{"id":792,"date":"2014-02-14T15:35:57","date_gmt":"2014-02-14T15:35:57","guid":{"rendered":"http:\/\/revistazo.com\/content\/?p=792"},"modified":"2020-11-20T17:54:16","modified_gmt":"2020-11-20T17:54:16","slug":"un-dia-en-una-prision-rodante","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistazo.com\/content\/un-dia-en-una-prision-rodante\/","title":{"rendered":"Un d\u00eda en una prisi\u00f3n rodante"},"content":{"rendered":"<p><strong>Tegucigalpa es una mara\u00f1a de baches como tumbas, sem\u00e1foros que dejaron de funcionar, maniobras mal ejecutadas, sinfon\u00edas de bocinas y atascos imposibles. No hay polic\u00eda de tr\u00e1nsito que la resuelva. Los conductores llevan la paciencia hasta el l\u00edmite, hacen bilis, fuman a lo bestia o escuchan emisoras de mal gusto para matar el tiempo y no caer en la tentaci\u00f3n de refugiarse en los baches a dormir una siesta.<\/strong><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>En el primer semestre del 2013 las ambulancias de la Cruz Roja Hondure\u00f1a atendieron m\u00e1s de 1000 accidentes vehiculares. Son incluso m\u00e1s comunes que los incidentes por arma de fuego, que en la capital con el mayor \u00edndice de homicidios per c\u00e1pita del mundo no son pocos.<\/p>\n<p><a name=\"videocruzroja\"><\/a>&nbsp;<\/p>\n<table style=\"margin-top: 5px; margin-bottom: 10px;\">\n<tbody>\n<tr>\n<td><span style=\"font-size: 12pt;\"><strong><span style=\"background-color: #cc99ff; color: #ffffff;\">VIDEO: <\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p>{youtube}Y2X6EoAUGY0|600|450|1{\/youtube}<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>Samuel, un t\u00e9cnico en urgencias m\u00e9dicas de 33 a\u00f1os,que se afeita y viste cada d\u00eda con la pulcritud de quien no fuera a recoger heridos ensangrentados desayunaba, listo para saltar a la ambulancia-ya con el estetoscopio y un bote de gel desinfectante colgando del cuello- cuando me present\u00f3 a Marvin Zelaya, que no s\u00f3lo es el due\u00f1o de uno de los mejores mapas mentales de la capital de Honduras sino el operador de radio del centro de emergencias de Tegucigalpa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El interrumpi\u00f3 su desayuno.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013Es una llamada equivocada; de esas recibo muchas, y otras tantas de broma\u2013. dijo Marvin.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013Aqu\u00ed, a veces, los d\u00edas son tranquilos. Puede no suceder nada. Y luego hay d\u00edas que no da tiempo ni de comer, que ni las ambulancias son suficientes para atender todos los casos que nos llegan. El trabajo depende de la temporada. Lo mejor es que no suceda nada, dice Samuel, con todo el respaldo que le dan 15 a\u00f1os de experiencia en la Cruz Roja Hondure\u00f1a.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La ma\u00f1ana, como predijo, no se mueve. Las se\u00f1oras de la limpieza pendonean por los pasillos del Concejo 2 \u2013la estaci\u00f3n de ambulancias de Comayag\u00fcela\u2013. El baile de las escobas avanza con la cadencia de la monoton\u00eda diaria, tan lenta y madrugadora que le pone peso a los p\u00e1rpados.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td><img alt=\"images\" src=\"http:\/\/revistazo.com\/content\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/radiosCruzRoja.jpg\"><\/p>\n<p><span style=\"color: #808080;\">Ilustraci\u00f3n por Germ\u00e1n Andino.<\/span><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>\u2013Mi trabajo consiste en orientar y conseguir informaci\u00f3n de las personas que nos llaman. As\u00ed, le podemos dar un mejor servicio y los param\u00e9dicos saben a qu\u00e9 se van a enfrentar al llegar al lugar\u2026Al\u00f3, Cruz Roja, buenas\u2026no, se\u00f1ora, est\u00e1 llamando al lugar equivocado\u2013. Marvin contesta educadamente cuatro tel\u00e9fonos y cinco radios sin la ayuda de un servidor de llamadas telef\u00f3nicas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013El presupuesto con el que contamos no es el \u00f3ptimo para la demanda que tenemos,dice mientras agarra otro auricular.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>C\u00f3digo Rojo: Accidente vehicular m\u00faltiple con posibles politraumatismos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013Una moto choc\u00f3 con un carro, traduce Marvin, d\u00e1ndose cuenta de lo complicado de los t\u00e9rminos t\u00e9cnicos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El conductor de la unidad, Heliodoro Sevilla, 63 a\u00f1os, brinca y se sienta frente al volante todav\u00eda saboreando el \u00faltimo trago de caf\u00e9; Samuel, a su lado tomando apuntes y Jessica Rodr\u00edguez, la socorrista voluntaria chequea botiquines en la cabina trasera. En menos de dos minutos ya est\u00e1n en la calle. La bombilla roja se apaga, la campana deja de emitir el ruido de patio de colegio y en la estaci\u00f3n todo parece volver a la normalidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table style=\"width: 11px; height: 25px;\">\n<tbody>\n<tr>\n<td><img alt=\"images\" src=\"http:\/\/revistazo.com\/content\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/CruzRojaenciudad.jpg\"><\/p>\n<p><span style=\"color: #808080;\">Ilustraci\u00f3n por Germ\u00e1n Andino.<\/span><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>El d\u00eda todav\u00eda tiene la luz azul de la madrugada, pero el olor a sangre no se hace esperar. La parte posterior de la unidad de rescates una coctelera que bate una mezcla recalentada de perfumes de hospital. Las camillas rechinan, los botiquines de primeros auxilios \u2013que por fracciones de segundo se suspenden en el aire\u2013 dejan escuchar su relleno de tubos, mangueras, gasas, alcoholes y yodos. Jessica se tambalea como en marea alta, rebotando contra las paredes de fibra de vidrio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013Yo soy enfermera y estoy aqu\u00ed para aprender m\u00e1s sobre mi trabajo. Se gana mucha experiencia trabajando como socorrista\u2026aunque se trabaje m\u00e1s bajo presi\u00f3n, cuenta.<\/p>\n<p>\u2013La peor experiencia que tuve fue con un paciente que sangraba much\u00edsimo; verme completamente cubierta de sangre fue una experiencia horrible. Yo parec\u00eda la accidentada\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Unas pocas vueltas de rueda y llegan al primer embotellamiento. La sirena advierte a todos en un radio de cien metros que la ambulancia lleva prisa, aunque no parece sensibilizar a nadie. Ning\u00fan auto se mueve. Como si no escucharan semejante esc\u00e1ndalo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Heliodoro corta el paso de los carros, casi choc\u00e1ndolos, para hacerles detenerse y abrirse camino. Se inventa un tercer carril en una calle en la que a duras penas caben dos. A Samuel parece no afectarle el torbellino que tiene por asiento, escribe en su tablero, sin problemas, hasta ser\u00eda capaz de tomar una siesta en el caos de las bocinas, los gritos, la sirena y los saltos que regalan los agujeros que tapizan la calle.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013La gente piensa que ponemos la sirena solo para no hacer cola en el tr\u00e1fico. Un d\u00eda podr\u00edan ser ellos los que viajen aqu\u00ed dentro, cuenta Heliodoro. Seguido, vocifera algo a otro conductor.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Desde el interior de la ambulancia todo es difuso. Un desenfoque de al menos 80 kil\u00f3metros por hora, entre autos y vendedores ambulantes. Los frenazos le devuelven la nitidez al d\u00eda y los acelerones se la quitan. Solo los 17 a\u00f1os de experiencia como motorista de ambulancia de Heliodoro destierran la sensaci\u00f3n de cat\u00e1strofe inminente, de colisi\u00f3n, atropellamiento, muro o abismo\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Solo una vez se accident\u00f3. Y no fue su culpa, o eso dice \u00e9l aunque la polic\u00eda de tr\u00e1nsito decidiera lo contrario, se queja antes de colar el Land Cruiser en un espacio claramente m\u00e1s peque\u00f1o que el auto y saltar sobre la&nbsp; mediana.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013Aqu\u00ed no se respetan las leyes de tr\u00e1nsito. Mucho menos a las ambulancias, dice, sin quitar los ojos de la calle.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Desde la cabina del conductor Samuel nos reporta:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013 Vamos a atender un accidente vehicular. El herido es un conductor de moto; nos dijeron que posiblemente el carro le amput\u00f3 la pierna. Ya llegamos\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Con la adrenalina del viaje todav\u00eda recorri\u00e9ndoles el cuerpo bajan de la unidad de rescate para buscar a la persona herida; todo parece normal. En el pavimento solo quedan esquirlas de pl\u00e1stico como prueba del accidente\u2026<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td><img alt=\"images\" src=\"http:\/\/revistazo.com\/content\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/CruzRojapickup.jpg\"><\/p>\n<p><span style=\"color: #808080;\">Ilustraci\u00f3n por Germ\u00e1n Andino.<\/span><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>El lento camino de vuelta al Concejo 2 es lo m\u00e1s parecido a un viacrucis. Sin la ayuda de la sirena lo que les toma diez minutos cruzar con prisas, ahora requiere dos horas. Tiempo suficiente para que compartan experiencia.<\/p>\n<p>La ambulancia salva m\u00e1s vidas que los carros particulares,las personas que no esperan a la ambulancia asumen una desventaja que puede ser mortal, sostienen: no llegar a tiempo al hospital. Aunque la intenci\u00f3n de llevarse cuanto antes al que sangra sea ganar unos minutos de vida\u00ac, lo que consiguen muchas veces es que sean los \u00faltimos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013Es posible que el paciente pierda mucha sangre, o que muera antes de llegar al hospital. Sin la asistencia m\u00e9dica adecuada en el camino puede sucederle cualquier cosa, agrega Samuel con cara de decepci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Seg\u00fan lo cuantificado por la Cruz Roja Hondure\u00f1a en los primeros once meses del 2013, los t\u00e9cnicos y socorristas realizaron 7,073 servicios. Parece mucho, sobretodo sabiendo que solo tienen tres ambulancias por turno. Si asumimos que un viaje de vuelta a la base toma, en promedio, una hora, siendo optimistas; podr\u00edamos afirmar que los t\u00e9cnicos en urgencias de la cruz roja hondure\u00f1a acumulan 295 d\u00edas sentados esperando a que el auto de adelante se mueva. M\u00e1s de nueve meses de tiempo mal utilizado. Sin duda, para ellos, un veh\u00edculo puede convertirse en una prisi\u00f3n en esta ciudad con infraestructura vial tan pobre.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La jornada de trabajo es de vaivenes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Todos: t\u00e9cnicos en urgencias m\u00e9dicas, motoristas y socorristas voluntarios comparten lo duro de la espera; ven el tinte negro del d\u00eda en todos sus viajes por no saber con que se encontrar\u00e1n en el punto de destino. Pero nunca pierden la esperanza de salvar una vida. Este sentimiento para ellos es una necesidad. En alg\u00fan momento abrir\u00e1n las puertas, saltar\u00e1n de la ambulancia y echar\u00e1n a correr. Entonces, olvidan el agobio del tr\u00e1fico de una ciudad maleducada y se centran en la esperanza.<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td><img alt=\"images\" src=\"http:\/\/revistazo.com\/content\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/CruzRojasuena.jpg\"><\/p>\n<p><span style=\"color: #808080;\">Ilustraci\u00f3n por Germ\u00e1n Andino.<\/span><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>La sirena suena de nuevo. Y de nuevo. Les dispersa por la ciudad, les da m\u00faltiples destinos. Toca parar un rato en una pulper\u00eda a comprar el s\u00e1ndwich escueto que les permite pasar la tarde, o al menos no desarrollar gastritis. Y luego seguir, en la monta\u00f1a rusa de emociones que embotan la cabeza y les sacuden con sus cambios bruscos de direcci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Al final de la jornada ya solo quieren de vuelta el silencio de la madrugada y su luz azul; que el veh\u00edculo deje de aullar y de correr. Que Tegucigalpa se detenga un poco.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pero siempre tiene m\u00e1s para dar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013Herido por arma de fuego, m\u00faltiples impactos, uno posiblemente en la cabeza. Est\u00e1 en el sector de la colonia La Era\u2013. Eso dijo el radio por \u00faltima vez, con la voz enmascarada de Marvin.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013Copiado. Vamos en camino\u2026<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td><img alt=\"images\" src=\"http:\/\/revistazo.com\/content\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/CruzRojamuerto.jpg\"><\/p>\n<p><span style=\"color: #808080;\">Ilustraci\u00f3n por Germ\u00e1n Andino.<\/span><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>Samuel monitorea el estado off de los signos vitales del paciente. Para sus propios reportes hacen una especie de investigaci\u00f3n preliminar: buscan casquillos de bala, o un motivo. La bala entr\u00f3 por el ojo. No hab\u00eda nada que hacer.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente, siempre los \u00e1nimos altos, esperar\u00e1n que no suceda nada.<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td><img alt=\"images\" src=\"http:\/\/revistazo.com\/content\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/CruzRojafin.jpg\"><\/p>\n<p><span style=\"color: #808080;\">Ilustraci\u00f3n por Germ\u00e1n Andino.<\/span><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tegucigalpa es una mara\u00f1a de baches como tumbas, sem\u00e1foros que dejaron de funcionar, maniobras mal ejecutadas, sinfon\u00edas de bocinas y atascos imposibles. No hay polic\u00eda de tr\u00e1nsito que la resuelva. 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