{"id":779,"date":"2014-01-24T15:26:22","date_gmt":"2014-01-24T15:26:22","guid":{"rendered":"http:\/\/revistazo.com\/content\/?p=779"},"modified":"2020-11-20T17:54:06","modified_gmt":"2020-11-20T17:54:06","slug":"las-reglas-del-exito-expres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistazo.com\/content\/las-reglas-del-exito-expres\/","title":{"rendered":"Las reglas del \u00e9xito expr\u00e9s"},"content":{"rendered":"<p><strong>Septiembre es un buen mes para darse un paseo por el barrio. El ente que nos sustenta con sus pulper\u00edas, escuelas, drogas, puestos de frutas y cuarter\u00edas; esta bestia que crece, por las&nbsp; invasiones que reptan sobre los cerros. Por el que algunos est\u00e1n dispuestos a morir o matar. \u00abLas oportunidades aqu\u00ed te salen de la nada.\u00bb dice Fernando Vel\u00e1squez, mientras sigue con la mirada a una adolescente que camina por el centro comercial donde nos sentamos a pasar el tiempo.<\/strong><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Con esta frase Fernando intenta explicar el porqu\u00e9 de la prosperidad de los negocios en la colonia La Pe\u00f1a de Tegucigalpa. Algunos tan pr\u00f3speros como ilegales. \u00c9l mismo, en el a\u00f1o 2012 recaud\u00f3 por lo menos cinco mil d\u00f3lares, \u00a1cinco mil!. Una cantidad inimaginable para muchos hondure\u00f1os. Aqu\u00ed muy pocos podr\u00edan amasar tal fortuna; el dinero se consigue de poco en poquito -salvo en casos excepcionales como el de Fernando-.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A Fernando le bast\u00f3 con salir un poco de casa para darse cuenta que en este&nbsp; pa\u00eds la plata se consigue f\u00e1cil, -ilegalmente, claro- sobre todo en un ambiente aglutinado por el miedo. As\u00ed fue como \u00e9l a sus 23 a\u00f1os progres\u00f3 econ\u00f3micamente, con el agravante de que a toda hora la parca le susurraba un elegante paneg\u00edrico f\u00fanebre, pero le iba mejor que a muchos de sus vecinos de La Pe\u00f1a.<\/p>\n<h3><strong>En Honduras, la incertidumbre y la muerte son aceptables mientras se gane m\u00e1s dinero.<\/strong> <span style=\"background-color: #cc99ff; color: #ffffff;\"><strong>Primera regla para el \u00e9xito expr\u00e9s.<\/strong><\/span><\/h3>\n<p>Escap\u00f3 de su habitaci\u00f3n por la tarde el d\u00eda de fiestas patrias, para olvidar una pelea con su ex-novia o respirar un aire diferente. En su calle otra vida transcurre, El Callej\u00f3n de la Muerte es solitario, tenebroso, muy diferente a la calle del comercio paralela a diez metros de distancia. All\u00ed la gente se mueve como un enjambre desorientado, entrando y saliendo de los comercios que solo son superados en cantidad por los autobuses que cubren las paredes de polvo.<\/p>\n<p>Fernando termin\u00f3 su caminata a veinte pasos de la casa que alquila su madre y descubri\u00f3 que los trances -como les llaman aqu\u00ed a las oportunidades de obtener ganancias- si no los busc\u00e1s te encuentran; y si a esto le sumamos el desamor juvenil que llevaba encima ya lo ten\u00eda todo para convertirse en un secuestrador temerario. En La Pe\u00f1a esto es l\u00f3gica simple.<\/p>\n<p>Frente a \u00e9l estaba un viejo conocido en su silla de ruedas, justo donde decidi\u00f3 terminar el paseo de la tarde. El Renco reci\u00e9n llegaba a La Pe\u00f1a despu\u00e9s de una condena de 6 a\u00f1os en la penitenciar\u00eda central por robo e intento de homicidio en contra de un agente de polic\u00eda. Salud\u00f3 a Fernando con un gesto vac\u00edo y sin hacer aspavientos le ofreci\u00f3 un trabajo. El Renco volvi\u00f3 de su encierro con ideas frescas e innovadoras para mejorar los oficios de secuestrador y ladronzuelo com\u00fan.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para evaluar las posibles complicaciones de un asalto se tiene que recorrer el lugar un par de veces, medirlo, ubicar las salidas y adivinar el promedio de personas que habr\u00e1 dentro a la hora que se planea realizar el trabajo. Hay que escoger un medio de transporte: El cu\u00f1ado de El Renco manejaba un taxi&#8230;una amenaza de muerte m\u00e1s tarde y ya ten\u00edan chofer y autom\u00f3vil para transportarse en el tr\u00e1fico de la ciudad. Tambi\u00e9n, hay que fijar un punto de reuni\u00f3n. La base de operaciones de La Banda estaba en una de las tantas cuarter\u00edas de La Pe\u00f1a; la habitaci\u00f3n arremolinada de El Renco con sus paredes verdes era el escondite perfecto, nadie entrar\u00eda en ese lugar sin un motivo de vida o muerte.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo tuvieron que ampliar la planilla. Kevin, el mejor amigo de Fernando, entr\u00f3 porque ten\u00eda ideas, contactos para pr\u00f3ximos trabajos; y necesitaban otro gatillero. Kike, ser\u00eda el encargado de entrenar a los j\u00f3venes que aspiran pertenecer al Grupo, aparte de cumplir otras funciones b\u00e9licas menores como tirar, empujar, golpear, escupir, desnudar, tocar o gritarle a cualquiera que no haga lo que se le pide durante un atraco.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La \u00f3pera prima de La Banda fue el robo a un vendedor de loter\u00eda en un mini-supermercado de La Pe\u00f1a.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"margin-left: 30px;\">\u00abAl principio, lo primero que te invade es la duda, tenes muchas cosas que pensar\u00bb. Cuenta Fernando.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 30px;\">\u00abJusto antes de entrar viene el miedo, despu\u00e9s vas como en piloto autom\u00e1tico, sin pensar, sin sentir nada. Las cosas pasan r\u00e1pido. Cuando termin\u00e1bamos volv\u00edamos a la casa del Renco, y all\u00ed nos repartimos el billete\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Poco a poco perfeccionaron sus t\u00e9cnicas, aprendieron a tomar lo que no era suyo, a moverse velozmente y a transformarse en ciudadanos comunes, en plena calle, como si fueran superh\u00e9roes de historieta.<\/p>\n<h3><strong>Los Aspirantes<\/strong><\/h3>\n<p>Los d\u00edas que le siguen a los atracos eran de juerga, m\u00e1s relajados. D\u00edas de guaro y de prostitutas. El siguiente trabajo ya se estaba cocinando en la cabeza del Renco; todos acordaron hundirse en alcohol y esperar a tener misi\u00f3n nueva. Todos esperaban excepto Kevin, que saboreaba la adrenalina de las tareas diarias, las cosas peque\u00f1as del d\u00eda a d\u00eda: Robo de celulares, asaltos en autobuses, relojes, c\u00e1maras, gorras, billeteras&#8230;b\u00e1sicamente cualquier cosa que tenga valor. Era un buen plan para suavizar el impacto de la fiesta post-asalto en su balanza contable.<\/p>\n<h3><strong>El dinero nunca debe dejar de llegar, <span style=\"background-color: #cc99ff; color: #ffffff;\">segunda regla para el \u00e9xito.<\/span><\/strong><\/h3>\n<p>La Banda era la m\u00e1xima aspiraci\u00f3n de los j\u00f3venes -casi ni\u00f1os- del barrio que daban sus primeros pasitos en el submundo de las drogas. Les admiraban por su porte y altaner\u00eda, sobre todo a Fernando que era el bravo del Grupo. El de pocas palabras. Enfurru\u00f1ado. Constantemente los peques solicitaban a Kevin participar en sus fechor\u00edas. Quer\u00edan dinero, drogas y un poco del poder que exhalaban los calibres .38 y .380 que escond\u00edan entre el pantal\u00f3n y la piel curtida de la espalda.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de probar lealtad realizando unas cuantas tareas sencillas, las cr\u00edas de delincuente empezaban su adiestramiento con Kike. Les ense\u00f1aba a pulir las armas, a dispararlas y a quererlas. Esta era la iniciaci\u00f3n, que terminaba cuando probaban su valent\u00eda en la en la oficina, con clientes reales en situaciones inesperadas, en las calles de Tegucigalpa. Si no llenaban las expectativas El Grupo les rechazaba contundentemente.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nKevin y Fernando les sacaban de paseo por la colonia Residencial Plaza,&nbsp; el lugar habitual de trabajo para los asaltos de poca monta. Las v\u00edctimas eran las personas que caminaban solitarias y parejas desprevenidas que se sientan en las bancas de la colonia.&nbsp;<\/p>\n<p>Fernando dirig\u00eda a los chicos en su primer asalto. \u201cEs necesario mantener el temple\u201d, les dec\u00eda. Hay que meter miedo con frases estudiadas, reclamar obediencia con autoridad, dejar claro que lo que est\u00e1n haciendo no son pajas y que se est\u00e1 dispuestos a joder a cualquiera que no haga lo que se le pide. Despu\u00e9s de esto los pupilos est\u00e1n por su cuenta; salen a competir en un mercado hostil con un adiestramiento deficiente. Pasan a formar parte del manojo de peque\u00f1as herramientas que aumentan el margen de utilidad de La Banda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"margin-left: 30px;\">\u00abCasi siempre, a los que asalt\u00e1bamos ni siquiera les apuntaba con el arma, solo se las mostraba y me quedaba observando como los chavitos les sacaban todo\u00bb, confiesa Fernando. Dirige los ojos al suelo. Como si la gente pudiera oler su verg\u00fcenza.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 30px;\">\u00abA veces lloraban, a veces se quedaban mudos, a veces inm\u00f3viles. La primera frase que les dec\u00eda siempre era: \u201c\u00a1vaya pues! pilas. Saquen todo lo de valor y no digan nada. Soy hombre de pocas palabras&#8230;\u201d la gente siempre entiende el mensaje. Cuando los nuevos ya estaban listos solo les esper\u00e1bamos en el taxi y les llev\u00e1bamos de vuelta al barrio. A repartir ganancias y quemar lo que no serv\u00eda\u00bb.<\/p>\n<h3><strong>El negocio est\u00e1 en lo expr\u00e9s<\/strong><\/h3>\n<p style=\"margin-left: 30px;\">\u00abEse d\u00eda en el cuarto de El Renco la cosa se puso fea. Todos sacaron sus armas y yo pens\u00e9 que se iba a armar un tiroteo\u00bb. Un adem\u00e1n de alivio le divide el rostro a la mitad; Fernando intenta describir c\u00f3mo termin\u00f3 el d\u00eda en que intentaron el primer secuestro expr\u00e9s. Fue una jornada de improvisaci\u00f3n y aprendizaje. En los secuestros el ruido de las emociones se diluye en una infusi\u00f3n tibia de adrenalina. Ofusca. Planificar para eso es casi imposible.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los Jefes esbozaron el borrador mental del plan de acci\u00f3n para el secuestro, y hasta all\u00ed lleg\u00f3 la preparaci\u00f3n: Kike trabaj\u00f3 para la empresa X en la ciudad de San Pedro Sula, en el departamento de Cort\u00e9s; los due\u00f1os de X viven en Tegucigalpa y tienen mucho dinero. Punto.<\/p>\n<p>Llamaron a la puerta del apartamento de los due\u00f1os de X.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<strong>&nbsp;&nbsp; ***&nbsp;&nbsp;<\/strong> &nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>Casi con cada trabajo La Banda aumentaba el n\u00famero de sus asociados. El nuevo integrante, Mario, tambi\u00e9n era agente de otra banda que en La Pe\u00f1a tiene m\u00faltiples nombres: La Chota, La Animala, La Jura, La Direcci\u00f3n General de Investigaci\u00f3n Criminal (DGIC)&#8230;, Todos, apelativos para el recelo y el miedo. El miedo a hurtadillas. En voz baja. El miedo all\u00e1 vienen.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"margin-left: 30px;\">\u00abMario nos consigui\u00f3 los chalecos antibalas, las placas de agente de polic\u00eda y algunas armas. Llegamos vestidos con los uniformes y todo; otro como fiscal, m\u00e1s formal. Les dijimos que investig\u00e1bamos a un empleado de su empresa acusado de robo. As\u00ed nos dejaron pasar\u00bb, Fernando apresura los detalles.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 30px;\">\u00abEn la sala de estar les enca\u00f1onamos, les mentimos otra vez, pero a punta de pistola, dijimos que en realidad les investigabamos por tr\u00e1fico de drogas, que ten\u00edan que cooperar con nosotros y nos dieran sus billeteras para revisar sus identificaciones\u00bb. Los aprendices hac\u00edan un festival de electrodom\u00e9sticos en los recintos contiguos. Llenaron los autos con pantallas planas, laptops y joyas. Fernando, Kike y Kevin siguieron con el teatro:<br \/>\n\u00ab\u00bfQu\u00e9 es esto?, les dije, mostr\u00e1ndoles una bolsita que yo hab\u00eda llenado con talcos, de esos para beb\u00e9. All\u00ed se pusieron cagados\u00bb. Los due\u00f1os de X se dieron cuenta que no eran polic\u00edas, al menos no de los buenos.<br \/>\n\u00abLes pedimos las contrase\u00f1as de sus tarjetas de d\u00e9bito y a mi me toc\u00f3 sacar el dinero mientras los otros les retuvieron en el apartamento\u00bb. Para entonces los due\u00f1os de la empresa X ya sabr\u00edan lo que La Banda tramaba. &nbsp;<br \/>\n\u00abLa cagada fue que no hab\u00eda nada, las tarjetas estaban vac\u00edas. All\u00ed, me puse cagado yo\u00bb. Dice, con la expresi\u00f3n helada que seguramente ten\u00eda entonces.<br \/>\n\u00abPens\u00e9 que no me iban a creer, que pensar\u00edan que yo me hab\u00eda robado el dinero. Lo que hice fue que les dije que se quedaran con mi parte de los televisores, las compus y las joyas. Quer\u00eda que vieran que no me interesaba hacerles una mala jugada. En esas cosas yo soy correcto.&nbsp;<\/p>\n<p>Por eso no nos agarramos a tiros, aunque, el resentimiento qued\u00f3 dentro\u00bb. Fernando termina la historia de ese d\u00eda y no hablar\u00e1 m\u00e1s.<\/p>\n<h3><strong>Hay que ser correcto, hasta para robar. <span style=\"background-color: #cc99ff; color: #ffffff;\">Tercera regla para el \u00e9xito.<\/span><\/strong><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Septiembre es un buen mes para darse un paseo por el barrio. El ente que nos sustenta con sus pulper\u00edas, escuelas, drogas, puestos de frutas y cuarter\u00edas; esta bestia que crece, por las&nbsp; invasiones que reptan sobre los cerros. 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