{"id":692,"date":"2013-07-22T15:48:16","date_gmt":"2013-07-22T15:48:16","guid":{"rendered":"http:\/\/revistazo.com\/content\/?p=692"},"modified":"2020-11-20T17:53:10","modified_gmt":"2020-11-20T17:53:10","slug":"tegucigalpa-prehistoria-de-sus-fronteras-invisibles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistazo.com\/content\/tegucigalpa-prehistoria-de-sus-fronteras-invisibles\/","title":{"rendered":"Tegucigalpa: prehistoria de sus fronteras invisibles"},"content":{"rendered":"<p>Nadie sab\u00eda por qu\u00e9 el ni\u00f1o Mario no dec\u00eda ni una palabra y respond\u00eda a todo con una mueca que alguna vez fue una sonrisa inocente. Quiz\u00e1s porque los \u00e1rboles aqu\u00ed son altos y trepar descalzo, como \u00e9l hac\u00eda cada d\u00eda, no era f\u00e1cil. Se empieza por vender los mangos sin sal porque pagar 2 centavos por una bolsita para darle sabor a la fruta es m\u00e1s de lo que muchos pueden permitirse y pod\u00eda haber terminado con una pistola en la mano. A principios de los 70, el ni\u00f1o Mario caminaba decenas de kil\u00f3metros cada d\u00eda con un guacal lleno de fruta por cabeza. No recuerda c\u00f3mo escogi\u00f3 esa casa verde del barrio Buenos Aires donde todas las tardes se deten\u00eda y, a trav\u00e9s de la ventana, como si las telenovelas mexicanas fueran algo maravilloso, se pasaba horas absorto mirando al televisor. El ni\u00f1o Mario estaba solo. Buscaba una trama para la historia de su vida.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<h3>El barrio Buenos Aires.<\/h3>\n<p>\u00abEl cielo est\u00e1 clausurado, ya no se puede conectar nada\u00bb. Con esa poes\u00eda expresan su miedo los habitantes del barrio desde comienzos del 2013. La verdad, en Tegucigalpa, se lee entre l\u00edneas. El barrio cambi\u00f3 de due\u00f1o; a Carlos \u201cmatarrata\u201d Irias lo asesinaron. Y a su hijo. Y a su mujer. Y a sus narcomenuderos, a sus guaterillos, a sus poquiteros, a sus piedrolos. Uno por uno, alguien los desapareci\u00f3. Dejaron de vender mierda y empez\u00f3 la escasez. Cerraron los portones de los callejones que llevan al Cielo. Al lugar que los drogadictos todav\u00eda consideran su para\u00edso aunque ya no sea la finca preciosa y selv\u00e1tica que una vez fue para convertirse en un colgajo amenazante que cualquier d\u00eda podr\u00eda derrumbarse sobre el r\u00edo Choluteca por el peso de las de casas desvencijadas.<\/p>\n<p>En los setenta a la parte profunda del barrio Buenos Aires le llamaban Punta Caliente y d\u00e9cadas despu\u00e9s la temperatura sigue subiendo como en una caldera. El nombre permanece. Se qued\u00f3 pegado en la ropa de la gente. Entonces, la vida aqu\u00ed era diferente. M\u00e1s simple. Las aceras eran de todos incluso cuando ca\u00eda la noche. Los hogares, ni siquiera al final del d\u00eda, necesitaban convertirse en guaridas. Las fronteras que ahora se ven como un manch\u00f3n difuso en su memoria eran claras e inviolables. Los que all\u00ed viv\u00edan estaban de acuerdo con la manera en que determinados grupos de amigos se repart\u00edan el terreno y caminar de un barrio a otro no pisoteaba los acuerdos de nadie Lo importante era no mostrar superioridad donde no la hab\u00eda. Nadie -o casi nadie- mor\u00eda por eso.<\/p>\n<p>Esa comprensi\u00f3n del espacio lleg\u00f3 a convertirse en patrimonio intangible de los barrios de Tegucigalpa. Una divisi\u00f3n, marcada por barrotes de cristal, tan transparentes como firmes, que varias generaciones de j\u00f3venes labraron como en un juego. Y algunos de esos muros todav\u00eda se respetan.<\/p>\n<h3>Los de arriba, El Bosque, pandilleros asociados.<\/h3>\n<p>Cada 3 de mayo sus habitantes celebraban el d\u00eda de la cruz y el torofuego persegu\u00eda a mediomundo. Lanzaba rayos y resoplaba petardos mientras la gente se defend\u00eda con agua. La piel de junco de la bestia de madera siempre terminaba quemada. El olor del aserr\u00edn de pino que sepultaba las calles todav\u00eda retrocede el tiempo para los ni\u00f1os -ahora de treintaytantos- que jugaban all\u00ed. A\u00fan se recuerdan los banderines colgados del tendido el\u00e9ctrico y la p\u00f3lvora, pero la p\u00f3lvora buena, la que puede arrancarle un dedo a un ni\u00f1o o provocar quemaduras de segundo grado o incendiar una casa, no la que venden en contenedor de metal y tapa de plomo, esta no la recuerdan. O no quieren recordarla.<\/p>\n<p>En 1970 -otro gallo nos cantaba -recuerdan convencidos los hombres en sus conversaciones de esquina.<br \/>\n-Era mejor todo, cuando las do\u00f1as hac\u00edan los rezos para el ni\u00f1o Jes\u00fas y chup\u00e1bamos mistela en la calle mientras jug\u00e1bamos naipe hasta la madrugada -a\u00f1aden, tristes, los ancianos.<\/p>\n<p>Esta tradici\u00f3n muri\u00f3 con las grandes matriarcas, las respetadas, las mam\u00e1s\/abuelas\/madrinas de todos en El Bosque. Ahora, los que mandan son menos pero disparan m\u00e1s. A los vecinos que resisten se les ve desde lejos la expresi\u00f3n en la nostalgia.<\/p>\n<p>-Permiso para hablar mi sargento Chalo -le dice alguien en tono burl\u00f3n, mientras se acerca a la esquina en El Bosque, frente al expendio en el que venden guaro donde Chalo tiene su campamento base.<br \/>\n-Te me est\u00e1s insubordilando, recluta. 10 pechadas abajo, ya.<br \/>\n-Nombe, mi general, solo quiero hablar con usted para invitarle un octavo de guaro.<br \/>\n-habla pue, te lo voy a aceptar.<\/p>\n<p>Chalo fue TESON (Tropas Especializadas en Selvas y Operaciones Nocturnas), de esos militares que se quedaban meses abandonados en una monta\u00f1a y sobreviv\u00edan s\u00f3lo con un cuchillo, un contrainsurgente: \u00abde esos que son malditos\u00bb, explican quienes lo conocen mientras bajan la voz y miran de reojo a los lados. La chaqueta del uniforme militar que lleva puesta, con el camuflaje ra\u00eddo y la gorra negra, sucia de tanta calle, que nunca se quita, tambi\u00e9n habla. Ha perdido facultades por abusar de las drogas, las maltrata, de d\u00eda y noche se aprovecha de ellas tal vez para olvidar sus penurias en la milicia, el relato que siempre termina abri\u00e9ndose paso entre balbuceos y escupitajos de bolo. A Chalo, ya s\u00f3lo le quedan las historias de su antiguo cuerpo descomunal y como lo construy\u00f3. Bajo la lluvia, a trompadas, a fuerza de verga en la \u00abjura\u00bb. Con casi 60 a\u00f1os a\u00fan recuerda muy bien como pon\u00eda orden en el barrio. Los pocos que quedan vivos de la \u00e9poca y de la calle, los que no se fueron mojados, tambi\u00e9n. Concuerdan en que \u00e9l, como que les entrenaba. No est\u00e1n seguros de su m\u00e9todo, pero saben que de algo sirvi\u00f3.<br \/>\n-Si te lo encontrabas por la calle ten\u00edas que hacer 10 lagartijas o 10 pechadas pa\u00b4 que no se pusiera bravo&#8230;al suave te pon\u00eda fuerte -recuerdan los viejos asintiendo como para convencer que el costal de huesos envuelto en la chaqueta camuflada fue alguna vez una potencia pugil\u00edstica.<\/p>\n<p>A la sombra de Chalo, en los setenta, en el Bosque crecieron algunos de los grandes, \u00ablos mayores\u00bb como les dicen ahora a los de cincuentaytantos a\u00f1os. Unos bestias que a los pu\u00f1os median su tama\u00f1o. el Mundo, Lico, Ricky Moe, el Mongo, Lucas y otros veinte que formaban La Uni\u00f3n de Pandilleros Asociados (UPA). Su patio era El barrio de agua: como les dicen en Tegucigalpa a todas las zonas con muchas vertientes de agua naturales. As\u00ed desciende el barrio El Bosque desde las faldas del cerro El Picacho, con agua, coca y crack.<\/p>\n<p>Lo que comenz\u00f3 como un asentamiento de mineros del siglo XVI o una invasi\u00f3n a terrenos del estado en 1920, en la d\u00e9cada de los cincuenta ya era una finca de \u00e1rboles de mango a los que muchos ni\u00f1os Marios se sub\u00edan. Las caricias del progreso comenzaron a notarse con la construcci\u00f3n de la calle millonaria -llamada as\u00ed por su perfecta construcci\u00f3n empedrada y tama\u00f1o imponente-, el servicio de alcantarillado, casi dos d\u00e9cadas despu\u00e9s, y la pavimentaci\u00f3n de la avenida eterna -que funciona con reparaciones m\u00ednimas desde entonces-, oficialmente llamada avenida Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>As\u00ed el palenque qued\u00f3 listo para los m\u00e1s gallos. A la Uni\u00f3n de Pandilleros Asociados del Bosque, el barrio de arriba, s\u00f3lo les quedaba montar las fiestas y defenderlo.<\/p>\n<h3>Los de abajo, Vagos asociados.<\/h3>\n<p>La placa de vidrio atornillada a la fachada dice: \u00abA instancias del presbitero Don Jvan Fran.co Marquez&nbsp; se coloc\u00f3 la primera piedra de la iglesia de Nuestra Se\u00f1ora de los Dolores en 1732\u201d en la plaza del mismo nombre. Fue construida por Los Pardos, descendientes de esclavos africanos que se mezclaron con los europeos y los amerindios que trabajaban en las minas de Tegucigalpa.Los Pardos hicieron el trabajo duro y finalizaron la obra en el siglo XIX; igual que abonaron la tierra para que creciera El Barrio de Los de Abajo o El Barrio Abajo como le dicen ahora.<\/p>\n<p>En la d\u00e9cada de los setenta La Uni\u00f3n de Vagos Asociados (UVA) reclamaba la propiedad del Barrio Abajo -parte del barrio Buenos Aires- a golpes o palazos. Porque es su terrenos, sus fiestas, su casas y las de sus mujeres. Nadie de otro barrio, de \u00abotra raza\u00bb, pod\u00eda cortejar a sus mujeres. Poseer un sitio no es cuestion de documentos legales.<\/p>\n<h3>Los setenta. El ni\u00f1o Mario. La pelea.<\/h3>\n<p>\u00abWhen I was back there in seminary school , there was a person there who put forth the proposition that you can petition the Lord with prayer&#8230;\u00bb<br \/>\nUna sierra el\u00e9ctrica ahuyenta a los p\u00e1jaros del tejado y las esquirlas de un trozo de madera vuelan con ellos.<br \/>\n\u00abPetition the Lord with prayer!\u00bb.<br \/>\n\u00c9l busca unas pulgadas que se extraviaron en sus apuntes escritos sobre una hoja de un peri\u00f3dico viejo del 2012.<br \/>\n\u00abYou cannot petition the Lord with prayer!\u00bb.<br \/>\nCuarenta a\u00f1os despu\u00e9s, el ni\u00f1o Mario sigue all\u00ed, en El Bosque, ahora en una carpinter\u00eda, escuchando a su predicador favorito. Igual de esbelto que cuando trepaba \u00e1rboles en en los setenta, igual de absorto que cuando miraba telenovelas mexicanas en los 70. Un pa\u00f1uelo de Harley Davidson cubre las canas de uno de los \u00faltimos chavalos de la Uni\u00f3n de Pandilleros Asociados pero \u00e9l lo recuerda todo con claridad.<br \/>\n\u00ab&#8230;You know the day destroys the night. Night divides the day. Tried to run, tried to hide&#8230;\u00bb, la sierra interrumpe de nuevo \u00abBreak on through to the other side!\u00bb.<\/p>\n<p>Su taller est\u00e1 frente a la iglesia que construy\u00f3 con tabla de orilla el padre Pereyra, donde hac\u00edan las fiestas que se escuchaban a lo lejos:<br \/>\n\u00abBreak on through to the other side!&#8230;<br \/>\nChased our pleasures here, dug our treasures there.<br \/>\nCan you still recall? Time we cried.<br \/>\nBreak on through to the other side&#8230;\u00bb, se escucha como si The Doors dieran un concierto a la sombra del \u00e1rbol de ceiba donde los chavalos de la UPA se reun\u00edan hace tres d\u00e9cadas \u00abBreak on through to the other side!\u00bb.<\/p>\n<p>Solo las brasas de los cigarrillos logran verse en la oscuridad de la casa. Entre los bultos que saltan alguien distingue a un extra\u00f1o brincando con los dem\u00e1s.<br \/>\n\u00abEverybody loves my baby!, Everybody loves my baby!, She get&#8230;\u00bb, lo ignor\u00f3 por un momento.<br \/>\n\u00abShe get high!\u00bb, los cuerpos colisionando aplastan las estelas de humo:<br \/>\n\u00abI found an island in your arms, country in your eyes, arms that chain us, eyes that lie.<br \/>\nBreak on through to the&#8230;\u00bb, unos alaridos que no fueron los de Morrison interceptan las notas de Manzarek-Krieger-Densmore.<\/p>\n<p>Aquel d\u00eda, al extra\u00f1o lo expulsaron arrastr\u00e1ndolo de la camisa, lo lanzaron desde las tinieblas, rebot\u00f3 en la penumbra y se detuvo sobre los pies de sus compa\u00f1eros de pandilla, los de la Uni\u00f3n de Vagos Asociados, a la luz de la calle millonaria.<\/p>\n<p>-Esa fue de las \u00faltimas peleas aqu\u00ed en El Bosque -recuerda el ni\u00f1o Mario- cuando las peleas eran a pu\u00f1o limpio y no sab\u00edan de pistolas ni machetes. Dos empezaron el vergueo: uno de arriba y otro de abajo. Por suerte no aparecieron los de \u00abLa Tropa Loca\u00bb del Reparto&#8230;all\u00ed si se hubiera armado una de muertos.<\/p>\n<p>El de abajo se sacudi\u00f3 el polvo y como si fuera una marioneta sus amigos de la UVA lo pusieron en pie. Su contrincante de la UPA ya estaba al frente para cuando se reincorpor\u00f3. Todos retrocedieron como en una coreograf\u00eda, les dieron aire y espacio. Unas patadas y veinte minutos despu\u00e9s \u00abEl DIN\u00bb -como le dicen a la antigua Direcci\u00f3n Nacional de Investigaci\u00f3n- disolvi\u00f3 el tumulto con unos cuantos disparos al aire.<\/p>\n<p>-La onda de la mariguana ya hab\u00eda empezado y desde entonces la raza como que se fue calmando poco a poco -recuerda el Ni\u00f1o Mario. Unos se fueron mojados, a otros los mataron por pedos de afuera del grupo y otros quedaron locos de tanta mota. As\u00ed se fueron muriendo las razas.<\/p>\n<h3>Los ochenta. Los mojados.<\/h3>\n<p>El 6 de enero de 1980 Fredy \u00abLa Mole\u00bb entr\u00f3 en el 1er. Grupo de Fuerzas Especiales del ej\u00e9rcito. All\u00ed aprendi\u00f3 a aguantar el sufrimiento, a que lo colgaran de los pies, a respirar cal con la cabeza metida en una bolsa negra, a aguantar hambre, a torturar y a matar. Igual que hay alba\u00f1iles o plomeros, \u00abLa Mole\u00bb aprendi\u00f3 a manejar e interpretar el dolor. A extraerle informaci\u00f3n. Se emociona al recordar sus misiones. \u00ab\u00e9ramos sobados\u00bb, dice. -Nosotros entren\u00e1bamos con los Contras y otros escuadrones de ac\u00e1, en La Mosquitia. Cuando volv\u00eda de la selva me parec\u00eda al General Caba\u00f1as por la barba. -explica.<br \/>\nEs como si lo reviviera todo, se le llenan de alegr\u00eda los ojos y sonr\u00ede. \u00abUy, si le contara&#8230;\u00bb -ahora se pone de pie, casi que en posici\u00f3n firmes y suelta, en un perfecto ingl\u00e9s que no sabe pronunciar, NEVER BACK DOWN, NEVER GIVE UP. mientras se\u00f1ala su pecho. Lo lleva escrito en la camisa. &nbsp;<\/p>\n<p>\u00abLa Mole\u00bb naci\u00f3 en El Bosque a mediados de 1962. Creci\u00f3 al margen de la UPA y la UVA, y La Tropa Loca del barrio El Reparto y Los Stompers de Comayag\u00fcela. Con ocho o nueve a\u00f1os ya los identificaba pero nunca se junt\u00f3 con ellos, era demasiado peque\u00f1o. Escuchaba los golpes de los altavoces en las paredes de su casita de madera detr\u00e1s de la iglesia de tabla de orilla que hab\u00eda fundado el Padre Pereyra y all\u00ed conoci\u00f3 el olor de la mota. Llegaba en oleadas envuelto en rock and roll.<\/p>\n<p>-Me di\u00f3 por unirme a las \u201cmaritas\u201d de estudiantes hasta que entre al Instituto Central Vicente C\u00e1ceres. El Central es uno de los colegios m\u00e1s grandes de Honduras, considerado patrimonio nacional por su trayectoria de m\u00e1s de un siglo y por ser la cuna educativa de intelectuales del calibre de ex-presidentes y m\u00fasicos. De expresidentes, de m\u00fasicos y de La Mole.<\/p>\n<p>&#8211; Y en los ochentas ya se puso verguiada la onda con la jura, con los militares pue -aclara, haciendo un gesto que parece de verg\u00fcenza.<\/p>\n<p>Pronunciarse de izquierdas entonces era peligroso, pod\u00edan llamarte Sandinista o Farabundista o simplemente insurgente, y desde ese momento una sombra te persegu\u00eda. Como si la c\u00f3lera de Ronald Reagan te cayera en la espalda y las patadas del General \u00c1lvarez Mart\u00ednez en los huevos o los ovarios. Los Sindicatos, los movimientos estudiantiles y los cualquieras sufrieron muchas bajas: 200 m\u00e1s o menos hay en el papel, s\u00f3lo para dar una idea. Los n\u00fameros en cuestiones de violaci\u00f3n de los derechos humanos son inexactos en Honduras. No saben medir el dolor ni el rencor de la gente.<\/p>\n<p>En 1982 Fredy ya hab\u00eda desertado del ej\u00e9rcito y con sus amigos del colegio se reun\u00edan por el centro de Tegucigalpa. El 14 de febrero de 1982 se lanzaron a la fuente del parque central y se bautizaron como Los Mojados. No ten\u00edan muchas cosas en com\u00fan -por el momento- con los que se suben al tren. Eran insolentes, peleadoras natas, fumadores de mota, malas estudiantes, hijos e hijas que piden su mesada; pero les gustaba Honduras. Defend\u00edan su peque\u00f1a porci\u00f3n de terreno en los barrios que \u00abpose\u00edan\u00bb.<\/p>\n<p>Al principio Los Mojados no eran m\u00e1s de doce y ten\u00edan sus rivales: Los Pink Floyd que controlaban la zona de Punta Caliente en el barrio Buenos Aires y Los Bonnies, comandados por Omar Bonnie que marcaban y tomaban la frontera entre El Bosque y Buenos Aires. &nbsp;<\/p>\n<p>Las pandillas se encontraban en las fiestas, en los barrios ajenos a sus grupos y en los eventos deportivos colegiales. all\u00e1 donde fueran se montaban las batallitas entre los de barrio contra los de los colegios, que iban aumentando sus filas con j\u00f3venes \u00abde la calle\u00bb que no pertenec\u00edan a ning\u00fan instituto ni a ning\u00fan barrio.-Las \u00abgimnasiadas\u00bb en el gimnasio Rub\u00e9n Callejas Valentine -destruido por el hurac\u00e1n mitch en el 98- eran vergueos fijos. Pero a m\u00ed me gustaba, a m\u00ed me entrenaron para no tenerle miedo ni a la muerte. -sonr\u00ede de nuevo. La mole tambi\u00e9n sonr\u00ede.<\/p>\n<p>Pero las peleas importantes, las ri\u00f1as de a\u00f1os entre los veteranos se llevaban a un sitio mejor. Menos p\u00fablico y con mejores vistas. El centro recreativo La Isla -tambien borrado por el Mitch-, donde las peleas pod\u00edan verse desde arriba, sobre el puente, y la derrota de los peleadores-leyenda era m\u00e1s humillante. Los cuchillos, los bates de baseball, las cadenas, los velocimetros -un cable de acero de dos o tres mil\u00edmetros de di\u00e1metro que corta la piel- y los nunchakus eran habituales. Las armas de fuego s\u00f3lo se asoman por el&nbsp; horizonte a medida que, de uno en uno las pandillas fueron creciendo. A las micro-pandillas se las tragaron las grandes, cumplieron su objetivo en la cadena alimenticia: Los Demonios del barrio Sipile y los Mao Mao se unieron a Los Mojados. Al final son cerca de 200 guerreros. Los Pink Floyd ya no eran rivales y solo mantienen la ri\u00f1a con Los Bonnies.<\/p>\n<p>Las pandillas eran heterog\u00e9neas. Excelencias acad\u00e9micas y antecedentes penales se revolvian para dar forma a una masa que en las calles de Tegucigalpa daba pavor, eran muchos; la gente se apartaba de su camino cuando se les ve\u00eda por la calle. Los Poison -que m\u00e1s adelante se cambiaron el nombre a Vatos Locos- contra Los Pitufos, Los Redbirds contra Los Burros, Los Mojados contra Los Burros, Los Latinos contra Los Pink Floyd, Los Latinos contra Los Mojados,&nbsp; La Crazy contra Los Redbirds&#8230;<\/p>\n<p>-En 1984 me expulsaron del colegio, y a un mont\u00f3n m\u00e1s. Algunos salieron para formar grupos nuevos, otros volvimos al ej\u00e9rcito y otros se fueron mojados porque la onda estaba caliente. Ya todo el mundo ten\u00eda armas y las drogas ya hab\u00edan jodido a mucha gente -dice Fredy mientras enciende un cigarrillo. -yo ya sab\u00eda que la \u00e9poca de los conciertos de Chayanne y los bailes callejeros se hab\u00eda terminado. La onda ya no era para saber quien bailaba mejor, o quien era mas gallo, o quien era capaz de robarle la gorra a otro de su colegio rival para \u201cdesgraciarle el uniforme\u201d.<\/p>\n<p>Los Pink Floyd y Los Bonnies bajaron la temperatura del conflicto cuando los fronterizos -los Bonnies- mataron a Ony del barrio Buenos Aires. Los Pink Floyd lo arrastraron por el pavimento de vuelta a su territorio. La muerte de uno fue suficiente.<\/p>\n<h3>Los noventa. Los rockers.<\/h3>\n<p>La posici\u00f3n de los l\u00edderes es al frente, un privilegio que se gana. Donde se muestra la piel y se sangra a trav\u00e9s de los tatuajes de Metallica, Pantera, Sepultura y Obituary.&nbsp; All\u00ed los uniformes y los monogramas de los institutos ya no valen porque se rompen a la primera embestida de los contrarios. Te los arrancan ellos o te los arranc\u00e1s vos, da igual.<\/p>\n<p>All\u00e1 por el \u00b493, El Diab\u00f3lico, El Chele, El Cariocas y El Tibur\u00f3n ya controlaban la banda del Instituto Central, que a su vez gobernaba la mayor parte del terreno capitalino con todas sus subespecies de pandillas; los descendientes, las mutaciones de los ochenteros que invariablemente eran peores, m\u00e1s perros y perras.<\/p>\n<p>El poder del Central se esparci\u00f3 por toda la ciudad a medida que expulsaban del colegio a los integrantes&nbsp; de las pandillas. Afuera fundaron sus propios grupos, con su estilo musical, sus ropas y su g\u00e9nero con la gente que pertenec\u00eda a los colegios privados donde fueron a caer, en el centro de Tegucigalpa y Comayag\u00fcela: En el Instituto Monse\u00f1or Turcios \u201clos rockeros lokos\u201d y \u201cLas panochas\u201d-la \u00fanica pandilla de mujeres- \u00abque ven\u00edan del Central. Esas se daban duro con los hombres. Yadira, la que las mandaba era gran loca. Pod\u00eda pelearse hasta con tres\u00bb -recuerda Jos\u00e9 Luis que, desde que se calm\u00f3 repara celulares.<\/p>\n<p>Uno o dos mor\u00edan de vez en cuando. Lo normal. Pero el fundamento del conflicto territorial era el mismo que 20 a\u00f1os antes: no mostr\u00e9s superioridad donde no la ten\u00e9s; donde solo mandan los nativos.<\/p>\n<p>El pedregal, Buenos Aires, El barrio El Chile, El Sipile, El Bosque y otras colonias de Comayag\u00fcela, El instituto Gustavo Adolfo, el colegio Atl\u00e1ntida y el Ciencias Comerciales del centro; el Instituto Latino en la colonia Kennedy; la colonia Oscar A. Flores&#8230;\u00abSi. All\u00ed donde arrestaron a los dieciocheros: Scarface, al Flaco, al Duende y otros; en mayo del 2013\u00bb -agrega Jos\u00e9 Luis, a quien est\u00e9 presente ya no le dice nada.<\/p>\n<p>Cuando llegaron los otros, los que hablaban ingl\u00e9s, los que se tatuaban m\u00e1s, los que hab\u00edan probado el sabor amargo del racismo y llevaba la segregaci\u00f3n clavada en el paladar, \u00abya no pudimos pelear\u00bb. O se un\u00edan, o les expulsaban del barrio o los mataban. \u00abeso le pas\u00f3 a muchos de mis amigos\u00bb -Jos\u00e9 Luis lo siente como si a \u00e9l mismo lo hubieran sacado de su vecindario. Y as\u00ed fue.<\/p>\n<p>A partir de all\u00ed, para \u00e9l y muchos otros empez\u00f3 la \u00e9poca de las drogas, la extorsi\u00f3n y la muerte.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A Carlos \u201cmatarrata\u201d Irias lo mataron a principios del 2013. \u00abEl Viejo\u00bb. \u00abEl mero mero\u00bb. All\u00ed en la casa del Barrio Buenos Aires desde donde controlaba a pie de calle el movimiento de las drogas, sus drogas; su Cielo. Casi el mismo d\u00eda mataron a su hijo en el funeral y a su mujer unas semanas despu\u00e9s -dicen que a ella le arrancaron las u\u00f1as-. Quer\u00edan su \u00abplaza\u00bb. Y se la arrebataron con todo y la vida. Le cobraron impuesto de guerra a su gente, a sus taxis, a sus trabajadores, a sus mulas&#8230;\u00abpor eso fue\u00bb -especula la gente del barrio. Ya nadie sabe quien es quien. Pero todos hablan de Dieciochos, Emeeses y Cachiros. Ahora, letra por letra, se escribe el futuro de Tegucigalpa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nadie sab\u00eda por qu\u00e9 el ni\u00f1o Mario no dec\u00eda ni una palabra y respond\u00eda a todo con una mueca que alguna vez fue una sonrisa inocente. Quiz\u00e1s porque los \u00e1rboles aqu\u00ed son altos y trepar descalzo, como \u00e9l hac\u00eda cada d\u00eda, no era f\u00e1cil. Se empieza por vender los mangos sin sal porque pagar 2 [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[32],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/692"}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=692"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/692\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5266,"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/692\/revisions\/5266"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=692"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=692"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=692"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}