{"id":1166,"date":"2017-07-10T22:20:02","date_gmt":"2017-07-10T22:20:02","guid":{"rendered":"http:\/\/revistazo.com\/content\/?p=1166"},"modified":"2020-11-23T20:45:07","modified_gmt":"2020-11-23T20:45:07","slug":"el-pasillo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistazo.com\/content\/el-pasillo\/","title":{"rendered":"El pasillo"},"content":{"rendered":"<p>(De 2014) Las esquinas de Tegucigalpa est\u00e1n marcadas por un silencio coreografiado al ritmo de decenas de ojos y orejas infantiles que examinan y siguen cada movimiento extra\u00f1o al barrio que les han encargado controlar, vigilar y extorsionar. Nadie escapa. Nadie.<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr \/>\n<p>Extra\u00eddo&nbsp;de:&nbsp;<span style=\"text-decoration: underline;\"><span style=\"color: #dc2a0b;\"><a href=\"https:\/\/medium.com\/@albertoarce\/estudiar-en-tegucigalpa-ce0d7a6d1565\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><span style=\"color: #dc2a0b; text-decoration: underline;\">Medium.com<\/span><\/a><\/span><\/span> \/ Escrito por: Alberto Arce<\/p>\n<hr \/>\n<p>Cuando la agente de polic\u00eda Yojana Corrales se detiene una calurosa ma\u00f1ana de noviembre a conversar con una pareja de vecinos frente a la puerta de la escuela de la polvorienta, peligrosa y ca\u00f3tica colonia El Sitio, al norte de la ciudad, dos banderas -vigilantes adolescentes- de una pandilla, uno en moto y otro en bici, con tel\u00e9fonos a la vista, no tardan ni dos minutos en acercarse a pocos metros de ella. A una distancia suficiente como para escuchar su conversaci\u00f3n y teclear inmediatamente, report\u00e1ndolo todo a su centro de control.<\/p>\n<p>En Honduras es dif\u00edcil saber qui\u00e9n es el vigilante y quien el vigilado. Tan dif\u00edcil como ponerse en el lugar de polic\u00edas que, aunque lo intenten, no pueden ejercer de polic\u00edas. \u201cS\u00f3lo est\u00e1n chequeando lo que hacemos\u201d, explica con total normalidad Corrales, una polic\u00eda de llamativo pelo rojo, que no aparenta los 35 a\u00f1os que tiene y que no por coqueta olvida los 15 a\u00f1os que lleva participando y dirigiendo programas antipandillas de la polic\u00eda de Honduras.<\/p>\n<p>S\u00f3lo quien conoce tan bien a los pandilleros -lleg\u00f3 a estar infiltrada en una las pandillas cuando era cadete- puede trabajar a diario rodeada de ni\u00f1os a los que ense\u00f1a a controlar su furia y a rechazar la violencia pero que al mismo tiempo no vacilar\u00edan ni un segundo si recibieran la orden de asesinarla. Corrales se dedica a prevenir que los ni\u00f1os hondure\u00f1os se integran en las pandillas. Lo hace visitando escuelas. Porque es en las escuelas donde todo se tuerce. Donde podr\u00eda enderezarse todo. Y sabe, aunque lo niegue, que su batalla est\u00e1 perdida de antemano. Pas\u00e9 con ella apenas tres d\u00edas.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>En la escuela, lo primero es entrar. En muchas de las escuelas a las que Corrales me llev\u00f3, \u201cpasillo\u201d no significa pasillo. Es la palabra que se utiliza para designar al grupo de pandilleros que le pide dinero a los maestros en su camino hacia las aulas. \u201cAqu\u00ed, el que no paga, no ense\u00f1a\u201d. La frase no es poes\u00eda. Es de Liliana Ru\u00edz, directora del Ministerio de Educaci\u00f3n en Tegucigalpa. La pandilla matricula un alumno en el centro y \u00e9l es que articula toda la comunicaci\u00f3n. Primero son unos lempiras a modo de limosna, para el refresco, para tantear. Luego llega la extorsi\u00f3n. \u201cLa extorsi\u00f3n se extrae del salario mensual del maestro, unos 400 d\u00f3lares al mes. El pandillero entra en el despacho del director y le dice necesitamos 50 d\u00f3lares de cada maestro y ma\u00f1ana venimos a recogerlas\u201d. Eso es m\u00e1s del 10% del salario. Ru\u00edz me explic\u00f3 durante una entrevista triste y que tuvo m\u00e1s de terapia, de descarga de toda la tensi\u00f3n acumulada que de preguntas , que en el distrito central tuvo que reubicar 50 maestros en el curso 2014. Tambi\u00e9n que la lista representa una m\u00ednima parte del problema en el pa\u00eds en el que nada se hace p\u00fablico ni se denuncia porque no se resuelve nada, porque hacerlo m\u00e1s bien revictimiza a la v\u00edctima y la pone en doble riesgo, por no pagar y por irse de la lengua.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del pasillo, la escena es la siguiente: un grupo de pandilleros entra al instituto y le dice \u201ctranquilo profesor, esto no va con usted\u201d y se lleva a un alumno que no aparece m\u00e1s. Y suma y sigue. A un pandillero no se le puede llamar atenci\u00f3n, no se le puede levantar una ficha psicol\u00f3gica, no se le puede suspender si \u00e9l no quiere. Su respuesta ser\u00e1 siempre, \u201cya ver\u00e1 usted lo que le puede pasar\u201d. La Directora departamental de educaci\u00f3n se despide explicando que s\u00f3lo encuentra refugio en Dios.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>De los pandilleros son las calles, las escuelas, las vidas. Hasta las conversaciones. Y por supuesto, los centros educativos, convertidos en bases operativas y de reclutamiento para todo tipo de actividades de criminales que controlan no s\u00f3lo alumnos y profesores sino las actividades que se celebran en las instalaciones, punto necesario de confluencia de todos los j\u00f3venes de un barrio. Los pandilleros son alumnos y los alumnos son pandilleros. Hay ni\u00f1os pandilleros desde los 11 a\u00f1os. El maestro sabe qui\u00e9nes son y no puede hacer nada. No hay opci\u00f3n. El miedo es indescriptible. Son incontrolables. Liliana Ru\u00edz sigue contin\u00faa su relato. \u201cLos conocemos, nos conocen, solo nos queda la psicolog\u00eda, la diplomacia, tener una buena relaci\u00f3n con ellos, m\u00e1s bien nos toca esperar que un pandillero le cuide a uno de otro pandillero. Porque esos ni\u00f1os son capaces de cualquier cosa. Estamos totalmente expuestos. El ambiente es de desesperaci\u00f3n espantosa\u201d.<\/p>\n<p>Las pandillas utilizan a los menores de edad a sabiendas de que incluso si son detenidos, las penas ser\u00e1n mucho menores. M\u00e1s de un tercio de los aproximadamente 5.000 pandilleros fichados por la polic\u00eda ten\u00edan menos de 15 a\u00f1os seg\u00fan el \u00fanico estudio realizado sobre su edad, que data de 2010. En 2014, la polic\u00eda detuvo a m\u00e1s de 400 menores por actividades relacionadas con las pandillas, especialmente extorsiones. En Tegucigalpa s\u00f3lo hay un centro de internamiento de menores. Se llama \u201cRenacer\u201d y como lidia con menores, la ley impide que los guardias est\u00e9n armados. Su director no tiene problema en reconocer que muchas veces los guardias les dejan ir. Que los pandilleros, los ni\u00f1os seg\u00fan la ley, entran y salen con total libertad. Porque a los menores no se les puede recluir. Y por la pandilla. Nadie se enfrenta Porque son ni\u00f1os. Hayan hecho lo que hayan hecho.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td><img src=\"http:\/\/revistazo.com\/content\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/ilustracion_ninos_escuela_El_Pasillo.jpg\" alt=\"images\" \/><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p id=\"0958\">Mientras Corrales distribuye manuales sobre gesti\u00f3n de la ira y buenos modales editados y financiados por Estados Unidos en dos tercios de las 130 escuelas p\u00fablicas de Tegucigalpa, las pandillas mueven cat\u00e1logos que ofrecen servicios sexuales de las alumnas. Se llaman \u201clas prepago\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p id=\"f33d\">Abigail Espinoza Bustillo ten\u00eda 14 a\u00f1os cuando apareci\u00f3 estrangulada dentro de un saco flotando en un riachuelo lleno de basura en lo m\u00e1s profundo de un barranco en las afueras de Tegucigalpa el 3 de noviembre de 2014. Corrales a\u00fan guarda sobre su mesa el diploma que deber\u00eda haberle entregado a Abigail tras su participaci\u00f3n en el programa que coordina.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p id=\"ed32\">Abigail era reclutadora de ni\u00f1as \u201cprepago\u201d, una modalidad de explotaci\u00f3n sexual infantil extendida desde las escuelas de los barrios m\u00e1s modestos de Tegucigalpa hasta alguno de sus hoteles m\u00e1s exclusivos. La captaci\u00f3n comienza en el pasillo de la escuela con una foto, despu\u00e9s la llevan al mall a comprar ropa, les dan un buen celular y les pagan tratamientos de belleza. Si quieren salir del c\u00edrculo, est\u00e1n endeudadas por los servicios prestados y reciben amenazas. \u201cEn los 69 centros educativos en los que trabajamos en la capital se da este fen\u00f3meno\u201d, me dijo Corrales. Los cat\u00e1logos de las redes de \u201cprepago\u201d ofrecen ni\u00f1as desde los 10 a\u00f1os que venden una foto desnuda por 50 lempiras (2,5 d\u00f3lares) hasta un servicio de sexo completo por 500 (25 d\u00f3lares). \u201cLa primera vez que vimos uno de esos cat\u00e1logos, lo encontramos en el Instituto Juan Ram\u00f3n Molina, en manos de un ni\u00f1o de 13 a\u00f1os que es hijo de un l\u00edder del Barrio 18\u201d, dice Corrales, que aprovecha para explicarme que el ni\u00f1o es un \u201cpuro\u201d. Los hijos de padre y madre pandilleros son \u201clos puros\u201d, la nobleza del barrio, los intocables.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p id=\"d650\">Extorsi\u00f3n, prostituci\u00f3n, venta de drogas. El control es total. Y lo peor es que aqu\u00ed los pandilleros ni siquiera necesitan imponerse. Es que muchos ni\u00f1os quieren ser pandilleros. Ni siquiera puede decirse que las pandillas recluten en las escuelas porque no necesitan hacerlo. En un pa\u00eds sin oportunidades, cada vez son m\u00e1s los ni\u00f1os que optan por ingresar, de manera voluntaria, a la Mara Salvatrucha, al Barrio 18. De hecho, hay m\u00e1s ni\u00f1os dispuestos a incorporarse a las pandillas de los que ellas puedan o quieran absorber. La situaci\u00f3n ha degenerado tanto que aqu\u00ed los ni\u00f1os no son el ej\u00e9rcito de reserva del capitalismo sino el ej\u00e9rcito de reserva del crimen organizado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p id=\"7c28\">***<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p id=\"de3f\">Los problemas de los estudiantes comienzan en casa. S\u00f3lo un tercio vive con ambos progenitores. Muchos han emigrado buscando trabajo en Estados Unidos. Un mill\u00f3n de hondure\u00f1os viven all\u00ed. Otros han muerto. El hogar hondure\u00f1o es un hogar roto. Muchos ni\u00f1os no tienen ni para comer y trabajan antes y despu\u00e9s de la escuela para ayudar a sus familias. El 60% de la poblaci\u00f3n vive con 2,5 d\u00f3lares al d\u00eda. Medio mill\u00f3n de ni\u00f1os -el 15% de todos los ni\u00f1os pa\u00eds- trabajan y el 97% de esos ni\u00f1os no gana el salario m\u00ednimo. La mayor\u00eda de los ni\u00f1os hondure\u00f1os deja de so\u00f1ar a muy temprana edad cuando se dan cuenta de que el futuro que le espera es ser cobrador de una l\u00ednea de buses, ayudante de alba\u00f1il o taxista, oficios en los que se gana mucho menos que vendiendo droga o empu\u00f1ando un arma. Asistir a escuelas en donde no se da merienda escolar porque los pandilleros se la han robado, muchas veces no hay cristales en las ventanas o incluso, como en la de la colonia Canaan en un cerro de Tegucigalpa, desde que se fue la luz hace cinco a\u00f1os, nadie ha llegado para arreglarla, no es lo m\u00e1s esperanzador. En 2012 s\u00f3lo el 6% de las escuelas hab\u00eda completado los d\u00edas anuales de clase. Si los profesores no cobran su salario, no van a trabajar. S\u00f3lo el 25% de quienes ingresan al sistema educativo llega a la secundaria. S\u00f3lo el 0,3% de la poblaci\u00f3n tiene un t\u00edtulo universitario. Las autoridades fronterizas de los Estados Unidos han detenido m\u00e1s de 18.000 ni\u00f1os hondure\u00f1os tratando de entrar ilegalmente al pa\u00eds en 2014. 50 al d\u00eda. Esos son s\u00f3lo los que no pasan, no sabemos cu\u00e1ntos pasan. Pero s\u00ed que los ni\u00f1os hondure\u00f1os se est\u00e1n yendo del pa\u00eds. El pa\u00eds est\u00e1 perdiendo generaciones enteras de j\u00f3venes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p id=\"a94d\">***<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p id=\"71f2\">El \u00faltimo d\u00eda de nuestra ruta por las escuelas de Tegucigalpa, Corrales lleg\u00f3 a la escuela de La Hera en el barrio del mismo nombre para participar en una actividad de su programa de prevenci\u00f3n del ingreso en pandillas. Nada m\u00e1s bajarse de su picop, un grupo de ni\u00f1os se subi\u00f3 a la parte trasera con las manos en la cabeza o como si fueran esposados, jugando a ser pandilleros detenidos. \u201cEsa es la imagen del l\u00edder pandillero. El detenido es alguien en el barrio y los ni\u00f1os quieren ser alguien\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(De 2014) Las esquinas de Tegucigalpa est\u00e1n marcadas por un silencio coreografiado al ritmo de decenas de ojos y orejas infantiles que examinan y siguen cada movimiento extra\u00f1o al barrio que les han encargado controlar, vigilar y extorsionar. Nadie escapa. 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