugaz y pronto vuelven a sus roles. El Crimen, un hombre joven y escu\u00e1lido, deja de engullir el arroz y nos cuenta c\u00f3mo sobrevivi\u00f3 a siete balazos, dos pu\u00f1aladas y cinco machetazos. Los otros van contando m\u00e1s an\u00e9cdotas y la conversaci\u00f3n se va hacia temas m\u00e1s espinosos. Solo El Polache se queda viendo su versi\u00f3n en grafito y acuarela, ensimismado en el dibujo como si quisiera entrar en \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 6pt;\">&nbsp;<\/p>\n<p>M\u00e1s tarde nuestro gu\u00eda, el pastor Pacheco, nos re\u00fane a ambos. Nos dice que puede meternos en el territorio de los Barrio 18 pero que debemos hacerlo con cuidado. Seg\u00fan \u00e9l, el jefe policial del sector y casi todos con los que hemos hablado, son una pandilla de intratables. Se han ganado su fama a fuerza de homicidios y un control tajante con la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El pastor nos ofrece llevarnos a la colonia Kitur, en el coraz\u00f3n del terreno dieciochero. Salimos desde Sina\u00ed&nbsp; a las 9 de la noche cargados de evang\u00e9licos e instrumentos musicales para la vigilia. El Malvado, el se\u00f1or de las huestes dieciocheras de por ac\u00e1, le indic\u00f3 por tel\u00e9fono al pastor Pacheco que debemos apagar las luces y caminar solo con las intermitentes. Cae una llovizna que hace ratos borr\u00f3 los caminos y debemos adivinar d\u00f3nde no hay barranca. El pastor Pacheco nos va avisando cada vez que cruzamos una de esas fronteras imaginarias que los pandilleros marcaron con sangre y tiros. La lluvia es cada vez m\u00e1s fuerte y las calles de tierra ahora son peque\u00f1os riachuelos. Nadie est\u00e1 en las calles y es rara la casa en donde se ve luz. Solo un caballo errabundo y desnutrido camina frente a nosotros con el agua cubri\u00e9ndole las patas. Es solo en su andar escu\u00e1lido que podemos inferir el camino.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De pronto, una luz lejana nos indica a d\u00f3nde debemos caminar. Dejamos atr\u00e1s al despojo cuadr\u00fapedo y seguimos la l\u00e1mpara que nos alumbra desde un cerro. Es la se\u00f1al de los deciocheros. Las luces cambian de direcci\u00f3n y al final de una callejuela un nutrido grupo de sombras nos espera.&nbsp; Entre ellos est\u00e1 El Malvado. Luce una camisa de botones, zapatos Nike Cortez, pantalones flojos y toda la indumentaria del pandillero de cat\u00e1logo. Est\u00e1 rapado y aunque la oscuridad de la noche es espesa, especialmente espesa, \u00e9l lleva sobre la calva unos lentes de sol. En la cintura lleva la pistola y en la mano, como una extensi\u00f3n de su cuerpo, su tel\u00e9fono.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El Malvado domina varias colonias de la Rivera Hern\u00e1ndez, desde Ciudad Planeta hasta un pedazo de Asentamientos Humanos, pasando por Cerrito Lindo, donde le encontramos. Est\u00e1 rodeado por al menos ocho j\u00f3venes, en su mayor\u00eda hombres, que r\u00e1pido nos pierden inter\u00e9s y se concentran en llamar a otros pandilleros y coordinar a \u201clos punteros\u201d o \u201cbanderas\u201d. Ninguno de los pandilleros llega a la veintena de a\u00f1os.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Malvado habla poco, dice frases prefabricadas como \u201clos dieciochos siempre puros, sinceros y respetuosos\u201d y luego nos habla de c\u00f3mo \u00e9l respeta todo lo que sea de \u201cdios\u201d. Al cabo de un rato de pl\u00e1tica nos pide que le llevemos a otro sitio y sin esperar mucha respuesta El Malvado se sube en el asiento de delante de nuestra camioneta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cCopeyen de la entrada de abajo que voy a pasar. Den reporte\u201d, instruye a alguien por el tel\u00e9fono, mientras comenzamos nuevamente nuestra marcha por aquellas lagunas. En realidad no hablamos mucho, nos comenta lo estresado que se siente de tener a su cargo a tanta gente. \u201cEs como tener un avi\u00f3n\u2026 si el piloto se duerme, el avi\u00f3n se cae\u201d, nos dice, y se coge la cabeza entre las manos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No pasan cinco minutos sin que El Malvado llame o conteste el tel\u00e9fono.&nbsp; \u201cMmm&#8230; detengan una ranfla (carro) blanca que va para la pulpe roja. No es local\u201d, dice, despu\u00e9s de escuchar algo en su aparato.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El tour va llegando a su fin. Lo dejamos en el mismo lugar donde lo recogimos y ah\u00ed lo recibe su segundo al mando. Ambos se meten en la oscuridad, no sin antes decirnos que vayamos tranquilos por sus dominios, que ya est\u00e1n alertados de nuestra presencia todos los dieciocheros de la Rivera Hern\u00e1ndez.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Al amanecer hay malas noticias para El Malvado y su pandilla. La polic\u00eda ha capturado a cuatro pandilleros y los tienen en la estaci\u00f3n policial. Afuera, una cuadrilla de mujeres llorosas se re\u00fane a esperar. Una de ellas no para de lamentarse: \u201cSi fui yo la que lo mand\u00f3 a traerme la masa, si \u00e9l en la casa estaba\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Un polic\u00eda se les acerca y les reprende. Les dice que es culpa de ellas que los muchachos sean pandilleros. Les cuenta que cuando los apresaron el hijo de una de las mujeres dijo: \u201cEsto somos, este es nuestro destino de pandilleros\u201d. La mujer se echa a llorar y el padre del autor de la frase sentencia: \u201c\u00bfAs\u00ed dijo entonces\u2026? A pues que se muera ese idiota. Ya mucho hice por \u00e9l, \u00a1que se muera ese pendejo!\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El hombre se dirige al polic\u00eda y le cuenta c\u00f3mo d\u00eda con d\u00eda le pegaba al muchacho y que a pesar de eso \u00e9l hab\u00eda escogido el \u201cmal camino\u201d. \u201cAh\u00ed donde ve a ese cipote yo le he dado verga, le he dado verga, le he dado veeeerga. Para enderezarlo, pero no quiere entender\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De la estaci\u00f3n salen los capturados. Son cuatro chicos. Todos menores de 17 a\u00f1os. Todos bajan la mirada cuando ven a sus madres. El m\u00e1s grande de todos trata de calmar a las mujeres y con un tono desafiante le dice al grupo: \u201c\u00a1C\u00e1lmense, pues, si no es el fin del mundo! Ya vamos a resolver&nbsp; esto\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pero baja la mirada cuando su propia madre se le acerca y le rega\u00f1a. \u201cBonita gracia, Marlon, bonita gracia, hay ve c\u00f3mo putas sal\u00eds de esta. Esta vez no te voy a ayudar\u201d, dice la mujer, y masculla algunas palabrotas para s\u00ed misma. Le ensarta los ojos a su hijo que ya ha bajado los suyos y los esconde de la ira de la mujer. El autor de la frase que cit\u00f3 el polic\u00eda es apenas un ni\u00f1o. Tiene 14 a\u00f1os, pero parece de menos. Es moreno y tiene unos ojos grandes y paliduchos. Sus ropas son muy sencillas, al igual que las de su padre y su madre. Ese chico no est\u00e1 asustado. Se le dibuja en la cara una sonrisa e incluso pareciera estar contento con tanta atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El picop de la polic\u00eda se dispone a irse con su carga de pandilleros rumbo al juzgado de San Pedro Sula y antes de partir el mayor de los chicos pierde la pose de malote, llama a su madre, la abraza y ambos se echan a llorar amargamente. El pandillero no deja de llorar hasta que lo perdemos de vista y la mujer se hace un ovillo sentada en una acera con las manos en el rostro mientras repite una y otra vez \u201cmi ni\u00f1o\u2026 mi ni\u00f1o, mi ni\u00f1o, mi muchachito\u201d. La hermana del m\u00e1s peque\u00f1o de todos camina detr\u00e1s del picop y le dice a su hermano: \u201cCuando llegue all\u00e1, cierra el pico, \u00bfoy\u00f3?\u201d, y se lleva un dedo a la boca.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los chicos est\u00e1n acusados de portar un arma ilegal, tr\u00e1fico de drogas y llevar una cantidad de dinero injustificada. Preguntamos a El Malvado por las capturas y nos dice que no hay problema, que todos son punteros, el escalaf\u00f3n m\u00e1s bajo en la jerarqu\u00eda pandillera.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>M\u00e1s tarde visitamos a los enemigos de El Malvado. Nos vamos a los linderos de la colonia Sina\u00ed y ah\u00ed nos esperan los MS13. Est\u00e1n contentos porque ha salido del hospital un chico al que ya daban por muerto. Le llaman Bocha y de hecho su nombre ya figuraba en una de las paredes del barrio como una esquela mortuoria. En los c\u00f3digos pandilleros verlo junto a esa pared es como ver a alguien junto a su l\u00e1pida. Pasamos con ellos la tarde en su territorio comiendo comida china y contando peque\u00f1as an\u00e9cdotas. Despu\u00e9s de un rato El Calaca nos explica que debe irse, pues est\u00e1n en guerra y no pueden descuidarse tanto. Pero antes corre a su casa a traer una pa\u00f1oleta negra que se pone al estilo de los bandidos del viejo oeste y pide a German que por favor lo dibuje. Se para frente a la puerta de madera de una casa cercana y posa haciendo con sus manos la inconfundible garra salvatrucha.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<table style=\"margin-top: 10px; margin-bottom: 10px; margin-left: 40px; width: 306px; background-color: #f0f0f0;\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>\n<p><img src=\"http:\/\/revistazo.com\/content\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/kalaka.jpg\" alt=\"images\" \/><\/p>\n<p><em><span style=\"color: #808080;\">Calaca. Pandillero de la MS13 de San Pedro Sula. Ilustraci\u00f3n por German And\u00edno Woods.<\/span><\/em><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mientras tanto, Bocha come despacio y mira con cara de zombie a German y su modelo. Tiene en el pecho varios esparadrapos y una gran herida vertical que le hicieron los m\u00e9dicos del hospital p\u00fablico, valga decir que sin ninguna noci\u00f3n de la est\u00e9tica. Los tiros se los pegaron la gente de El Malvado por haber entrado a su territorio. Bocha estaba desarmado y logr\u00f3 correr hasta la posta policial, en donde los agentes lo montaron de mala gana a la cama de una patrulla y se lo llevaron al hospital. Investigar el hecho parece que nunca fue opci\u00f3n. \u201cYo s\u00ed vi a esos culeros y en la pr\u00f3xima balacera ya van a ver\u2026\u201d, dice Bocha, entre respiros, lo m\u00e1s fuerte que lo p\u00e1lido de su voz se lo permite.<\/p>\n<table style=\"margin-top: 15px; margin-bottom: 15px; background-color: #f0f0f0;\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>\n<p><img src=\"http:\/\/revistazo.com\/content\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/Bocha-baleado1.jpg\" alt=\"images\" \/><\/p>\n<p><span style=\"color: #808080;\">Bocha. Pandillero de la MS13 de San Pedro Sula. Ilustraci\u00f3n por German Andino Woods.<\/span><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>Todos salen corriendo rumbo a las entra\u00f1as del barrio. Solo El Calaca se regresa y le recuerda a German que le entregue el dibujo en cuanto lo tenga. Ese retrato jam\u00e1s pudo ser entregado: a El Calaca lo mataron semanas despu\u00e9s. Bocha tampoco pudo cumplir su vengaza, pues fue asesinado d\u00edas despu\u00e9s de Calaca por el Barrio 18.<\/p>\n<h3><strong>La casa. Colonia Rivera Hern\u00e1ndez, San Pedro Sula. 2015. <\/strong><\/h3>\n<p>La casa de Melvin Clavel luce ahora otra cara. Al menos por fuera. El pastor Daniel Pacheco, usando lo poco que gana como carpintero, logr\u00f3 comprar pintura y junto con los jovencitos de su iglesia la pintaron en una tarde de domingo. En una de las paredes hay una figura: es un gladiador romano&#8230; claro, se sabe eso si uno tiene mucha imaginaci\u00f3n y si, adem\u00e1s, uno no tiene noci\u00f3n alguna de c\u00f3mo pudo haber lucido un gladiador romano. Lo pint\u00f3 \u201cel mejor pintor del barrio\u201d, que en realidad es un borrach\u00edn de la colonia Sina\u00ed. El problema fue que se volvi\u00f3 loco al ver tanto solvente de pintura y se dedic\u00f3 a olerlo m\u00e1s que a pintar. Seg\u00fan dicen, este producto es una especie de droga casera muy t\u00f3xica pero muy estimulante si se inhala. El hombre trabajaba un ratito y ol\u00eda solvente toda la tarde. Por eso tardaron varios d\u00edas en tener a su gladiador. Por dentro por fin quitaron las manchas de sangre que dej\u00f3 Melvin al morir. El pastor y su equipo quitaron la basura, sembraron plantas, botaron todo aquello que se espera encontrar en una casa de bandidos: botellas vac\u00edas de licor, cabullas de cigarrillo, ropas rotas de mujer, machetes oxidados. El pastor tambi\u00e9n construy\u00f3 una pila grande que los ni\u00f1os del barrio utilizan como piscina. Por las noches se organizan peque\u00f1os partidos de f\u00fatbol y los domingos se quiebran pi\u00f1atas y se monta juegos para los chicos. Otros d\u00edas se llena la casa de evang\u00e9licos con sus cantos y sus cultos escandalosos. Es lo m\u00e1s parecido que ha tenido la colonia Sina\u00ed a una casa comunal. Algo normal en otras partes. Un oasis de paz en el caso de la Rivera Hern\u00e1ndez.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La gente del sector Rivera Hern\u00e1ndez te invita a pasar a sus casas si echas una ojeada dentro. A pesar de todos los muertos y todas las guerras que se gestan por ac\u00e1, sus habitantes parecen personas confiadas y basta una pregunta para que se queden charlando con los extra\u00f1os toda una tarde y les cuenten su vida y las de sus hermanos y primos. Es alegre la gente de la Rivera Hern\u00e1ndez y cuando la tarde va llegando a su fin se ven grupos en las esquinas como si estuvieran en una colonia cualquiera. Platican y r\u00eden a gritos. Si quieren hacer una afirmaci\u00f3n dicen \u201ccheque\u201d, y si se molestan, dicen que est\u00e1n \u201cmaleados\u201d. Hablan r\u00e1pido y con un acento acaribe\u00f1ado que de alguna forma recuerda la costa. Esta gente ofrece al extra\u00f1o su comida y su cobijo, aunque sepan que est\u00e1n ofreciendo lo \u00fanico que tienen. El Estado no se nota dentro del barrio. Apenas se manifiesta en una patrulla de la polic\u00eda o de soldados, en alguna campa\u00f1a de fumigaci\u00f3n contra el zancudo de la chikungu\u00f1a o en las escuelas infestadas de pandilleros. La violencia ac\u00e1 en realidad es algo dif\u00edcil de entender, est\u00e1 tan presente en todo, en las vidas de todos, que es complicado diferenciarla. La gente de ac\u00e1 convive con la violencia sin pensarla, como los esquimales pasan sus d\u00edas sin reflexionar sobre la nieve que les rodea. As\u00ed es la vida dentro del sector Rivera Hern\u00e1ndez, el barrio pobre de San Pedro Sula.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>Este reportaje es resultado de un trabajo en conjunto <br \/>entre InSight Crime, El Faro y Revistazo.<\/strong><\/h3>\n<table style=\"width: 523px; height: 78px;\" cellspacing=\"2\" align=\"center\">\n<tbody>\n<tr valign=\"middle\">\n<td style=\"background-color: #ffffff;\"><a href=\"http:\/\/es.insightcrime.org\/\" target=\"_blank\" style=\"color: #a5240e; line-height: normal; background-color: #ffffff;\" rel=\"noopener noreferrer\"><img loading=\"lazy\" style=\"color: #000000; background-color: #bbbbbb;\" onmouseover=\"this.src='http:\/\/revistazo.com\/content\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/logo_insightcrime2.png';\" onmouseout=\"this.src='http:\/\/revistazo.com\/content\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/logo_insightcrime1.png';\" src=\"http:\/\/revistazo.com\/content\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/logo_insightcrime1.png\" alt=\"Insight Crime\" width=\"184\" height=\"80\" \/><\/a><\/td>\n<td style=\"background-color: #ffffff;\"><a href=\"http:\/\/www.elfaro.net\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img loading=\"lazy\" style=\"color: #000000; line-height: normal;\" onmouseover=\"this.src='http:\/\/revistazo.com\/content\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/logo_El_Faro2.png';\" onmouseout=\"this.src='http:\/\/revistazo.com\/content\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/logo_El_Faro1.png';\" src=\"http:\/\/revistazo.com\/content\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/logo_El_Faro1.png\" alt=\"El Faro\" width=\"164\" height=\"50\" \/><\/a><\/td>\n<td style=\"background-color: #ffffff;\">&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.revistazo.com\" target=\"_blank\" style=\"color: #a5240e; line-height: normal; background-color: #ffffff;\" rel=\"noopener noreferrer\"><img loading=\"lazy\" onmouseover=\"this.src='http:\/\/revistazo.com\/content\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/logoLupa_revistazo2.png';\" onmouseout=\"this.src='http:\/\/revistazo.com\/content\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/logoLupa_revistazo1.png';\" src=\"http:\/\/revistazo.com\/content\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/logoLupa_revistazo1.png\" alt=\"Revistazo\" width=\"182\" height=\"50\" \/><\/a><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Texto: Juan Jos\u00e9 Mart\u00ednez d\u00b4Aubuisson \/ Ilustraciones: German Andino En el sector Rivera Hern\u00e1ndez, de San Pedro Sula, lo que abunda es la ausencia del Estado. Seis pandillas libran en \u00e9l a fuerza de plomo una batalla por uno de los sectores m\u00e1s miserables de la capital industrial de Honduras. Esta es su historia. Esta [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":5905,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[32],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1065"}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1065"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1065\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5905"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1065"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1065"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1065"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}