{"id":453,"date":"2012-12-21T16:32:41","date_gmt":"2012-12-21T16:32:41","guid":{"rendered":"http:\/\/revistazo.com\/content\/?p=453"},"modified":"2020-12-06T03:34:56","modified_gmt":"2020-12-06T03:34:56","slug":"las-dos-navidades","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistazo.com\/content\/las-dos-navidades\/","title":{"rendered":"Las dos Navidades"},"content":{"rendered":"<p>La Navidad, que deber\u00eda ser una \u00e9poca de solidaridad y de reflexi\u00f3n sobre la vida de Jesucristo, se ha convertido en una presi\u00f3n social para las personas que no cuentan con los recursos suficientes para hace frente al consumismo que le impone el mercado local.<\/p>\n<p>La historia nos dice que Jes\u00fas&nbsp;&nbsp;naci\u00f3 pobre&nbsp;&nbsp;para vivir y morir entre los pobres. Sin embargo, la Navidad ha sido secuestrada por los comerciantes que desde finales de octubre despliegan sendas campa\u00f1as publicitarias para invitar a la poblaci\u00f3n a derrochar los pocos recursos que obtienen por su fuerza de trabajo.<\/p>\n<p>La publicidad se incrementa&nbsp;&nbsp;en la medida en que se acerca la Navidad y el A\u00f1o Nuevo.<\/p>\n<p>Basta recorrer las calles de las ciudades y pueblos para darse cuenta de la gran cantidad de productos que se ofrecen, muchos de los cuales est\u00e1n alejados de las posibilidades econ\u00f3micas de quienes los observan y que se conforman solo con mirarlos.<\/p>\n<p>Gran cantidad de gente acude diariamente a los grandes centros comerciales para admirar los productos que van desde una simple botella de vino hasta&nbsp;&nbsp;muebles y electrodom\u00e9sticos m\u00e1s sofisticados.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda s\u00f3lo llega a ver a trav\u00e9s de los cristales, pero algunos, los m\u00e1s atrevidos, entran a las tiendas y hasta piden espacio para medirse prendas de vestir o el calzado, que solo ellos saben que no podr\u00e1n comprar.<\/p>\n<p>Canciones alegres acompa\u00f1an la actividad comercial.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table align=\"left\" style=\"margin: 5px;\">\n<tbody>\n<tr>\n<td><img src=\"images\/vida laboral.jpeg\" alt=\"\">&nbsp;<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>No obstante,&nbsp;&nbsp;nadie desconoce que un alto porcentaje de la poblaci\u00f3n no tendr\u00e1 con qu\u00e9 cenar en la Navidad.<\/p>\n<p>Para ellos no habr\u00e1 Nochebuena, pues no tendr\u00e1n comida, y mucho menos ropa o zapatos nuevos.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>Sin embargo, de ellos nadie se ocupa porque hasta algunas iglesias, que deber\u00edan dar ejemplo de solidaridad con&nbsp;&nbsp;los que menos tienen, evidencian haber sido absorbidas por el consumismo, prefieren que sus miembros intercambien regalos y se olvidan de aquellos que no tienen oportunidad alguna en la vida.<\/p>\n<p>Situaciones como esas deben hacernos reflexionar sobre el verdadero sentido de esta \u00e9poca porque, de lo contrario, seguiremos pensando que existen dos Navidades: la de los ricos, que derrochan comida y bebida, y la de los pobres, que solo tienen la misericordia de Dios.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Navidad, que deber\u00eda ser una \u00e9poca de solidaridad y de reflexi\u00f3n sobre la vida de Jesucristo, se ha convertido en una presi\u00f3n social para las personas que no cuentan con los recursos suficientes para hace frente al consumismo que le impone el mercado local. La historia nos dice que Jes\u00fas&nbsp;&nbsp;naci\u00f3 pobre&nbsp;&nbsp;para vivir y morir [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[21],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/453"}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=453"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/453\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5132,"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/453\/revisions\/5132"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=453"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=453"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=453"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}