{"id":385,"date":"2012-11-12T16:33:03","date_gmt":"2012-11-12T16:33:03","guid":{"rendered":"http:\/\/revistazo.com\/content\/?p=385"},"modified":"2012-11-12T16:33:03","modified_gmt":"2012-11-12T16:33:03","slug":"ap-desnuda-como-militares-mataron-a-estudiante-hondureno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistazo.com\/content\/ap-desnuda-como-militares-mataron-a-estudiante-hondureno\/","title":{"rendered":"AP desnuda c\u00f3mo militares mataron a estudiante hondure\u00f1o"},"content":{"rendered":"<p>Por Alberto Arce<\/p>\n<p>En la capital m\u00e1s peligrosa del mundo, nada podr\u00eda convencer a un adolescente obediente para abandonar la casa de sus padres y sumergirse en la noche. Excepto una chica.<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ebed Yanes, un adolescente estudioso de 15 a\u00f1os la conoci\u00f3 a trav\u00e9s de Facebook. Hab\u00edan chateado y quer\u00eda conocerla. \u201cMis padres est\u00e1n despiertos\u201d, le escribi\u00f3 aquella noche del s\u00e1bado en mayo. \u201cYa tengo las llaves de la motocicleta\u201d, le dijo. \u201cMe duchar\u00e9 mientras (ellos) se duermen\u201d.<\/p>\n<table style=\"float: left; margin-right: 10px; margin-bottom: 5px;\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>\n<p><img loading=\"lazy\" alt=\"images\" src=\"http:\/\/revistazo.com\/content\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/EbedY.jpg\" height=\"374\" width=\"245\" \/><\/p>\n<p>Ebed Yanes<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p> \u00bfQu\u00e9 significan las estad\u00edsticas de homicidios para un estudiante de secundaria que quiere conocer chicas?&nbsp; Una tasa de 91 homicidios por cada 100.000 habitantes puede convertir a Honduras en el pa\u00eds m\u00e1s peligroso del mundo, pero no convencer\u00eda a Ebed para que se encerrase en su casa.<\/p>\n<p>A medianoche baj\u00f3 las escaleras silenciosamente, se subi\u00f3 a la motocicleta de su padre y desapareci\u00f3 en la oscuridad buscando a la chica.<\/p>\n<p>Nunca la encontr\u00f3. \u201cNo s\u00e9 en que tipo de hoyo vives\u201d, le escribi\u00f3 en su \u00faltimo mensaje de texto. \u201cHe estado busc\u00e1ndote 45 minutos, pero mejor regreso a casa antes de que me agarren los chepos\u201d.<\/p>\n<p>Chepos, la palabra con la que se conoce en Honduras a los polic\u00edas y militares, fue lo \u00faltimo que Ebed escribi\u00f3.<\/p>\n<p>La criminalidad en Honduras ha sobrepasado de tal manera a la polic\u00eda que el gobierno lanz\u00f3 el a\u00f1o pasado la Operaci\u00f3n Rel\u00e1mpago, un estado de emergencia que permite al ej\u00e9rcito desempe\u00f1ar tareas de seguridad ciudadana.<\/p>\n<p>A esas horas de la noche los soldados hab\u00edan instalado un control contra los delincuentes, pandilleros y traficantes que pueblan Tegucigalpa.&nbsp; Ebed, sin licencia de conducir y sin los papeles de propiedad de la motocicleta, no quer\u00eda que le detuvieran escap\u00e1ndose de casa y desobedeciendo las \u00f3rdenes de su padre.<\/p>\n<p>Honduras es un estado con serios problemas de gobernabilidad. El sistema pol\u00edtico es tan d\u00e9bil que hace tres a\u00f1os el presidente fue derrocado por un golpe de estado militar apoyado por el Congreso y la Corte Suprema.&nbsp; Es el segundo m\u00e1s m\u00e1s pobre de Am\u00e9rica despu\u00e9s de Hait\u00ed.<\/p>\n<p>El 79% de la coca\u00edna que llega a Estados Unidos pasa por el pa\u00eds, que se ha convertido en el epicentro de la lucha contra las drogas, de la pol\u00edtica antidrogas y la colaboraci\u00f3n militar de Estados Unidos en la regi\u00f3n. La violencia en Honduras es, seg\u00fan la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud, \u201cepid\u00e9mica\u201d.<\/p>\n<p>Como casi todos los hondure\u00f1os, Ebed sab\u00eda que viv\u00eda en un pa\u00eds peligroso. Pero estaban esa chica y sus ganas de conocerla. Era s\u00f3lo una noche. Era primavera. Era joven.<\/p>\n<p>A la 1.30 de la madrugada Ebed estaba muerto en un callej\u00f3n estrecho y oscuro sobre la motocicleta de su padre con una bala en el cuello y dos tiros en la espalda.<\/p>\n<h3>MUCHACHO TRAVIESO<\/h3>\n<p>La familia Yanes vive en una colonia cerrada en las afueras de Tegucigalpa. Cada domingo antes de ir a la iglesia Ebed limpiaba el coche de su padre, un distribuidor de alimentos al por mayor.<\/p>\n<p>Pero aquel domingo, Wilfredo Yanes, de 57 a\u00f1os, se despert\u00f3 y el coche estaba sucio. Ebed no hab\u00eda dormido en su cama, el tel\u00e9fono estaba apagado y la motocicleta hab\u00eda desaparecido.<\/p>\n<p>El hijo de Wilfredo era travieso. Le encantaban las chicas y ten\u00eda un peque\u00f1o trastorno de atenci\u00f3n, pero nunca se met\u00eda en problemas con nadie. No sal\u00eda solo de casa, ni siquiera sab\u00eda utilizar el transporte p\u00fablico y no era capaz de moverse solo por la ciudad.<\/p>\n<p>La noche que muri\u00f3 fue la primera vez que sali\u00f3 de su hogar sin su familia. Incluso cuando asist\u00eda a sus clases de Taekwondo, su hermana mayor le esperaba fuera, sentada en el coche, volcada sobre sus libros de estudiante de medicina. &nbsp;<\/p>\n<p>Era casi imposible que Wilfredo se imaginase lo que hab\u00eda sucedido.<\/p>\n<p>El guardia de seguridad de la colonia le confirm\u00f3 a su padre que Ebed hab\u00eda salido despu\u00e9s de medianoche y que no hab\u00eda regresado.<\/p>\n<p>\u201cTenemos que mantener la calma\u201d, le dijo Wilfredo a su esposa Berlin C\u00e1ceres, de 42 a\u00f1os, profesora universitaria, \u201cpero vamos a buscarlo\u201d.<\/p>\n<p>Comenz\u00f3 entonces una lenta peregrinaci\u00f3n por la Direcci\u00f3n de Investigaci\u00f3n Criminal, en la que pusieron una denuncia por desaparici\u00f3n, la fiscal\u00eda de menores y el hospital infantil. Quer\u00edan creer que se habr\u00eda accidentado en moto o quedado en casa de una muchacha y llegar\u00eda a casa en cualquier momento pidiendo perd\u00f3n.<\/p>\n<p>Como si retrasar una noticia sirviese para evitarla, s\u00f3lo a \u00faltima hora de la tarde Wilfredo acept\u00f3 ir al departamento de homicidios de la polic\u00eda. All\u00ed no sab\u00edan nada de su hijo, pero s\u00ed de una moto roja que acababan de recibir y hab\u00eda aparecido junto al cuerpo de un joven no identificado, asesinado por desconocidos que le dispararon sin mediar palabra tras salir de una fiesta, el mantra tantas veces repetido por la polic\u00eda en Honduras para paliar su falta de capacidad a la hora de realizar investigaciones criminales.<\/p>\n<h3>HALLAN LA MOTOCICLETA<\/h3>\n<p>\u201cTenemos la motocicleta aqu\u00ed, quiere verla?\u201d.<\/p>\n<p>La familia atraves\u00f3 el aparcamiento y desde la distancia Wilfredo reconoci\u00f3 su motocicleta. Inmediatamente supo lo que significaba. \u201dEs \u00e9l?\u201d,&nbsp; le pregunt\u00f3 su esposa.<\/p>\n<p>\u201cS\u00ed, es \u00e9l\u201d, respondi\u00f3 Wilfredo casi sin tiempo de recoger a Berlin del suelo. Se hab\u00eda desmayado. &nbsp;<\/p>\n<p>Los tres fueron inmediatamente a la morgue judicial. Wilfredo quiso entrar solo. Fue un tr\u00e1mite fr\u00edo y r\u00e1pido. La capacidad de almacenamiento de cuerpos de la sala, como cada fin de semana, saturada, con muchos m\u00e1s asesinados de los que deber\u00eda admitir. El cad\u00e1ver de su hijo estaba tirado en el suelo, dentro de una bolsa de pl\u00e1stico. La mand\u00edbula, a\u00fan imberbe, estaba rota.<\/p>\n<p>Wilfredo mantuvo la compostura. Le entregaron una bolsa de papel con sus pertenencias: una BlackBerry llena de mensajes de texto, un casco roto y un juego de llaves. Las llaves de su casa.<\/p>\n<p>Esa misma noche, ante familiares y amigos, durante el velatorio, Wilfredo hizo una promesa por Ebed y por su pa\u00eds. Pese a ser una persona profundamente religiosa, no aceptar\u00eda que un crimen como este quedara s\u00f3lo en manos de Dios, que te juzga tambi\u00e9n por lo que eres capaz de hacer en la tierra. Era hora de pasar a la acci\u00f3n. Prometi\u00f3 que su hijo no se convertir\u00eda en una estad\u00edstica m\u00e1s.<\/p>\n<p>Wilfredo no pod\u00eda creer lo que la polic\u00eda le hab\u00eda contado. \u00bfSu hijo v\u00edctima de un asesinato aleatorio en la calle?.&nbsp; De camino al funeral decidi\u00f3 desviarse y hacer dos paradas.<\/p>\n<p>La primera en una comisar\u00eda a poco m\u00e1s de 100 metros del lugar en el que hab\u00eda aparecido el cad\u00e1ver. \u201cS\u00ed, o\u00edmos disparos, pero no salimos a investigar por miedo\u201d. le dijeron los agentes.<\/p>\n<p>No les culp\u00f3 por ello. Wilfredo, cristiano evang\u00e9lico, no era un cr\u00edtico del gobierno ni de la polic\u00eda. Pero ante todo es un hombre pr\u00e1ctico. Sab\u00eda que en Honduras los cr\u00edmenes no se investigan y que sin pruebas, nunca habr\u00eda justicia. Si quer\u00eda respuestas, tendr\u00eda que encontrarlas por s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>La segunda parada fue en el callej\u00f3n en el que su hijo hab\u00eda sido asesinado horas antes. All\u00ed una vecina le dijo que hab\u00eda o\u00eddo disparos de fusil pero que tuvo miedo de salir a mirar.<\/p>\n<p>Otro vecino s\u00ed vio lo ocurrido. A trav\u00e9s de la ventana observ\u00f3 a un grupo de entre seis y ocho hombres de uniforme acerc\u00e1ndose a un cuerpo tirado sobre una motocicleta. Le dieron vuelta al cuerpo con la punta de los fusiles, recogieron los casquillos y se fueron en un inmenso veh\u00edculo todoterreno oscuro y de doble cabina.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el testigo, los uniformados regresaron de nuevo minutos m\u00e1s tarde para hacer una segunda inspecci\u00f3n del lugar y asegurarse de que no quedaban pruebas. Los vecinos decidieron esperar a que saliese el sol y recogieron dos casquillos de calibre Aguila 223 que los militares en la oscuridad de la noche no encontraron.<\/p>\n<p>Cuando amaneci\u00f3, ese mismo vecino sali\u00f3 a recoger los casquillos que los hombres no hab\u00edan visto en la oscuridad. Se los dio a Wilfredo, que con ellos en el bolsillo asisti\u00f3 al funeral de Ebed sin quitarse una idea de la cabeza.<\/p>\n<p>A su hijo no le hab\u00edan matado desconocidos en motocicleta. Probablemente lo hab\u00eda asesinado el ej\u00e9rcito de Honduras.<\/p>\n<h3>LA RECTORA<\/h3>\n<p>El lunes, inmediatamente despu\u00e9s del funeral, Wilfredo se dirigi\u00f3 al despacho de la rectora de la Universidad Nacional Aut\u00f3noma de Honduras, Julieta Castellanos, quien tambi\u00e9n perdi\u00f3 a su hijo tiroteado por la polic\u00eda en un control policial a finales de 2011 y desde entonces se ha erigido en voz contra la impunidad de las fuerzas de seguridad.<\/p>\n<p>Pese a que los asesinos polic\u00edas de su hijo pudieron escapar con el permiso de sus superiores, su ejemplo ha servido para que padres como Wilfredo suplan la acci\u00f3n investigativa de un estado impotente.<\/p>\n<p>All\u00ed le recomendaron que esperase a tener m\u00e1s elementos antes de poner la denuncia, que no hablara con los medios porque la discreci\u00f3n siempre ayuda y que se dirigiera a la Fiscal\u00eda de Derechos Humanos para ofrecerles la ayuda log\u00edstica que necesitaran. Los investigadores en Honduras no andan sobrados de medios para trabajar.<\/p>\n<p>A partir del jueves, Wilfredo y su mujer comenzaron a salir a las calles buscando alg\u00fan operativo del ej\u00e9rcito con un veh\u00edculo de las caracter\u00edsticas que les hab\u00edan descrito los testigos. Lo intentaron un d\u00eda y otro, y otro, y otro. No tuvieron suerte, pero cuando se cumpl\u00eda una semana desde el asesinato, el s\u00e1bado alrededor de la medianoche se toparon con un ret\u00e9n militar a pocos metros del lugar en el que su hijo hab\u00eda sido asesinado.<\/p>\n<p>Wilfredo se detuvo ante ellos. All\u00ed estaba un veh\u00edculo similar al descrito por los testigos. Una rareza en Tegucigalpa. Su mujer conduc\u00eda. Wilfredo le pidi\u00f3 que bajara la ventanilla y sac\u00f3 la foto. Por culpa del flash, le vieron. Los militares les rodearon, les pidieron la c\u00e1mara. Su excusa fue que coleccionaba fotos de veh\u00edculos poco convencionales. Por esa vez les dejaron ir.<\/p>\n<p>Temblando, Wilfredo lleg\u00f3 a su casa y borr\u00f3 la memoria de la c\u00e1mara despu\u00e9s de grabarla en un USB. Ten\u00eda miedo de que alguien entrara de noche a la casa y se la quitase. Ya ten\u00eda los dos casquillos de bala y ahora ten\u00eda tambi\u00e9n la fotograf\u00eda de un veh\u00edculo que concordaba con la descripci\u00f3n de los testigos.<\/p>\n<p>El lunes por la ma\u00f1ana, una semana despu\u00e9s del asesinato, fue a la Fiscal\u00eda de Derechos Humanos y present\u00f3 la denuncia.<\/p>\n<h3>FISCAL IMPRESIONADO<\/h3>\n<p>Pero Wilfredo no se fue a su casa a esperar porque podr\u00eda esperar para siempre. Se sent\u00f3 en la oficina de German Enamorado, jefe de la Fiscal\u00eda de Derechos Humanos, y le dijo que ten\u00eda prisa y quer\u00eda respuestas.<\/p>\n<p>Enamorado estaba impresionado. Si era cierto que un grupo de soldados hab\u00eda asesinado a un estudiante, se trataba de un crimen abominable. Ese mismo d\u00eda asign\u00f3 un fiscal y un investigador al caso.<\/p>\n<p>Pero los fiscales no ten\u00edan veh\u00edculo para desplazarse y comenzar sus pesquisas. La oficina de la fiscal\u00eda es un lugar poblado por monta\u00f1as de expedientes que desbordan la capacidad de trabajo del personal. Adem\u00e1s, media docena de fiscales comparten un solo veh\u00edculo al que se le ha racionado el combustible.&nbsp; Wilfredo se convirti\u00f3 en su ch\u00f3fer.<\/p>\n<p>La primera parada fue en un cuartel del ej\u00e9rcito en el que supon\u00edan se encontraba la hoja de novedades de aquella noche. No acertaron, Tuvieron que atravesar varias veces la ciudad de una oficina a otra hasta que alguien les dijo que cualquier petici\u00f3n deb\u00eda ser por escrito. Dos d\u00edas m\u00e1s tarde, con una orden del fiscal jefe, consiguieron el documento.<\/p>\n<h3>MILITARES ENTRENADOS POR EEUU<\/h3>\n<table style=\"float: right; margin-bottom: 5px; margin-left: 10px;\">\n<tbody>\n<tr>\n<td><img alt=\"images\" src=\"http:\/\/revistazo.com\/content\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/retenenmilitaresRelampago.jpg\" \/><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>La hoja de novedades solo dec\u00eda que un hombre pas\u00f3 en motocicleta disparando a los soldados del control, que se le dio persecuci\u00f3n y que logr\u00f3 escaparse. Esa fue solo la primera de las mentiras del ej\u00e9rcito.<\/p>\n<p>Siguiente parada: bal\u00edstica. Necesitaban las armas de todos los hombres que hab\u00edan estado aquella en el control militar.<\/p>\n<p>Y una noticia inesperada. Los soldados que hab\u00edan perseguido y asesinado a Ebed eran parte de unidad del Primer Batall\u00f3n de las Fuerzas Especiales del ej\u00e9rcito a bordo de un veh\u00edculo especial donado por el gobierno de Estados Unidos al ej\u00e9rcito de Honduras en el primer paquete de ayuda&nbsp; despu\u00e9s del golpe de Estado de junio de 2009 para la lucha contra el narcotr\u00e1fico.<\/p>\n<p>Y la unidad, por utilizar equipamiento donado por Washington, no s\u00f3lo hab\u00eda recibido entrenamiento de Estados Unidos sino que es una de las unidades aprobadas para el trabajo conjunto, tras garantizar que ni sus soldados ni sus oficiales eran corruptos ni violaban los derechos humanos.<\/p>\n<p>En otras palabras, eran los soldados mejor equipados y entrenados de Honduras. Y Wilfredo estaba convencido de que hab\u00edan asesinado a su hijo.<\/p>\n<h3>POLICIA USO A JOVEN COMO TIRO AL BLANCO<\/h3>\n<p>Cuanto m\u00e1s descubr\u00eda, m\u00e1s se enfadaba. Wilfredo sabe que en Honduras las leyes no se cumplen, pero existen. Sabe que los soldados no pueden disparar a menos que se encuentran ante una amenaza directa y existencial. Y su hijo s\u00f3lo iba armado de un tel\u00e9fono.<\/p>\n<p>El jefe de las fuerzas armadas hondure\u00f1as, general Ren\u00e9 Osorio, declar\u00f3 p\u00fablicamente que Ebed no se hab\u00eda detenido en un control militar y se merec\u00eda lo que hab\u00eda sucedido. \u201cL\u00f3gicamente cuando un delincuente cruza un ret\u00e9n y no para es porque anda en cosas ilegales\u201d, fueron sus palabras exactas.<\/p>\n<p>Cuando fueron interrogados por la fiscal\u00eda el 7 de junio, ninguno de los siete soldados a bordo del veh\u00edculo Ford record\u00f3 ninguna motocicleta y ninguno record\u00f3 haberse movido de donde estaban estacionados.<\/p>\n<p>Pero poco despu\u00e9s del interrogatorio, uno de ellos llam\u00f3 a su madre y le cont\u00f3 una versi\u00f3n muy diferente: le hab\u00edan ordenado mentir sobre lo sucedido.<\/p>\n<p>Su madre, entonces, llam\u00f3 a una abogada que le explic\u00f3 que era mejor ser testigo que ser acusado de asesinato. Al d\u00eda siguiente, varios soldados se presentaron en la fiscal\u00eda y contaron su verdad.<\/p>\n<p>El chico, confesaron, no se detuvo en el control. Aceler\u00f3 y lo atraves\u00f3. Le dispararon. No se detuvo. Le persiguieron con el Ford en la oscuridad durante varios minutos, se meti\u00f3 por un callej\u00f3n, se pararon en la entrada y el subteniente Sierra, al mando de la unidad, comenz\u00f3 a disparar. Otros dos soldados tambi\u00e9n dispararon. El joven de la motocicleta estaba muerto.<\/p>\n<h3>ESCENA DE CRIMEN LIMPIADA POR POLICIA<\/h3>\n<p>Despu\u00e9s de limpiar la escena del crimen, el oficial report\u00f3 a su superior coronel Juan Gir\u00f3n: \u201c\u00e9l fue quien nos dijo que ten\u00edamos que decir&#8230; que no deb\u00edamos decirle a nadie lo que hab\u00eda sucedido\u201d.<\/p>\n<p>La polic\u00eda, que asegur\u00f3 no haber salido a la calle aquella noche, en realidad recibi\u00f3 dos llamadas y hab\u00eda salido. Hab\u00eda visto a los soldados y hab\u00eda hablado con ellos pocos minutos antes de encontrar el cad\u00e1ver de Ebed.<\/p>\n<p>Un oficial cambi\u00f3 las armas de los soldados para que las pruebas de bal\u00edstica no ofrecieran ning\u00fan dato concluyente. El fiscal tuvo que solicit\u00e1rselas en dos ocasiones al ministro de Defensa, Marlon Pascua. Las armas de crimen fueron un fusil M-16, un rifle Beretta y un Remington R-15.<\/p>\n<h3>PADRE HORRORIZADO<\/h3>\n<p>Wilfredo estaba horrorizado. \u201cUsaron a mi hijo para practicar tiro al blanco, para practicar lo que les han ense\u00f1ado\u201d, afirm\u00f3.<\/p>\n<p>Los soldados tuvieron elecci\u00f3n, explic\u00f3 Enamorado. Era correcto perseguir a Ebed, tratar de detenerlo con obst\u00e1culos en la carretera e incluso disparar al aire. Pero en ning\u00fan caso est\u00e1 permitido dispararle a un sospechoso que huye y no presenta amenaza. \u201cLos hechos son despreciables, dijo. \u201cLa ley es clara. Ebed no deber\u00eda estar muerto\u201d.<\/p>\n<p>Lo que sucedi\u00f3 despu\u00e9s fue un milagro y 17 despu\u00e9s de abrir el caso los tres soldados que hab\u00edan disparado fueron detenidos. Eliezer Rodr\u00edguez, de 22 a\u00f1os, autor de los disparos mortales, fue acusado de asesinato y encarcelado. Los otros dos, incluido el oficial que comenz\u00f3 a disparar, s\u00f3lo fueron acusados de encubrimiento y violar los deberes de los funcionarios. Y ahora esperan juicio en libertad.<\/p>\n<p>De alguna manera Wilfredo hab\u00eda conseguido justicia. Pero no estaba satisfecho. A fin de cuentas, los soldados se limitan a seguir \u00f3rdenes y no est\u00e1 de acuerdo con que uno deba pagar todos.<\/p>\n<h3>CORONELES MINTIERON<\/h3>\n<p>El coronel Juan Gir\u00f3n les orden\u00f3 mentir. Otro coronel, Reynel Funes, cambi\u00f3 las armas, y el coronel Jes\u00fas M\u00e1rmol, jefe m\u00e1ximo de la Operaci\u00f3n Rel\u00e1mpago, dijo que nunca hab\u00eda informado de los hechos pese a que su subordinado dice que s\u00ed lo hizo. Adem\u00e1s, el jefe del ej\u00e9rcito dijo que Ebed era un delincuente y que investigar\u00edan con transparencia.<\/p>\n<p>El coronel Funes, quien supuestamente orden\u00f3 el cambio de armas, tambi\u00e9n trabaja bajo la aprobaci\u00f3n del gobierno de Estados Unidos. En el 2006 asisti\u00f3 becado a la Escuela de Postgrado Naval de Monterrey en California, donde se gradu\u00f3 con el t\u00edtulo de m\u00e1ster en an\u00e1lisis para la defensa. Antes hab\u00eda estudiado en la Escuela de las Am\u00e9ricas en Fort Benning, en Georgia.<\/p>\n<p>Pero el ej\u00e9rcito sostiene que no hay ning\u00fan comportamiento indebido por parte de los oficiales.<\/p>\n<p>\u201cTodo eso de las mentiras y el cambio de armas es una novela\u201d, dijo el coronel Jerem\u00edas Ar\u00e9valo, portavoz de las fuerzas armadas. \u201cNosotros le hemos dado a la fiscal\u00eda todo lo que nos ha pedido desde el primer d\u00eda\u2026 y para nosotros el caso est\u00e1 cerrado. Somos unas fuerzas armadas responsables y contra la impunidad\u201d.<\/p>\n<h3>PADRE ESPERA QUE NO LO MATEN POR LA VERDAD<\/h3>\n<p>Wilfredo no est\u00e1 de acuerdo. Despu\u00e9s de varios meses logr\u00f3 convencer a la fiscal\u00eda de que investigase el papel de los oficiales y la cadena de mando, que descubrieran qu\u00e9 hab\u00eda sucedido con las armas. Por el momento no ha habido avances. Y ha presentado un recurso de inconstitucionalidad contra el decreto que permite al ej\u00e9rcito patrullar las calles.<\/p>\n<p>Espera que su pa\u00eds se quite de encima d\u00e9cadas de corrupci\u00f3n y disfuncionalidades. Que alg\u00fan d\u00eda sus vecinos no tengan miedo de salir a la calle de noche. Que cualquier padre pueda permitir que su hijo camine por un parque, que pueda probar los l\u00edmites de la libertad sin temer por su vida. O que no lo maten por hablar.<\/p>\n<p>\u201cMe limito a reaccionar a la impotencia que me genera la muerte de mi hijo\u201d, dijo. \u201cLuchar contra la injusticia es una labor social. No puedo tolerar&nbsp; que se violen los derechos de nadie, menos a\u00fan el derecho de mi familia a la vida\u201d.(Tomado de la agencia The Associated Press de Estados Unidos).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Alberto Arce En la capital m\u00e1s peligrosa del mundo, nada podr\u00eda convencer a un adolescente obediente para abandonar la casa de sus padres y sumergirse en la noche. 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