{"id":322,"date":"2012-10-16T17:41:23","date_gmt":"2012-10-16T17:41:23","guid":{"rendered":"http:\/\/revistazo.com\/content\/?p=322"},"modified":"2012-10-16T17:41:23","modified_gmt":"2012-10-16T17:41:23","slug":"cia-confirma-que-el-poeta-y-guerrillero-ejecutado-nunca-fue-agente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistazo.com\/content\/cia-confirma-que-el-poeta-y-guerrillero-ejecutado-nunca-fue-agente\/","title":{"rendered":"CIA confirma que el poeta y guerrillero ejecutado nunca fue agente"},"content":{"rendered":"<p><strong>La verdad reivindica a Roque Dalton<\/strong><\/p>\n<p>La historia jam\u00e1s contada de \u201cDalton, la inteligencia cubana y la CIA\u201d.<\/p>\n<p>Por Charles Lane<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p><strong>WASHINGTON &#8211;<\/strong> Harold F. Swenson, \u201cHal\u201d, de 1.80 metros de estatura y complexi\u00f3n atl\u00e9tica, veterano de operaciones encubiertas durante la Segunda Guerra Mundial, era el ep\u00edtome del cuerpo de oficiales de caso de la Agencia Central de Inteligencia en el momento \u00e1lgido de la Guerra Fr\u00eda. Hal combat\u00eda a los comunistas con la misma determinaci\u00f3n y astucia que alguna vez usara contra alemanes y japoneses.<\/p>\n<p>La noche del 23 de septiembre de 1964, el deber llev\u00f3 a Swenson a una prisi\u00f3n local de Cojutepeque, un pueblo de mala muerte en Centroam\u00e9rica, en El Salvador, donde un prisionero macilento se hallaba sentado a solas en una celda h\u00fameda, sin ventanas.<\/p>\n<p>El prisionero era Roque Dalton Garc\u00eda.<\/p>\n<p>Hoy, Dalton es un h\u00e9roe literario nacional y su rostro adorna los timbres postales de El Salvador. Pero en 1964, con veintinueve a\u00f1os de edad, era un enemigo del Estado envuelto en la ola pol\u00edtica de izquierdas que hab\u00eda barrido la regi\u00f3n a partir de la Revoluci\u00f3n cubana de 1959.<\/p>\n<p>En pocas palabras, Dalton era el tipo de persona con la que Hal Swenson lidiaba para ganarse el pan. Al tiempo que abr\u00eda un grueso informe sobre las actividades subversivas de Dalton, Swenson fij\u00f3 sus ojos avellanados sobre el poeta y le dijo que ten\u00eda solo dos opciones: colaborar con la CIA&nbsp; o \u201cenfrentar las consecuencias sin posibilidad alguna de escapar\u201d.<\/p>\n<p><strong>***<\/strong><\/p>\n<p>As\u00ed&nbsp; comenz\u00f3 uno de los encuentros clandestinos m\u00e1s intrigantes de la historia contempor\u00e1nea de Am\u00e9rica Latina. Dalton sobrevivir\u00eda y llegar\u00eda a producir una impresionante obra escrita, incluida una novela autobiogr\u00e1fica en la que el poeta se retrata valeroso y desafiante de cara a las presiones de la CIA.<\/p>\n<p>No obstante, en los a\u00f1os por venir, sus enemigos murmurar\u00edan que Dalton era en realidad un traidor: si hab\u00eda salido libre de Cojutepeque, dec\u00edan, hab\u00eda sido a cambio de su colaboraci\u00f3n con la agencia estadounidense. El 10 de mayo de 1975, esos rumores le costar\u00edan a Dalton la vida. Sus camaradas marxistas de guerrilla lo asesinaron tras un \u201cjuicio\u201d&nbsp; secreto en el que lo acusaron de ser un agente de la CIA. Fue aquel un acto de brutalidad fan\u00e1tica que hasta el d\u00eda de hoy resuena en la pol\u00edtica latinoamericana, pues la familia de Dalton ha defendido su causa contra los dos exguerrilleros a los que culpa del asesinato: Jorge Mel\u00e9ndez, hoy un alto funcionario salvadore\u00f1o, y Joaqu\u00edn Villalobos, consejero de seguridad nacional del presidente de M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1&nbsp; nunca sepamos toda la verdad acerca del asesinato de Dalton, o de su relaci\u00f3n con la CIA. Pero se pueden encontrar muchas respuestas en los Archivos Nacionales de Estados Unidos, en documentos desclasificados que incluyen numerosos informes sobre los esfuerzos de Hal Swenson por reclutar al poeta salvadore\u00f1o. El retrato de Dalton que de ah\u00ed surge no es ni traicionero ni heroico.<\/p>\n<p>Dalton no cedi\u00f3 al chantaje de la CIA, pero su comportamiento durante el interrogatorio no fue tan audaz como \u00e9l mismo sugerir\u00eda m\u00e1s tarde. Adem\u00e1s, al parecer, Dalton manipul\u00f3 la verdad tiempo despu\u00e9s para ocultar el hecho de que en verdad era un agente de inteligencia&#8230; de Cuba.<\/p>\n<p><strong>***<\/strong><\/p>\n<p>El 21 de abril de 1964, un vuelo de Cubana de Aviaci\u00f3n que se dirig\u00eda a Praga se detuvo a reabastecer combustible en Halifax, Nueva Escocia. Mientras el avi\u00f3n permanec\u00eda en la pista, Vladimir Rodr\u00edguez Lahera sali\u00f3 disparado de entre los dem\u00e1s pasajeros y pidi\u00f3 asilo a un oficial canadiense. No se trataba de una deserci\u00f3n cualquiera. Rodr\u00edguez era el encargado de Centroam\u00e9rica para la Direcci\u00f3n General de Inteligencia (DGI), la principal agencia cubana de espionaje.<\/p>\n<p>Rodr\u00edguez terminar\u00eda entregando una maleta llena de documentos a Hal Swenson, jefe de contrainteligencia de la unidad de \u201cAsuntos Especiales\u201d de la CIA, que implementaba las operaciones encubiertas contra el r\u00e9gimen de Fidel Castro. Para el mes de junio, Swenson hab\u00eda logrado que Rodr\u00edguez le diera todo el parte y hab\u00eda ideado un plan para \u201creclutar, desertar o anular\u201d a los numerosos elementos cubanos en Centroam\u00e9rica a los que Rodr\u00edguez identificara, tal como dir\u00eda m\u00e1s tarde un memor\u00e1ndum de la CIA. Entre los blancos potenciales en la lista de Rodr\u00edguez, Swenson consider\u00f3 a Roque Dalton como un caso especialmente interesante.<\/p>\n<p>Hijo de padre estadounidense y madre salvadore\u00f1a, Dalton se hab\u00eda unido al Partido Comunista Salvadore\u00f1o (PCS) en 1957 y hab\u00eda viajado a Cuba en septiembre de 1962, junto con otros veintitr\u00e9s j\u00f3venes del Partido, para recibir entrenamiento guerrillero. Su entrenamiento dur\u00f3&nbsp; hasta marzo de 1963 y, seg\u00fan los documentos de la CIA, incluy\u00f3&nbsp; un mes en Rostock, Alemania del Este, en octubre de 1962.<\/p>\n<p>El curso en Cuba comprend\u00eda lecciones de \u201cliderazgo\u201d con un veterano de la Guerra Civil espa\u00f1ola que hab\u00eda adquirido la ciudadan\u00eda sovi\u00e9tica y se hab\u00eda convertido en general. Dalton debi\u00f3 de impresionar a sus instructores, ya que lo seleccionaron junto con otros cuatro salvadore\u00f1os para seguir entren\u00e1ndose como agente de la DGI&#8230; sin informar al PCS.<\/p>\n<p>Los cubanos le dieron a Dalton un alias: \u201cJuan Montenegro\u201d, y le ense\u00f1aron escritura en clave, vigilancia y comunicaciones de onda corta. Cuando se preparaba para regresar a El Salvador, a finales de octubre de 1963, la DGI le proporcion\u00f3 al poeta seiscientos d\u00f3lares para comprar un transmisor, y una cinta de microfilm que conten\u00eda radiofrecuencias fue escondida en la suela hueca de su zapato.<\/p>\n<p>Swenson ve\u00eda a Dalton como un \u201ccandidato destacado\u201d para el reclutamiento, pues era un comunista salvadore\u00f1o de primer orden y tambi\u00e9n un agente secreto cubano.<\/p>\n<p>En tanto tal, \u201cse podr\u00eda esperar que proporcionara bastante informaci\u00f3n tanto sobre el PCS en El Salvador como sobre sus actividades para la DGI\u201d, escribi\u00f3 Swenson el 19 de junio de 1964. Rodr\u00edguez le dijo a Swenson que Dalton se mostrar\u00eda receptivo a una oferta de la CIA porque era \u201cmuy inteligente, pero nunca demostr\u00f3 un verdadero deseo por aprender\u201d en Cuba, y porque ten\u00eda \u201cuna debilidad por las mujeres y la vida f\u00e1cil\u201d. Aun as\u00ed, a Swenson le preocupaba que las \u201ccaracter\u00edsticas personales\u201d de Dalton pudieran ocasionarle a la CIA \u201cproblemas de manejo\u201d en el futuro, tal como le hab\u00eda sucedido a los cubanos. Rodr\u00edguez, que hab\u00eda sido el oficial de caso de Dalton, explic\u00f3 que este hab\u00eda malversado los seiscientos d\u00f3lares y no se hab\u00eda reportado con sus superiores antes del 27 de enero de 1964, cuando las autoridades salvadore\u00f1as lo arrestaron y deportaron. El jefe de la estaci\u00f3n de la CIA en San Salvador tambi\u00e9n extern\u00f3 sus reservas. La agencia ya ten\u00eda un esp\u00eda en el PCS, se\u00f1al\u00f3 en un cable del 12 de agosto de 1964, as\u00ed que, \u00bfpara qu\u00e9 incorporar a Dalton?<\/p>\n<p>Puesto que anteriormente Dalton no hab\u00eda hecho nada para la DGI, los cubanos, siempre sospechosos, \u201cvincular\u00edan su reactivaci\u00f3n a la deserci\u00f3n de Rodr\u00edguez Lahera\u201d, argumentaba el jefe de la estaci\u00f3n de la CIA. En lugar de hacer el intento por reclutar a Dalton, la CIA deb\u00eda \u201canularlo\u201d haciendo p\u00fablicos sus lazos con Cuba y dejando que el gobierno salvadore\u00f1o se encargara del resto. Pero despu\u00e9s de la crisis de los misiles y de Bah\u00eda de Cochinos, la CIA estaba desesperada por penetrar la red que rodeaba a Fidel Castro. Swenson quer\u00eda darle una oportunidad a Dalton. As\u00ed que envi\u00f3 un cable al jefe de la CIA en San Salvador agradeci\u00e9ndole sus comentarios, y sigui\u00f3 adelante con sus planes de reclutar al poeta.<\/p>\n<p><strong>***<\/strong><\/p>\n<p>El 3 de septiembre, Swenson se reuni\u00f3 en San Salvador con el presidente de El Salvador, el coronel Julio Rivera, y le present\u00f3 el plan de la CIA para captar a los guerrilleros y esp\u00edas entrenados por Cuba en su pa\u00eds. Rivera se mostr\u00f3 encantado y le dijo a su jefe de inteligencia, Jos\u00e9 Alberto \u201cChele\u201d Medrano, que hiciera todo lo que la CIA quisiera.<\/p>\n<p>Dalton hab\u00eda regresado a El Salvador en junio. Con la esperanza de evitar que su arresto y expulsi\u00f3n de enero se repitieran, permaneci\u00f3&nbsp; en casa mientras los abogados de la Universidad Nacional, donde Dalton estaba inscrito como estudiante de Derecho, solicitaban a las cortes poner fin a la constante vigilancia policiaca fuera de su domicilio. Pero Dalton no pudo reprimir su necesidad de beber y socializar. El 4 de septiembre \u2013un d\u00eda despu\u00e9s de que Swenson se entrevistara con Rivera\u2013 se aventur\u00f3 en un bar donde polic\u00edas vestidos de civil lo arrestaron. Cinco d\u00edas m\u00e1s tarde fue transferido en secreto a la c\u00e1rcel de Cojutepeque, a fin de frustrar los esfuerzos de la familia del poeta por lograr que un juez ordenara su liberaci\u00f3n.<br \/>Ficha policial de Dalton al ser detenido.<\/p>\n<p>Si bien la polic\u00eda no golpe\u00f3 ni tortur\u00f3 f\u00edsicamente a Dalton, fue mantenido en solitario, privado de duchas y comida decente, y obligado a dormir en el fr\u00edo suelo de la celda. El resultado fue un semblante lastimoso al momento que Swenson lleg\u00f3, ya ca\u00edda la oscuridad, el 23 de septiembre.<\/p>\n<p>Las condiciones de la c\u00e1rcel no dejaron contento a Swenson, en particular el hecho de que el \u00fanico espacio disponible para un interrogatorio fuera una gran sala de juntas, con guardias presentes y un oficial de alto rango de la polic\u00eda salvadore\u00f1a que deambulaba dentro y fuera. Pese a las circunstancias poco satisfactorias, Swenson prosigui\u00f3 con su \u201coferta\u201d a Dalton. Hal le dijo al poeta que \u201cfuentes internas\u201d hab\u00edan revelado que no solo era un comunista salvadore\u00f1o de primer orden, sino tambi\u00e9n un agente de inteligencia cubano. Dalton neg\u00f3 todo, y comenz\u00f3 a sermonear a Swenson sobre sus derechos legales.<\/p>\n<p>Pero cuando este \u00faltimo le mostr\u00f3 el archivo de la DGI que hab\u00eda obtenido de Rodr\u00edguez, el poeta \u201cse encogi\u00f3 de miedo\u201d, tal como inform\u00f3 m\u00e1s adelante el hombre de la CIA. La situaci\u00f3n de Dalton \u201cno ten\u00eda remedio\u201d, dijo Swenson&#8230; a menos que cooperara, en cuyo caso, Estados Unidos se encargar\u00eda de darle a \u00e9l y a su familia una buena vida. Dalton pas\u00f3 de la provocaci\u00f3n al regateo. Los dirigentes militares de El Salvador \u201cme cortar\u00e1n la cabeza\u201d, suplic\u00f3. \u201cLamento haberme involucrado alguna vez en todo esto.\u201d El poeta jur\u00f3 abandonar la pol\u00edtica y El Salvador si el hombre de la CIA pon\u00eda fin al interrogatorio y lo dejaba ir. Pese a todo, Dalton no admiti\u00f3 trabajar para Cuba ni pertenecer al Partido Comunista. Y tampoco accedi\u00f3 a espiar para la CIA.<\/p>\n<p>Frustrado, Swenson envi\u00f3 a Dalton de vuelta a su celda, y se qued\u00f3 cavilando sobre las formas de quebrar su resistencia. Swenson decidi\u00f3 que un bon vivant como Dalton responder\u00eda mejor en un ambiente m\u00e1s c\u00f3modo. As\u00ed que dio instrucciones a Chele Medrano de trasladar a Dalton a un lugar m\u00e1s tranquilo, donde pudieran hablar a solas.<\/p>\n<p>La noche del 25 de septiembre, Swenson se reuni\u00f3 con Dalton en la lujosa casa de un coronel salvadore\u00f1o, en las frescas colinas de Planes de Renderos, al sureste de San Salvador. Dalton se hab\u00eda duchado y hab\u00eda conseguido una cama adecuada y comida decente. Swenson inform\u00f3 que, sin guardias, \u201chubo una mejor compenetraci\u00f3n y Dalton habl\u00f3 con mayor holgura\u201d. Charlaron sobre la historia personal del poeta, sobre sus primeros d\u00edas como miembro del Partido Comunista y sobre sus viajes por M\u00e9xico y Cuba. Pero Dalton insist\u00eda en que hab\u00eda renunciado al Partido Comunista debido a sus m\u00e9todos \u201ccuestionables\u201d. Sus visitas a Cuba, dec\u00eda, respond\u00edan a actividades estrictamente culturales y literarias.<\/p>\n<p>Swenson hoje\u00f3 de nuevo el archivo de la DGI. Dalton insist\u00eda en que los papeles eran falsos. El poeta \u201csuplic\u00f3 misericordia con elocuencia, por [su] esposa y sus hijos\u201d, inform\u00f3 Swenson, y \u201crog\u00f3\u201d una vez m\u00e1s que se le enviara al exilio. El hombre de la CIA dijo que quiz\u00e1s podr\u00eda organizar una nueva vida para Dalton en M\u00e9xico, pero solo si cooperaba plenamente. Al ver que el poeta no se doblegaba, Swenson recogi\u00f3 sus papeles y se march\u00f3, advirti\u00e9ndole a Dalton que se le estaba acabando la paciencia.<\/p>\n<p>Dalton parec\u00eda \u201cagitado, pero terco\u201d, y \u201cprobablemente no se rendir\u00eda sino despu\u00e9s de repetidas y largas sesiones de interrogatorios\u201d, inform\u00f3 Swenson. Antes de recurrir a eso, Swenson quer\u00eda probar una \u00faltima t\u00e1ctica: confrontar a Dalton con Vladimir Rodr\u00edguez Lahera, quien hab\u00eda acompa\u00f1ado a Swenson a San Salvador. Seguramente Dalton no podr\u00eda negar sus v\u00ednculos con los cubanos en presencia de su antiguo oficial de caso de la DGI.<\/p>\n<p>La ma\u00f1ana del 30 de septiembre, Rodr\u00edguez apareci\u00f3 en Planes de Renderos. De apenas 1.60 metros de estatura y con un acento cubano inconfundible, Rodr\u00edguez debi\u00f3 de resultar instant\u00e1neamente reconocible para Dalton, en especial cuando habl\u00f3 sobre el entrenamiento del poeta en Cuba y se dirigi\u00f3 a \u00e9l por sus pseud\u00f3nimos ante la DGI.<\/p>\n<p>Sin embargo, Dalton se las arregl\u00f3 de alguna manera para negar que conociera al cubano. El poeta se atuvo a esa historia incluso despu\u00e9s de que Swenson entrara y se uniera al desertor. Una vez m\u00e1s, Dalton rog\u00f3 que se le liberara y se le enviara al extranjero.<\/p>\n<p>\u201cObtener la verdad de Dalton llevar\u00e1 mucho tiempo\u201d, inform\u00f3 un Swenson exasperado. Dalton estaba \u201cplenamente consciente [de las] pruebas en su contra\u201d, pero quiz\u00e1s esperaba que la presi\u00f3n pol\u00edtica y legal de sus camaradas finalmente obligara al gobierno a liberarlo. Por otra parte, a\u00f1ad\u00eda Swenson, Dalton \u201cprobablemente teme que admitir su complicidad no sea de ayuda\u201d.<\/p>\n<p>Estaba en manos del gobierno salvadore\u00f1o \u201cconvencerlo de que de una u otra forma [se] equivoca\u201d, escribi\u00f3 Swenson, lo que quer\u00eda decir que el gobierno deb\u00eda retener a Dalton en aquella oscura celda de la c\u00e1rcel de Cojutepeque hasta que el poeta cambiara de opini\u00f3n. Y el 1 de octubre fue exactamente ah\u00ed adonde Dalton fue a parar, mientras Swenson regresaba a Washington.<\/p>\n<p><strong>***<\/strong><\/p>\n<p>La desaparici\u00f3n de Dalton en verdad se hab\u00eda vuelto una cause c\u00e9l\u00e8bre para los comunistas salvadore\u00f1os y otros opositores al gobierno militar. El mismo d\u00eda en que la polic\u00eda transfiri\u00f3 en secreto al poeta de vuelta a Cojutepeque, un grupo de escritores y artistas public\u00f3 una carta en protesta por su arresto. Dos semanas m\u00e1s tarde, el 15 de octubre, el Diario Latino de San Salvador public\u00f3 una carta abierta al presidente Rivera firmada por la esposa de Dalton, A\u00edda Ca\u00f1as de Dalton. A continuaci\u00f3n, las asociaciones de abogados llamaron al gobierno a respetar los derechos del poeta.<\/p>\n<p>Documentos desclasificados de la CIA demuestran que el poeta jam\u00e1s fue agente.<\/p>\n<p>El 29 de octubre, al tiempo que la campa\u00f1a a favor de Dalton alcanzaba un crescendo, un cable de la CIA le dio a Hal Swenson una noticia asombrosa: se dec\u00eda que Dalton hab\u00eda escapado.<\/p>\n<p>Tal como lo explicar\u00edan los cables posteriores de la CIA, de alguna manera el poeta hab\u00eda llegado de la c\u00e1rcel de Cojutepeque a un escondite en la Universidad Nacional, en San Salvador.<\/p>\n<p>Los oficiales de la CIA estaban alarmados por el titular del 30 de octubre de El Diario de Hoy, de San Salvador: \u201cDalton Garc\u00eda confirma la fuga\u201d. El peri\u00f3dico conten\u00eda una carta de Dalton en la que \u00e9l mismo describ\u00eda su arresto, cautiverio y las extra\u00f1as reuniones con dos interrogadores extranjeros.<\/p>\n<p>Un \u201cestadounidense vestido de civil\u201d lo hab\u00eda acusado de participar en una conspiraci\u00f3n encabezada por cubanos contra el gobierno salvadore\u00f1o, escribi\u00f3 Dalton. El gringo le hab\u00eda ense\u00f1ado \u201cuna serie de documentos, obviamente inventados y fabricados ad hoc\u201d, y amenaz\u00f3 con \u201celiminarlo\u201d a menos que admitiera los cargos.<\/p>\n<p>En la villa de Planes de Renderos, el estadounidense \u201ccontinu\u00f3 con sus amenazas y ofertas\u201d, escribi\u00f3 Dalton, e incluso le present\u00f3 a un cubano desconocido, quien \u201cafirm\u00f3 ser el que hab\u00eda conspirado en Cuba conmigo\u201d. El cubano lo amenaz\u00f3 con mandarlo asesinar a menos que confesara, afirmaba Dalton.<\/p>\n<p>Tras ser enviado de vuelta a la c\u00e1rcel de Cojutepeque, escribi\u00f3 el poeta, permaneci\u00f3 incomunicado hasta la noche del 25 de octubre, \u201ccuando, aprovechando una debilidad en la pared de mi celda ocasionada por temblores y trabajos de construcci\u00f3n en las cercan\u00edas, pude escapar y llegar por mi cuenta a San Salvador\u201d.<\/p>\n<p>Los oficiales de la CIA trataron de contener los estragos. El jefe de la agencia en San Salvador dio instrucciones al encargado de negocios de Estados Unidos, Edward G. Curtis, de decir a la prensa que las acusaciones de Dalton eran \u201cdemasiado rid\u00edculas para comentarlas\u201d o que Dalton estaba \u201cusando \u2018licencias po\u00e9ticas\u2019\u201d.<\/p>\n<p>Mientras tanto, la CIA trat\u00f3 de despistar a Cuba. Un oficial de caso le dijo a un agente conocido de la DGI que un funcionario estadounidense se hab\u00eda reunido con Dalton, pero solo a petici\u00f3n de Chele Medrano, quien pensaba que Dalton podr\u00eda hablar m\u00e1s libremente con un compatriota de su padre. El oficial le asegur\u00f3 al agente cubano que Dalton no hab\u00eda traicionado ninguna confianza, y que no ten\u00eda \u201cnada que temer desde el punto de vista de la seguridad\u201d.<\/p>\n<p>El 3 de noviembre, el jefe de la CIA en San Salvador envi\u00f3 un cable a las oficinas centrales informando que las repercusiones pol\u00edticas eran \u201csorprendentemente leves\u201d y que el gobierno salvadore\u00f1o \u201cpodr\u00eda capear el temporal sin tener que admitir nada\u201d.<\/p>\n<p>Sin embargo, un destinatario del mensaje no qued\u00f3 satisfecho. \u201cEste cable no tiene sentido\u201d, escribi\u00f3 el 4 de noviembre un alto cargo de la CIA. \u201cNuestro objetivo es obviamente reclutar, desertar o anular a Dalton. Su fuga de la prisi\u00f3n no altera de ninguna forma lo que queremos hacer.\u201d De hecho, se argumentaba en el memor\u00e1ndum, la fuga y las declaraciones de Dalton en la prensa salvadore\u00f1a podr\u00edan aumentar su valor como agente doble, pues constitu\u00edan una pantalla perfecta.<\/p>\n<p>La negativa de Dalton a aceptar el reclutamiento hasta ese momento \u201cno significa que debamos rendirnos, m\u00e1s bien significa que deber\u00edamos intensificar nuestros esfuerzos o estar dispuestos a tomar medidas m\u00e1s dr\u00e1sticas de ser necesarias\u201d, agregaba el memor\u00e1ndum. Despu\u00e9s de todo, el caso Dalton deb\u00eda ser considerado a la luz \u201cdel asesinato de agentes de la CIA en Cuba\u201d.<\/p>\n<p>\u201cNo estamos involucrados en partidas de ajedrez o en juegos ol\u00edmpicos, sino en operaciones serias que, ya se trate de una guerra caliente o fr\u00eda, se calculan bajo la definici\u00f3n cl\u00e1sica de destruir la voluntad del enemigo para resistir o, m\u00e1s realistamente, destruir la capacidad del enemigo\u201d, conclu\u00eda el documento.<\/p>\n<p>Y, con esa nota ominosa, termina el informe desclasificado del intento de Hal Swenson por reclutar a Roque Dalton.<\/p>\n<p><strong>***<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfPodr\u00eda haber orquestado la CIA una vendetta contra Dalton, o haberlo reclutado durante el tiempo transcurrido entre su fuga en 1964 y su asesinato en 1975? Es posible, pero probablemente no fue as\u00ed.<\/p>\n<p>La CIA continu\u00f3 rastreando a Dalton desde febrero de 1965, cuando este se reubic\u00f3 en Praga, hasta al menos el verano de 1971, cuando el poeta asisti\u00f3 a un congreso de las juventudes comunistas en Pyongyang, Corea del Norte.<\/p>\n<p>No existe evidencia en los archivos desclasificados de que la CIA tuviera siquiera noticia del regreso de Dalton a El Salvador en 1973, o de la existencia del grupo al que se uni\u00f3, el Ej\u00e9rcito Revolucionario del Pueblo (ERP).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, para ese momento, \u201cAsuntos Especiales\u201d, al igual que la mayor parte del aparato anti Castro de la CIA, se hab\u00eda disuelto. Hal Swenson y otros oficiales involucrados en el caso Dalton hab\u00edan sido reasignados, se hab\u00edan retirado, o hab\u00edan muerto. La prioridad de la CIA en<\/p>\n<p>Am\u00e9rica Latina era el Chile de Salvador Allende, y no Centroam\u00e9rica. Para 1975, la agencia quiz\u00e1s estaba demasiado ocupada combatiendo los esc\u00e1ndalos por sus intentos de asesinato previos como para emprender uno contra alguien como Dalton.<\/p>\n<p>Mientras tanto, la relaci\u00f3n de Dalton con la inteligencia cubana se mantuvo. Aunque no est\u00e1 claro c\u00f3mo sali\u00f3 de El Salvador a principios de noviembre de 1964, el poeta no pudo haber llegado a Praga sin ayuda cubana. Cuando tiempo despu\u00e9s regres\u00f3 a La Habana, Dalton goz\u00f3 de un estatus privilegiado, con f\u00e1cil acceso a funcionarios como Manuel Pi\u00f1eiro, que encabezaba las operaciones secretas del r\u00e9gimen de Castro en Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p>En retrospectiva, el comportamiento de Dalton durante el interrogatorio con Swenson y Rodr\u00edguez, as\u00ed como la historia que cont\u00f3 en la prensa salvadore\u00f1a \u2013y, mucho m\u00e1s tarde, en las p\u00e1ginas de su novela Pobrecito poeta que era yo\u2013 parecen calculados no solo para protegerse a s\u00ed mismo, sino tambi\u00e9n a la DGI.<\/p>\n<p>S\u00ed: durante sus encuentros con el hombre de la CIA y con el desertor cubano estaba asustado, m\u00e1s asustado de lo que su recuento en Pobrecito poeta que era yo podr\u00eda revelar. Debi\u00f3 de quedar impactado al enterarse de que Rodr\u00edguez lo hab\u00eda traicionado. Pero sus ruegos y sus s\u00faplicas probablemente fueron en parte una actuaci\u00f3n, una puesta en escena destinada a darle tiempo a sus camaradas para hacer campa\u00f1a a favor de su liberaci\u00f3n, tal como lo sospech\u00f3 Swenson. Incluso pudo haber aprendido esta t\u00e1ctica de la DGI.<\/p>\n<p>Un cable del jefe de la CIA en San Salvador, fechado el 28 de septiembre de 1964 y consistente con esta hip\u00f3tesis, describe una reuni\u00f3n secreta sobre el caso Dalton con un informante del PCS, quien report\u00f3 que la pol\u00edtica del partido en el caso Dalton era \u201cejercer presi\u00f3n [sobre el gobierno] a trav\u00e9s de los diputados\u201d en la asamblea nacional, y \u201caceptar la expulsi\u00f3n [de Dalton] del pa\u00eds antes que dejarlo podrirse en alguna c\u00e1rcel local\u201d.<\/p>\n<p>La dram\u00e1tica carta de Dalton a El Diario de Hoy resulta digna de atenci\u00f3n tanto por lo que dice como por lo que no dice.<\/p>\n<p>En Pobrecito poeta que era yo, escrito despu\u00e9s de su salida de El Salvador, Dalton llamaba al interrogador estadounidense \u201coficial de la CIA\u201d. Pero en la carta a El Diario de Hoy, escrita mientras a\u00fan se ocultaba en el pa\u00eds y esperaba irse, se refer\u00eda al gringo con m\u00e1s cuidado, como \u201cuno de los asesores extranjeros de la polic\u00eda nacional y otras instituciones militares\u201d. En cuanto a Rodr\u00edguez, Dalton dec\u00eda que hab\u00eda descubierto que el cubano sin nombre era \u201cun instructor de la polic\u00eda nacional\u201d.<\/p>\n<p>En pocas palabras, Dalton solo revel\u00f3 lo suficiente de la verdad como para alertar a sus superiores cubanos de que sus operaciones hab\u00edan sido expuestas, pero no tanto como para orillar a la CIA a tomar \u201cmedidas dr\u00e1sticas\u201d.<\/p>\n<p><strong>***<\/strong><\/p>\n<p>La narraci\u00f3n de Dalton sobre su fuga en El Diario de Hoy, aunque vaga y breve, es consistente con su elaborado relato en la novela, donde habla de la excavaci\u00f3n de un t\u00fanel a trav\u00e9s de una porosa pared de adobe, de carreras a trav\u00e9s de bosques, y de autobuses a los que subi\u00f3, lleno de ansiedad, camino a San Salvador.<\/p>\n<p>Siempre ha parecido una historia improbable. Un viejo camarada que entren\u00f3 en Cuba con Dalton, Ricardo Castrorrivas, le dijo al bi\u00f3grafo del poeta, Luis Alvarenga, que seg\u00fan hab\u00eda escuchado, Dalton logr\u00f3 salir en realidad gracias a Pedro Geoffroy Rivas, un eminente y adinerado poeta de izquierda que utiliz\u00f3 sus influencias a favor de Dalton. Resultar\u00eda ir\u00f3nico, pues Dalton y Rivas eran rivales en aquel tiempo; es de notar, empero, que Pobrecito poeta que era yo es una l\u00ednea de un poema de Rivas.<\/p>\n<p>No obstante, el hijo de Dalton, Juan Jos\u00e9 Dalton, ha escrito sobre la lejana noche en que su padre apareci\u00f3 en la casa de un pariente, con barba y cubierto de ara\u00f1azos, y le ense\u00f1\u00f3 a su hijo un pedacito de acero que hab\u00eda utilizado para atravesar los ladrillos.<\/p>\n<p>La \u00fanica versi\u00f3n de la fuga de Dalton que claramente no es verdad es la que difundieron sus enemigos: que la CIA la orquest\u00f3 para encubrir su reclutamiento. El narrador m\u00e1s agresivo de este relato fue Cayetano Carpio, el comunista veterano que abandon\u00f3 el partido salvadore\u00f1o en 1970 para fundar las Fuerzas Populares de Liberaci\u00f3n (FPL). Carpio afirmaba que los miembros del Partido hab\u00edan visto a Dalton reunirse con un oficial de la CIA en un hotel de San Salvador despu\u00e9s de que saliera de la c\u00e1rcel de Cojutepeque.<\/p>\n<p>Si tal reuni\u00f3n tuvo lugar, no existe registro de ella en los documentos desclasificados de la CIA. Por el contrario, los cables secretos de la agencia, cuyo prop\u00f3sito nunca fue hacerlos p\u00fablicos, reflejan sorpresa y enojo genuinos frente a la noticia de la fuga de Dalton. Los oficiales de la CIA en San Salvador ni siquiera averiguaron que Dalton hab\u00eda llegado a la Universidad Nacional sino hasta diez d\u00edas despu\u00e9s de su huida de Cojutepeque. Chele Medrano tambi\u00e9n parece haber permanecido en la ignorancia; seg\u00fan un cable de la CIA, \u201carremeti\u00f3 contra la dejadez de la Polic\u00eda Nacional\u201d.<\/p>\n<p>El apoyo de Cuba a Dalton despu\u00e9s de que abandonara El Salvador en 1964 contradice la acusaci\u00f3n de Carpio; resulta extra\u00f1o, sin embargo, que el r\u00e9gimen de Castro tolerara las murmuraciones de Carpio contra el poeta cuando ambos hombres se encontraban en La Habana a principios de la d\u00e9cada de 1970.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de que Carpio rechazara la oferta del poeta de unirse a las FPL, la inteligencia Cubana inst\u00f3 a Alejandro Rivas Mina, el primer jefe del ERP, a aceptar a Dalton como \u201casesor pol\u00edtico\u201d dentro de El Salvador, seg\u00fan un art\u00edculo de David Hern\u00e1ndez, escritor e investigador salvadore\u00f1o del caso Dalton, en La Prensa Gr\u00e1fica de mayo de 2011.<\/p>\n<p>Dado el potencial de conflicto entre Rivas Mina y el m\u00e1s viejo y m\u00e1s logrado \u2013pero notablemente indisciplinado\u2013 Dalton, era como si los cubanos estuvieran enfrent\u00e1ndolos deliberadamente.<\/p>\n<p>Seg\u00fan las memorias del exguerrillero salvadore\u00f1o Eduardo Sancho, Cr\u00f3nicas entre los espejos, en una reuni\u00f3n en San Salvador, en 1973, poco despu\u00e9s de la llegada de Dalton, Carpio le reiter\u00f3 a Rivas Mina el rumor sobre los v\u00ednculos de Dalton con la CIA.<\/p>\n<p>Para sus admiradores, Dalton fue un brillante intelectual revolucionario. Los servicios secretos de Cuba, empero, lo conocieron como un bohemio sarc\u00e1stico que le hab\u00eda robado seiscientos d\u00f3lares a la DGI, que no pod\u00eda resistirse a la bebida y que meti\u00f3 la pata en una peligrosa trampa de la CIA.<\/p>\n<p>La inteligencia cubana hab\u00eda tolerado sus defectos durante a\u00f1os debido a sus dotes literarias. Sin embargo, para principios de la d\u00e9cada de 1970, Dalton sab\u00eda m\u00e1s sobre el funcionamiento interno del Estado cubano que una d\u00e9cada atr\u00e1s, y su afici\u00f3n por la bebida y las mujeres hab\u00eda empeorado mucho.<\/p>\n<p>De una u otra forma, por el riesgo que representaba, Roque Dalton estaba destinado a ser anulado. Y, el 10 de mayo de 1975, lo fue.<\/p>\n<p><span style=\"color: #999999;\"><strong><em>(Tomado de revista Letras Libres, edici\u00f3n octubre 2012)<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La verdad reivindica a Roque Dalton La historia jam\u00e1s contada de \u201cDalton, la inteligencia cubana y la CIA\u201d. Por Charles Lane &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[32],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/322"}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=322"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/322\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=322"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=322"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=322"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}