{"id":1133,"date":"2016-12-03T00:18:49","date_gmt":"2016-12-03T00:18:49","guid":{"rendered":"http:\/\/revistazo.com\/content\/?p=1133"},"modified":"2020-12-06T05:09:12","modified_gmt":"2020-12-06T05:09:12","slug":"lo-que-me-pagan-no-me-ajusta-ni-para-la-comidita","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistazo.com\/content\/lo-que-me-pagan-no-me-ajusta-ni-para-la-comidita\/","title":{"rendered":"\u201cLo que me pagan no me ajusta ni para la comidita\u201d"},"content":{"rendered":"<p><strong>La vida de una aseadora, madre soltera de dos hijas, trabajando de 6 p.m. a 6 a.m. entre las plagas de un hospital p\u00fablico. Si se enferma ah\u00ed mismo tendr\u00e1 que buscar tratamiento porque su patrono est\u00e1 moroso en el Seguro Social.<\/strong><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Son las cinco de la tarde del martes uno de noviembre de 2016, es un d\u00eda nublado y la penumbra ha comenzado a cubrir Tegucigalpa. Suyapa Mart\u00ednez sale apresuradamente de su humilde casa en la colonia Los Pinos, y con beso se despide de su hija Kenia, de once a\u00f1os. <strong>\u201cHasta ma\u00f1ana hija\u201d<\/strong>, le dice, y apresura el paso para alcanzar el bus urbano que espera en la estaci\u00f3n. (Para protegerlas, el nombre de las aseadora y sus hijas que usamos en esta nota no son sus nombres reales.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La mujer con vestido verde olivo, medias blancas y zapatos negros sube al bus que la conduce a las cercan\u00edas de su centro de trabajo. Ella es empleada de una empresa privada de limpieza y labora como aseadora de un hospital p\u00fablico de la capital donde es obligada a trabajar jornadas laborales superiores a las legalmente establecidas. Su trabajo es de <strong>6 de la tarde a 6 de la ma\u00f1ana<\/strong>, limpiando las bacterias que proceden de los enfermos y los desechos riesgosos que produce el hospital.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por varios a\u00f1os esta empresa ha mantenido contratos en diversas instituciones del estado pese a que\u2014tal como pasa con muchas empresas del rubro de limpieza\u2014<strong>existen numerosas denuncias en su contra en el Ministerio del Trabajo por supuestas violaciones laborales.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Suyapa es madre soltera y tiene dos hijas: Kenia de 11 a\u00f1os y Maritza de 18, las dos estudian y ella sabe que solo esforz\u00e1ndose al m\u00e1ximo puede sacarlas adelante. Suyapa conoce sus derechos y es consciente que la est\u00e1n explotando, pero no reclama lo que justamente le corresponde por temor a perder su trabajo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table style=\"background-color: #f0f0f0; float: right; margin: 0px 0px 10px 60px;\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>\n<h4>&nbsp;<strong><span style=\"background-color: #ffff00;\">Recomendamos leer :<\/span><\/strong><\/h4>\n<p><a href=\"https:\/\/goo.gl\/ZjhdMq\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img src=\"http:\/\/revistazo.com\/content\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/snap_guardias_sin_descanso.jpg\" alt=\"images\"><\/a><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>El horario en que Suyapa labora el C\u00f3digo de Trabajo lo clasifica como jornada nocturna y <strong>\u201cLa jornada ordinaria de trabajo nocturno no podr\u00e1 exceder de seis horas diarias y 36 a la semana\u201d<\/strong>, <strong>establece el Art\u00edculo 322 de esta Ley<\/strong>. En otras palabras, si en Honduras hubiera justicia, Suyapa no tendr\u00eda que trabajar hasta las seis de la ma\u00f1ana sino hasta las 12 de la noche, pero lamentablemente el abandono gubernamental la obliga a ella y a miles de trabajadores m\u00e1s a soportar los atropellos que a sus costillas benefician al empresario, a las instituciones del Estado que reciben m\u00e1s servicios de lo que deber\u00edan recibir por el dinero que pagan, y posiblemente a funcionarios corruptos que adjudican los contratos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De las 12 de la noche a las 6 de la ma\u00f1ana, Suyapa carga con una jornada de trabajo que deber\u00eda hacerla otra empleada por un salario distinto al que ella devenga.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No es por casualidad que Suyapa est\u00e9 mal de salud porque ella se desvela todos los d\u00edas y aparte de no alimentarse bien tambi\u00e9n se expone a un ambiente plagado de bacterias, virus y enfermedades. Trabaja en una empresa grande que mantiene contratos con varias instituciones del Estado y pese a que seg\u00fan la Ley deber\u00eda ganar m\u00ednimamente <strong>8,626.31 lempiras al mes<\/strong>, <strong>su patrono solo le paga 6,800 lempiras\u20141,826.31 menos del salario m\u00ednimo establecido legalmente para el 2016.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es notorio que Suyapa no se encuentra bien, pero tratando de esconder su realidad de su rostro que refleja el cansancio que como producto de las extenuantes jornadas se ha venido acumulando en su cuerpo, sale un remedo de sonrisa, frota sus manchadas y callosas manos y en tono suave dice, <strong>\u201clo que me pagan no me ajusta ni para la comidita\u201d<\/strong>, mueve los dedos de sus manos y comienza a contar, de los 6,800 <strong>\u201csolo me dan 6,400 por las deducciones\u201d<\/strong>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Del su salario a Suyapa le deducen 400 lempiras como cuota para tener derecho a la asistencia m\u00e9dica que requiera del Seguro Social, pero ese dinero la empresa se queda con \u00e9l.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hace ochos meses, Suyapa se enferm\u00f3 y los m\u00e9dicos dictaminaron que necesitaba ser intervenida quir\u00fargicamente. Ella fue al Seguro Social, pero all\u00ed le negaron la atenci\u00f3n porque su patrono estaba moroso con el centro asistencial. Esa situaci\u00f3n la oblig\u00f3 a ir a un hospital p\u00fablico y su patr\u00f3n \u00fanicamente le pag\u00f3 los d\u00edas que dej\u00f3 de trabajar. Seis meses despu\u00e9s, Suyapa fue nuevamente intervenida, la empresa se neg\u00f3 a pagarle su incapacidad, ella les reclam\u00f3 y en represalias le cambiaron su rol de trabajo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Antes, Suyapa trabajaba en el d\u00eda de 6 de la ma\u00f1ana a 6 de la tarde, pero inesperadamente la trasladaron al turno de la noche, con el mismo salario y con mayor cantidad de horas de trabajo. Es por eso que en la actualidad su jornada laboral es de 6 de la tarde a 6 de la ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<blockquote>\n<div class=\"gkBlockquote4\">\n<div><span style=\"font-size: 12pt;\"><strong>La supervisora estaba enojada conmigo porque yo peleo mis derechos y despu\u00e9s de haber venido de mi incapacidad, me hizo el cambio y yo siento que es como un castigo,\u201d<\/strong>&nbsp;<em>afirma Suyapa<\/em>. Ella dice que le dieron el contrato para que lo leyera y que luego lo firmara, pero su escaso nivel acad\u00e9mico no le permiti\u00f3 interpretarlo y as\u00ed lo rubric\u00f3. Y&nbsp;<strong>\u201ccomo uno no entiende mucho, solo lo firma\u201d<\/strong>,&nbsp;<em>sostuvo<\/em>.<\/span><\/div>\n<\/div>\n<\/blockquote>\n<\/blockquote>\n<p>El cambio de horario ha perjudicado mucho a Suyapa, su salud se quebranta porque en el d\u00eda no duerme bien <strong>\u201cy f\u00edjese que en la noche el sue\u00f1o me domina y a veces moment\u00e1neamente me siento y cierro los ojos y la supervisora me rega\u00f1a enfrente de mis compa\u00f1eras\u201d<\/strong>, aduce, en ese momento dos enormes l\u00e1grimas descienden por sus mejillas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los 6,400 lempiras que Suyapa recibe de salario deben ajustarle para comprar la comida, pagar alquiler de la casa, el traslado de a su trabajo, pago de energ\u00eda el\u00e9ctrica y agua potable y tambi\u00e9n para <strong>\u201clas recargas del tel\u00e9fono para llamar a mis muchachitas (sus hijas) que se quedan solas toda la noche\u201d<\/strong>, <em>expresa<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A\u00f1adi\u00f3, que a los gastos anteriormente dichos tambi\u00e9n se suman las necesidades de ropa y zapatos, los \u00fatiles de la escuela de sus hijas y los materiales de higiene personal. Cifras oficiales que basadas en el monitoreo de precios del Banco Central de Honduras dio a conocer la Secretar\u00eda del Trabajo, indican que a junio pasado la canasta b\u00e1sica ten\u00eda un costo de 7,890.96 lempiras, 1,490.96 m\u00e1s de lo que gana Suyapa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A eso se suma que el \u00faltimo trimestre Suyapa ha tenido que sobrevivir con dinero prestado, porque en la empresa donde trabaja le han retrasado el pago, pese a no tener m\u00e1s beneficios que su raqu\u00edtico salario. Lleva dos a\u00f1os y medio laborando con la misma empresa, pero su contrato es temporal, una disciplina aplicada por una fuerte cantidad de empresas para asegurarse que el trabajador no tenga derecho a vacaciones, a d\u00e9cimo tercero y d\u00e9cimo cuarto meses de salario, bono escolar y dem\u00e1s prebendas contempladas en la Ley.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A inicios de 2016 el Hospital escuela universitario firm\u00f3 contrato con la empresa para la cual Suyapa trabaja, vigente hasta diciembre de este a\u00f1o, pero con opci\u00f3n a ser prorrogado y en su cl\u00e1usula 19 el tratado contempla que el proveedor, ser\u00e1 responsable del pago de salarios \u201c<strong>incluyendo horas extras, d\u00e9cimo cuarto mes, prestaciones laborales, vacaciones, cotizaciones al IHSS, al INFOP, RAP, Permisos, pagos de incapacidades, uniformes y otros que contemplan las leyes vigentes\u201d<\/strong>, pero la situaci\u00f3n de Suyapa y de sus compa\u00f1eras es distinta a la que all\u00ed est\u00e1 planteada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Su vida no es f\u00e1cil, la miseria la rodea y siente que est\u00e1 sola. Hay ocasiones en que sus vecinos se niegan a prestarle dinero y en la pulper\u00eda tampoco le dan cr\u00e9dito. Pero <strong>\u201c\u00bfqu\u00e9 otra opci\u00f3n tengo?\u201d<\/strong>, dice con un manantial de l\u00e1grimas que emanan sus ojos. De la bolsa de su uniforme saca un mugriento pa\u00f1uelo que frota en sus ojos para despu\u00e9s sacudirse la nariz.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Si se queja ante los jefes lo m\u00e1s seguro que tiene es perder su empleo, que nadie lo envidia por precariedad, pero a ella le sirve para sobrevivir.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La renovaci\u00f3n constante de contratos de trabajo les permite a los empresarios despedir a los trabajadores sin la responsabilidad de pagarles las prestaciones laborales. Las autoridades saben que eso pasa, pero por complicidad o negligencia no hacen nada para evitarlo.<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>Pero las adversidades que sufre Suyapa no son lo suficientemente fuertes para doblegarla, lucha por sus hijas y resiste al flagelo, un sacrificio que ya le ha comenzado a dar buenos resultados. Maritza que es la mayor ha finalizado con \u00e9xito sus estudios secundarios y se alista para el examen de admisi\u00f3n que exige la Universidad Nacional Aut\u00f3noma de Honduras (UNAH) a quienes aspiran estudiar all\u00ed. Y Kenia, la menor, acaba de finalizar su sexto grado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para Suyapa es un triunfo que comparte con su familia y todos aquellos que se acercan a platicar. Cuenta y no acaba de todo lo que ha tenido que hacer y conf\u00eda que dios la seguir\u00e1 iluminando y dando fuerzas para seguir adelante.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es por eso que todas las tardes Suyapa se pone su ya deste\u00f1ido uniforme verde olivo, sus ya gastados zapatos negros y sale a paso ligero para alcanzar el bus que la conduce a su trabajo. No sabe c\u00f3mo ser\u00e1 su noche de trabajo, ni el recorrido que har\u00e1 en el transporte p\u00fablico, la violencia es b\u00e1rbara en esta ciudad, pero ella conf\u00eda en Dios y le pide protecci\u00f3n para regresar sana el siguiente d\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La vida de una aseadora, madre soltera de dos hijas, trabajando de 6 p.m. a 6 a.m. entre las plagas de un hospital p\u00fablico. Si se enferma ah\u00ed mismo tendr\u00e1 que buscar tratamiento porque su patrono est\u00e1 moroso en el Seguro Social.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":8765,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[32],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1133"}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1133"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1133\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5302,"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1133\/revisions\/5302"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8765"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1133"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1133"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1133"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}