{"id":398,"date":"2012-11-15T20:35:29","date_gmt":"2012-11-15T20:35:29","guid":{"rendered":"http:\/\/revistazo.com\/content\/?p=398"},"modified":"2012-11-15T20:35:29","modified_gmt":"2012-11-15T20:35:29","slug":"la-vida-vale-un-curil","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistazo.com\/content\/la-vida-vale-un-curil\/","title":{"rendered":"La vida vale un curil"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Roberto Flores<\/strong><\/p>\n<p><strong>SAN SALVADOR-<\/strong> El padre de Consuelo est\u00e1 enfermo. Los s\u00edntomas comenzaron la noche anterior y al amanecer su diagn\u00f3stico era deducible a simple vista: \u201cLe cay\u00f3 gripe\u201d. <!--more--> <\/p>\n<p>El sopor del medio d\u00eda lo ha sacado de la casa en busca de su vieja hamaca, coloreada de polvo, desde donde trata de captar alguna brisa marina que logra filtrarse entre las casas de la isla.<\/p>\n<p>La hamaca est\u00e1 gastada, pero con lo delgado que es, Miguel \u00c1ngel Ch\u00e1vez no corre peligro de caer.<\/p>\n<p>-\u00a1Van a ir a sacar curiles no!<\/p>\n<p>Sus ojos apenas ven pero utiliza la voz de la gente para saber en qu\u00e9 direcci\u00f3n debe hablar.<\/p>\n<p>-S\u00ed, vamos a ir. Dicen que usted curileaba antes.<\/p>\n<p>-Cuando estaba entero s\u00ed.<\/p>\n<p>Por cuarenta a\u00f1os Miguel Ch\u00e1vez arranc\u00f3 su sustento del lodo. Ahora es su hija, Consuelo Mart\u00ednez Ch\u00e1vez, quien a sus 52 a\u00f1os se ba\u00f1a en lodo para que ambos puedan sobrevivir.<\/p>\n<p>El bulevar Costa del Sol corre paralelo a la playa que lleva el mismo nombre, hasta terminar en La Puntilla. Es la v\u00eda principal del lugar, una extensi\u00f3n de terreno que parece desprenderse del departamento de La Paz, entreg\u00e1ndoselo al mar.<\/p>\n<p>Avanzando hacia La Puntilla, sobre el lado derecho de la carretera, viendo hacia el mar, se cuentan numerosos ranchos de playa y hoteles que se levantan a una altura de cinco pisos. Al lado izquierdo una planicie se extiende hacia los manglares, un paraje casi des\u00e9rtico de no ser por la maleza que ah\u00ed ha crecido.<\/p>\n<p>-Ah\u00ed hay comunidades, ah\u00ed vive gente- dice Vivian Guti\u00e9rrez.<\/p>\n<p>Ella trabaja en la Fundaci\u00f3n de Estudios para la Aplicaci\u00f3n del Derecho (FESPAD). Desde hace alg\u00fan tiempo ella colabora en temas de derechos humanos con comunidades de la zona. Ha recorrido esa carretera en varias ocasiones y el contraste entre ambos lados del camino siempre le ha parecido motivo de comentarios.<\/p>\n<p>El destino de hoy es la Isla de Tasajera, a diez minutos en lancha desde la Puntilla. A Vivian la espera ah\u00ed do\u00f1a Consuelo, quien aportar\u00e1 un d\u00eda de su vida para la producci\u00f3n de un video sobre soberan\u00eda alimentaria que FESPAD alista.<\/p>\n<p>Una operaci\u00f3n matem\u00e1tica sirve para comprender por qu\u00e9 la situaci\u00f3n de aquella se\u00f1ora es tan ilustrativa para Vivian:<\/p>\n<p>Do\u00f1a Consuelo vive de la extracci\u00f3n de curiles, unos moluscos caracter\u00edsticos en la gastronom\u00eda de la costa que sabe acompa\u00f1arse con salsa inglesa, lim\u00f3n y el brindis con cerveza. Para ganar $3.00 en un d\u00eda tiene que agacharse en medio del lodo de los manglares cercanos y arrancar uno a uno 100 curiles, trabajo que lleva en buena \u00e9poca de 4 a 5 horas.<\/p>\n<p>A los $3.00 que gana hay que restarle $1.00 que paga por el transporte en lancha y $1.00 de lo que ha fiado en la tienda de la isla. Eso le deja a Consuelo $1.00 que debe estirar para que alcance durante dos d\u00edas, pues no se sabe si al d\u00eda siguiente se lograr\u00e1n sacar los 100 curiles.<\/p>\n<p>La se\u00f1ora cuenta que a veces apenas le queda para el caf\u00e9, y a veces ni se lo puede tomar porque no le alcanza para la az\u00facar- dice Vivian.<\/p>\n<p>M\u00e1s tarde Consuelo se sentar\u00e1 frente a la c\u00e1mara de video a dar detalles sobre su dieta alimenticia: \u201cCompro ma\u00edz para hacer tortillas, frijoles y un pedacito de queso. Y cuando se tiene un poquito m\u00e1s entonces ya compramos una cremita de a quince centavos\u201d.<\/p>\n<p>Hoy Vivian le lleva algunos alimentos. Vienen en la parte de atr\u00e1s del pick-up doble cabina. Antes de llegar a la Puntilla se hacen algunas tomas de video sobre el contraste entre los grandes hoteles y las casas de l\u00e1mina.<\/p>\n<p>La industria hotelera es una de las que m\u00e1s se ha desarrollado a lo largo de la Costa del Sol. Varios clubs y resorts han adoptado el nombre de lugar y han prosperado desde principios de la d\u00e9cada pasada haciendo negocios con las membrec\u00edas.<\/p>\n<p>Pero no toda la franja de la Costa del Sol est\u00e1 llena de hoteles. Hay manzanas de terreno que a\u00fan est\u00e1n desoladas, incluso aquellas en las que Vivian dice que vive gente.<\/p>\n<p>Lugares como este son algunos de los activos salvadore\u00f1os a los que el gobierno les ha apostado para reactivar la econom\u00eda del pa\u00eds. De hecho, el Ejecutivo ha puesto en marcha toda una estrategia econ\u00f3mica en la que la zona costera marina del pa\u00eds servir\u00e1 de motor para revertir las bajas tasas de crecimiento que se han vuelto costumbre en la econom\u00eda salvadore\u00f1a.<\/p>\n<p>La idea, seg\u00fan ha explicado el secretario t\u00e9cnico de la Presidencia, Alexander Segovia, es generar un buen clima para atraer la inversi\u00f3n privada a esa zona. La agroindustria y el turismo son algunos de los rubros en los cuales el gobierno del presidente Mauricio Funes espera recibir inversionistas.<\/p>\n<p>Funes y Segovia incluso han dado a conocer que dos grupos empresariales depositaron su confianza en la estrategia y realizar\u00e1n inversiones millonarias en al menos tres hoteles en la costa salvadore\u00f1a. Se trata del Grupo Royal Decameron (que ya posee un hotel) y el Grupo Barcel\u00f3, que construir\u00eda dos hoteles.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de un par de tomas, el veh\u00edculo en el que viaja Vivian se reincorpora al bulevar Costa del Sol. En menos de 15 minutos llega a La Puntilla. Al otro lado del estero, en la Isla Tasajera, sus habitantes ya han escuchado de la estrategia econ\u00f3mica del gobierno.<\/p>\n<p>****<\/p>\n<table style=\"float: right; margin-bottom: 5px; margin-left: 10px;\">\n<tbody>\n<tr>\n<td><img alt=\"images\" src=\"http:\/\/revistazo.com\/content\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/curilCPrev2.jpg\" \/><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p> Jerem\u00edas Alberto y Mario Alberto Sig\u00fcenza se aventuran en el mar casi todos los d\u00edas para ir de pesca. A eso se han dedicado siempre. En realidad es a lo que se dedica la mayor\u00eda de personas en la Isla de Tasajera, espec\u00edficamente en el cant\u00f3n San Rafael Tasajera.<\/p>\n<p>Los muelles de la Isla son peque\u00f1os, algunos fr\u00e1giles, con la ingenier\u00eda necesaria para recibir a peque\u00f1as lanchas y cayucos. Los muelles conectan con caminos angostos que se alinean unos y otros en una perfecta cuadr\u00edcula.<\/p>\n<p>Hay una escuela pero no hay una unidad de salud. Un malestar le puede costar a cualquiera de sus habitantes hasta $5.00 por el pago en lancha hasta un lugar en donde la polic\u00eda reciba al paciente para llevarlo al hospital de La Paz.<\/p>\n<p>En medio del cant\u00f3n, rodada de un cerco de alambre que dibuja un rect\u00e1ngulo perfecto, est\u00e1 la casa de Consuelo y su padre. Don Jaime detecta la presencia de la visita y levanta la mano.<\/p>\n<p>La casa es b\u00e1sica, la est\u00e1ndar en la isla: una sola habitaci\u00f3n en donde se guardan camas, con paredes de madera y techo de l\u00e1mina agujereada.<\/p>\n<p>Consuelo entra a escena y saluda a Vivian y el resto de sus acompa\u00f1antes. Tras ella una columna de ni\u00f1os, compuesta de sobrinos y nietos, conforma el comit\u00e9 de bienvenida.<\/p>\n<p>Jerem\u00edas y Mario conocen a Vivian y coordinaron con ella su llegada. Ambos est\u00e1n involucrados con los asuntos del cant\u00f3n. Mario, de hecho, es el presidente de la directiva de vecinos, aunque en una comunidad con tan pocos vecinos el inter\u00e9s por los asuntos del lugar es colectivo.<\/p>\n<p>\u201cAqu\u00ed hace alg\u00fan tiempo hubo una reuni\u00f3n con una instituci\u00f3n que se llama CORDES (una fundaci\u00f3n dedicada a impulsar el desarrollo comunal). Hab\u00edamos quedado que nosotros en el proyecto que se iba a ejecutar aqu\u00ed en la isla iba a ser construir un malec\u00f3n tur\u00edstico y de renovar el muro que est\u00e1 ah\u00ed\u201d, comenta Jerem\u00edas.<\/p>\n<p>Se refiere al proyecto que la comunidad ha propuesto para tener la oportunidad de ser financiado con el FOMILENIO II, un segundo donativo de la estadounidense Corporaci\u00f3n Reto del Milenio hecho al pa\u00eds, que se destinar\u00e1 a la creaci\u00f3n de un ambiente \u00f3ptimo para las inversiones en la franja costera marina salvadore\u00f1a.<\/p>\n<p>El FOMILENIO es uno de los componentes claves dentro de la estrategia econ\u00f3mica que el gobierno planea ejecutar a lo largo de 2013. Actualmente se realiza una serie de consultas para estudiar los proyectos que ser\u00edan financiados con esos fondos.<\/p>\n<p>La propuesta en Tasajera es que en el borde de la isla que conecta al mar se construya un malec\u00f3n que sirva de atracci\u00f3n tur\u00edstica.<\/p>\n<p>Hasta hace algunos a\u00f1os, el turismo en la zona depend\u00eda de un acto inusual de la naturaleza: el coco de tres ramas.<\/p>\n<p>Era \u00fanico en su clase, una palmera con ra\u00edces firmes en la arena cuyo copete se divid\u00eda en tres palmeras diferentes. Aquella maravilla natural atra\u00eda a turistas que pagaban una lancha, iban al lugar y se tomaban fotograf\u00edas con aquella palmera.<\/p>\n<p>Una tormenta provoc\u00f3 que perdiera dos de sus cabezas y dej\u00f3 a un coco de una sola rama que no despertaba mayor inter\u00e9s tur\u00edstico.<\/p>\n<p>\u201cLo que queremos es instalar peque\u00f1os negocios, vender comida, apostarle a vender mariscos que es lo que aqu\u00ed se trabaja, lo que se pesca, curiles\u2026 tal vez eso volver\u00eda a reactivar la venta de curiles\u201d, dice Jerem\u00edas.<\/p>\n<p>Ambos, la pesca y la extracci\u00f3n de curiles, son un mal negocio \u00faltimamente. Jerem\u00edas asegura que cada vez que entra una marea consigue pescar unas cuantas libras de macarela, la cual vende a $0.70 la libra. Pero desde hace algunos meses la demanda de los restaurantes de la costa ha ca\u00eddo y en ocasiones tiene que bajar el precio a $0.50 la libra.<\/p>\n<p>\u201cEl malec\u00f3n ayudar\u00eda incluso a los lancheros, a que hagan m\u00e1s viajes para ac\u00e1\u201d, afirma.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s Jerem\u00edas admitir\u00e1 que si bien se aventura al peligro cada vez que entra al mar, no ser\u00eda capaz de realizar el trabajo de Consuelo: curilear.<\/p>\n<p>Ella se ha dedicado a eso desde que ten\u00eda 12 a\u00f1os. Ya ha invertido la misma cantidad de a\u00f1os que su padre en la extracci\u00f3n del curil.<\/p>\n<p>\u201c\u00bfHasta este tiempo cree que estoy con ganas de ir al cincag\u00fcital?\u201d, comenta.<\/p>\n<p>El cincag\u00fcital es para Consuelo lo que una cocina es para un chef: una hect\u00e1rea de lodo en el cual los manglares entierran sus ra\u00edces. A una profundidad de medio metro en el lodo, el curil se desarrolla con la punta hacia abajo, medio enterrado en la arena.<\/p>\n<table style=\"float: right; margin-bottom: 5px; margin-left: 10px;\">\n<tbody>\n<tr>\n<td><img alt=\"images\" src=\"http:\/\/revistazo.com\/content\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/curilCPrev3.jpg\" \/><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p> Ah\u00ed Consuelo debe arrastrarse, metiendo sus manos en el lodo, por una distancia de hasta 200 metros, en busca de los curiles.<\/p>\n<p>\u201cCuando es invierno el aguda dulce lo sume, cuando est\u00e1 el agua salada la concha brota, pero por las llovederas de invierno no ahorita no hay curil\u201d, dice.<\/p>\n<p>Vivian le indica a Consuelo donde debe sentarse para comenzar a grabar el video. Ella se sienta junto a sus sobrinas, que no han podido ocultar su asombro ante la magia de la c\u00e1mara de video.<\/p>\n<p>-Si gano cinco d\u00f3lares, fiado dos d\u00f3lares en la tiendita, los tengo que pagar. Un d\u00f3lar de bote, ya me quedaron dos, y con esos dos uno en la cena y otro en la ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>-Mire ni\u00f1a Consuelo \u2013interviene Vivian\u2013. \u00bfUsted no ha conocido otra forma de trabajo?<\/p>\n<p>&#8211; El que busca trabajo s\u00ed puede encontrar, pero para eso tiene que ser estudiado uno. Un mesero entra con segundo a\u00f1o de bachillerato, tiene que comenzar a sacar sus papeles, a sacar el DUI (Documento \u00danico de Identidad), y si la gente no alcanza ni a renovar el DUI \u00bfC\u00f3mo vamos a entrar a un trabajo as\u00ed si no lo vamos a tener?<\/p>\n<p>-\u00bfUsted tiene su DUI?<\/p>\n<p>&#8211; No he alcanzado a renovarlo. No lo he hecho porque para eso tengo que tener diez d\u00f3lares, porque se pagan diez d\u00f3lares en el banco.<\/p>\n<p>La estrategia econ\u00f3mica del gobierno que partir\u00e1 desde la zona har\u00e1 \u00e9nfasis en las inversiones que sean capaces de generar empleo, al menos as\u00ed lo ha asegurado Segovia, quien se ha convertido en su principal promotor.<\/p>\n<p>El secretario t\u00e9cnico ha dicho que ser\u00e1n empleos de calidad, lo cual implica desarrollar el capital humano de la zona, \u00edntimamente ligado a la preparaci\u00f3n de los habitantes de la costa.<\/p>\n<p>En Tasajera, asegura Jerem\u00edas, los ni\u00f1os suelen llegar hasta sexto grado. Luego se unen a las actividades econ\u00f3micas del lugar, la pesca para los hombres y los curiles para las ni\u00f1as, algunas tan menores como 10 a\u00f1os, seg\u00fan dice.<\/p>\n<p>\u201cHay que curilear, porque si digo que voy a ir a un hotel a un trabajo de mesera, c\u00f3mo me lo van a dar si no puedo lavar. Aunque quiera conseguir otro trabajo y diga \u2018ya no quiero ir a cincag\u00fcital, me est\u00e1 chupando el lodo\u2019, c\u00f3mo voy a otra parte si ni leer puedo\u201d, se queja Consuelo.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s del malec\u00f3n, Mario Sig\u00fcenza, el presidente de la directiva, asegura que se ha propuesto mejorar el muro de contenci\u00f3n que protege el lado de la isla que conecta con el estero.<\/p>\n<p>\u201cSin ese muro el agua entrar\u00eda unos diez metros con mareas altas\u201d, explica.<\/p>\n<p>\u201cCon esas obras se podr\u00eda reactivar el turismo en la comunidad, generar\u00eda un poco m\u00e1s de ingresos, m\u00e1s ventas\u201d, comenta despu\u00e9s Jerem\u00edas.<\/p>\n<p>Vivian ha terminado de capturar el testimonio de Consuelo en el video. Hacen falta otras, para ver c\u00f3mo es que esa mujer realiza su trabajo.<\/p>\n<p>Consuelo entra su casa, toma una bolsa de tela cosida y un gorro. Las \u00faltimas tomas se realizar\u00e1n en el cincag\u00fcital.<\/p>\n<p>*****<\/p>\n<p>Don Jaime se despide de la misma forma en que salud\u00f3 al inicio: levantando la mano hacia el lugar en donde percibe voces.<\/p>\n<p>Consuelo acostumbra despedirse de \u00e9l temprano por la ma\u00f1ana, a las cinco en algunas ocasiones. Sube a un cayuco con tres o cuatro mujeres m\u00e1s y juntas reman hasta donde creen que pueden encontrar curiles. A veces reman a distancias de dos kil\u00f3metros.<\/p>\n<p>Amarran su cayuco a alg\u00fan manglar. Se ajustan las bolsas de tela cosida a la cintura y comienzan su camita por el fango, metiendo sus manos en \u00e9l buscando a puro tacto los moluscos.<\/p>\n<p>\u201cHoy diga que me pongo pantal\u00f3n y nos ponemos zapatos de pa\u00f1al, porque si viene a agarrarse uno una vena con los ostiones le digo que se viene uno desvaciando de sangre\u201d, cuenta.<\/p>\n<p>Este d\u00eda Consuelo no va a remar. Una lancha de motor la llevar\u00e1 hasta el lugar en donde recolectar\u00e1 algunos curiles para ayudar a Vivian con su video.<\/p>\n<p>Jerem\u00edas y Mario la acompa\u00f1an.<\/p>\n<p>-\u00bfHan escuchado que el gobierno dice que ac\u00e1 se planea atraer grandes inversiones extranjeras?<\/p>\n<p>-S\u00ed, con lo del FOMILENIO lo supimos- contesta Mario.<\/p>\n<p>-\u00bfY c\u00f3mo ven eso ustedes?<\/p>\n<p>-Lo que nosotros queremos es mejorar un poco la situaci\u00f3n. Nosotros hemos propuesto lo del malec\u00f3n, para vender comida, mariscos. Desde la reuni\u00f3n ya no nos han dicho nada.<\/p>\n<p>La lancha no se aventura muy lejos. Hay un lugar cera que sirve para los prop\u00f3sitos ilustrativos del video.<\/p>\n<p>Consuelo se baja y comienza a caminar entre el fango. Inicia la faena metiendo sus brazos por completo en \u00e9l una y otra vez. Se adentra de a poco en el manglar, el cual tiene ra\u00edces tan espesas que ocultan a Consuelo de la vista cuando no ha caminado m\u00e1s de 20 metros.<\/p>\n<p>Al salir del agua, unos 20 minutos despu\u00e9s, apenas logr\u00f3 sacar 2 curiles. Los pone en su bolsa de tela en las que ya llevaban guardada al menos una media docena de moluscos y los muestra a la c\u00e1mara.<\/p>\n<p>\u201cA veces nos agarran diez d\u00f3lares las 20 manos de curil (un ciento), pero es por temporadas, como en Semana Santa, en agosto, diciembre. Pero como estamos hoy esto se arruin\u00f3 porque aqu\u00ed apenas nos comprar los curiles el ciento por 5 d\u00f3lares pero bien escogido, no quieren curil peque\u00f1o\u201d, comenta.<\/p>\n<p>De regreso al muelle Vivian da las gracias. El viaje ha servido para conocer c\u00f3mo sobrevive a sus d\u00edas do\u00f1a Consuelo.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la despedida la lancha se dirige de vuelta a La Puntilla.<\/p>\n<p>El veh\u00edculo regresa hacia San Salvador tomando el bulevar Costa del Sol. Al lado izquierdo se levantan los hoteles. Al lado derecho la estampa desoladora en donde se ocultan comunidades se extiende hasta los manglares.<span style=\"color: #808080;\"><strong> (Tomado de Contrapunto.com de El Salvador en alianza informativa con Revistazo)<\/strong><\/span>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Roberto Flores SAN SALVADOR- El padre de Consuelo est\u00e1 enfermo. Los s\u00edntomas comenzaron la noche anterior y al amanecer su diagn\u00f3stico era deducible a simple vista: \u201cLe cay\u00f3 gripe\u201d.<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":6820,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[32],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/398"}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=398"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/398\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6820"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=398"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=398"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=398"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}