{"id":839,"date":"2014-05-07T19:04:49","date_gmt":"2014-05-07T19:04:49","guid":{"rendered":"http:\/\/revistazo.com\/content\/?p=839"},"modified":"2020-11-20T17:54:33","modified_gmt":"2020-11-20T17:54:33","slug":"un-sabueso-en-busca-de-notas-rojas-en-la-ciudad-que-mata-zorzales-y-cria-zopilotes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistazo.com\/content\/un-sabueso-en-busca-de-notas-rojas-en-la-ciudad-que-mata-zorzales-y-cria-zopilotes\/","title":{"rendered":"Un \u201csabueso\u201d en busca de notas rojas en la ciudad que mata zorzales y cr\u00eda zopilotes"},"content":{"rendered":"<p>En las noches de patrulla busca-muertos es dif\u00edcil recordar cosas b\u00e1sicas como comer. Entonces, cuando nos topamos con una caseta de puertas abiertas, dos mesas y cuatro sillas en una acera del Barrio Caba\u00f1as\u2014un lugar caliente de San Pedro Sula\u2014es all\u00ed donde hay que cenar aunque la comida prometa poco disfrute.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>No podemos compartir mesa: sentarnos juntos significa que no podremos cuidarnos las espaldas vigilando en todas direcciones. Intentamos sostener una conversaci\u00f3n normal, hablando lo m\u00e1s alto posible, estirando el cuello para acercar las palabras al interlocutor de modo que no se nos escuche a dos pasos de distancia sin que parezca que intentamos esconder algo.<\/p>\n<p>Otra voz, menos clara, susurra desde el Motorola PRO 7350, un radio port\u00e1til programado para la comunicaci\u00f3n entre agentes de la polic\u00eda preventiva sampedrana y que ahora cuelga de la cintura del periodista que llamaremos \u201cO. Bloodhound\u201d [\u201cSabueso\u201d].<br \/>\n\u2013Romeo Bravo. \u2013dice el agente del cuerpo policial.<br \/>\nBloodhound pone el radio en su oreja y nos traduce:<br \/>\n\u2013Un cad\u00e1ver. Disparos, sector de la Rivera Hern\u00e1ndez. V\u00e1monos!<br \/>\nEs el noveno levantamiento por Homicidio en dos d\u00edas. El reportero sabueso y su camar\u00f3grafo casi siempre llegan primero, cuando la sangre no ha perdido la viscosidad ni el rojo intenso y los cuerpos siguen tibios en el suelo.<\/p>\n<h3><strong>San Fierro Sula<\/strong><\/h3>\n<p>Desde finales del siglo XIX San Pedro Sula ha mostrado un crecimiento poblacional constante gracias al proceso de industrializaci\u00f3n que iniciaron las bananeras y que mantienen las maquilas, f\u00e1bricas e ingenios agr\u00edcolas. Todo lo que pudiera convertir a las personas en materia prima ha logrado instalarse aqu\u00ed. Gris, por el concreto y el humo; salada por la humedad y el sudor, San Pedro ha pasado de ser La Ciudad de los Zorzales por las bandadas que volaban sobre el suelo f\u00e9rtil del Valle de Sula a convertirse en un criadero de zopilotes que sobrevuelan la muerte.&nbsp;<\/p>\n<p>Los negocios se dan bien en San Fierro Sula. 187 homicidios por cada 100,000 habitantes hacen del dolor y la muerte un rubro en expansi\u00f3n. Las morgues sampedranas, por ejemplo, son quiz\u00e1s los mejores puntos para la venta de ata\u00fades, mausoleos, servicios funerarios, preparaci\u00f3n y embalsamamiento de cad\u00e1veres del mundo. Los vendedores de servicios mortuorios son maestros de la empat\u00eda fingida. Sufren y lloran con los familiares de las v\u00edctimas, se pasan el d\u00eda dando p\u00e9sames, y hacen lo que sea para lograr el transe. All\u00ed esperan tambi\u00e9n los reporteros que durante la noche no lograron filmar o fotografiar el trabajo de la muerte. Los Sabuesos de segunda clase. Los que no poseen el pedigr\u00ed de O. Bloodhound.<\/p>\n<p>Para los periodistas de nota roja pocas cosas suceden a la luz del d\u00eda en esta ciudad. El miedo se pasa durante la noche, cuando no se sabe si te van a rociar con plomo por entrar a un lugar que no deber\u00edas, cuando se pisa fuerte el acelerador y los creyentes se encomiendan a sus dioses. En la oscuridad, aqu\u00ed, se manifiestan los a\u00f1os de chamba y experiencia.<\/p>\n<p>Bloodhound trabaja para los noticieros sampedranos desde que era menor de edad. Actualmente acarrea veintis\u00e9is a\u00f1os maltratados, casi una d\u00e9cada viviendo de las secreciones de los heridos y los muertos. \u00c9l tiene la cara m\u00e1s reconocida de los flashes informativos sangrientos. Esas piezas televisivas art\u00edsticas que dejan ver la profundidad de los agujeros en los cr\u00e1neos y que enumeran una por una las piezas del rompecabezas que a machetazos se construye con la carne humana de esta ciudad.<\/p>\n<p>Apenas a tres horas de haber llegado y este lugar ya me regala los primeros cad\u00e1veres. \u00bfMe invita a quedarme o a irme?<\/p>\n<p>Homicidio m\u00faltiple. Tres mujeres ejecutadas a tiros en la colonia Lomas del \u201cCrimen\u201d, como llaman los habitantes de las Lomas del Carmen a su hogar. El taxista me mira con la cara de all\u00ed es peligros\u00edsimo que le caracterizar\u00e1 por los siguientes cuatro d\u00edas, pero ajusta los espejos, pone los seguros de las puertas, baja los vidrios y nos lleva. Hoy, \u00e9l tambi\u00e9n se alimenta de la sangre cual sanguijuela.<\/p>\n<p>En la penumbra de las 19:00 horas, las fotoceldas del alumbrado p\u00fablico reci\u00e9n se dan cuenta de que es de noche, las colonias de la zona se pintan con una gama oscura de naranjas y los restos de azul del d\u00eda. Las Lomas del Carmen en la parte baja est\u00e1n bien delimitadas por calles pavimentadas; hay muchas pulper\u00edas y taxis recorriendo la zona. No es lo que un periodista afuere\u00f1o espera de una de las colonias m\u00e1s peligrosas de San Pedro Sula, pero algo nos dice que tres asesinatos\u2014durante el d\u00eda\u2014en lo que parece un \u00e1rea tranquila de clase media no es una buena se\u00f1al.<\/p>\n<p>Si medimos el tiempo con el reloj de un reportero local podemos decir que llegamos tarde a nuestra primera reuni\u00f3n con la violencia sampedrana. En lo que hoy es y para siempre ser\u00e1 una escena del crimen ya solo quedan tres charcos de sangre negra y el silencio de los vecinos: nadie conoc\u00eda a las mujeres asesinadas, nadie vio lo sucedido y tampoco tienen idea de cu\u00e1l es el motivo. El miedo a ser el pr\u00f3ximo punto de enfoque de la Sony X5 del camar\u00f3grafo de O. Bloodhound deja mudo a cualquiera.<\/p>\n<p>Alej\u00e1ndonos de la escena del crimen, cuesta arriba, como quien busca subir al cielo, el peligro aumenta con la pendiente y las calles empiezan a perder el asfalto; los callejones con finales oscuros; la estaci\u00f3n policial casi desierta.<br \/>\nLos agentes de polic\u00eda admiten que no tiene caso subir demasiado. Las pandillas tienen banderas desde la entrada de la colonia,y all\u00e1 arriba, en las c\u00faspides de las lomas, ya saben de nuestra llegada desde hace dos horas.<br \/>\nEsta noche nos permitimos la cobard\u00eda de no subir. Durante los d\u00edas siguientes tampoco volvimos.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>El merengue que escuchamos en la radio de la camioneta de Bloodhound discuerda con la velocidad a la que conducimos en la penumbra del segundo anillo de \u201cSan Fierro\u201d. Vamos despacio por la autopista; el motor apenas hace ruido en un ambiente denso, como si en todo momento nos prepar\u00e1ramos para una maniobra brusca y dejar atr\u00e1s nada m\u00e1s que un rastro de polvo.<\/p>\n<p>Bloodhound aprovecha la tranquilidad del momento e imparte una clase de lenguaje de radio policial:<br \/>\n\u2013Deltas son disparos.\u2013O. gesticula como recurso mnemot\u00e9cnico.<br \/>\n\u2013Romeo Bravo es un muerto; Limas son los ladrones y Metros son los mareros; Julieta Uniforme es accidente; Papa es una persona. Y ya.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Un port\u00f3n pesad\u00edsimo mantiene afuera a los dolientes que hacen fila bajo el sol. Uno por uno se disponen a entrar a la Morgue Judicial de San Pedro Sula al&nbsp; llamado fat\u00eddico del guardia de seguridad. Se les ve el peso de la tristeza y la resignaci\u00f3n en el lomo, pocas ganas de saber lo que les espera all\u00ed dentro. Marchan en una celebraci\u00f3n triste, un carnaval de muerte propiciado por la impunidad que manda en Honduras.<\/p>\n<p>Las puertas de vidrio en la entrada del edificio dan una grata bienvenida. La primera mirada dice que es un lugar com\u00fan, algo parecido a un hospital. De cerca, se ve el deterioro que causa tanto homicidio, tanta camilla chocando contra las esquinas\u2014sacudiendo los cuerpos embolsados\u2014y mordiendo los acabados de los muebles,&nbsp; tantos esperando sentados, tantas cabezas reposando sobre la pared hasta borrar la pintura de la sala de espera. El primer recinto es, sin embargo, soportable. Aunque ya se siente el olor del formaldehido y una que otra mosca ronda la sala. Un poco m\u00e1s adelante, hay que tener est\u00f3mago fuerte para no salir corriendo de all\u00ed: apenas al entrar ya se ven los primeros cad\u00e1veres sobre camas de metal, marcados en el pecho con la Y caracter\u00edstica de la investigaci\u00f3n forense. Luego otro y otro y otro y otro m\u00e1s. El olor de este lugar&nbsp; se queda en la nariz por semanas y las im\u00e0genes se clavan en la retina de por vida. Cuerpos cubiertos de moscas, partidos en trozos, tatuajes atravesados por cortes en forma de X, estrangulados con torniquetes, quemados&#8230;todas im\u00e0genes que solo interesan a los forenses y, por supuesto, a los sabuesos que desde afuera seguramente alcanzan a olfatear los 68 cuerpos aqu\u00ed apilados.<\/p>\n<p>H\u00e9ctor Hern\u00e1ndez no huele nada. Esto es una ventaja en su puesto de coordinador de medicina forense. \u00abUno se acostumbra\u00bb, dice mientras sonr\u00ede. A sus 58 a\u00f1os conoce la mayor\u00eda de las manifestaciones de la muerte y todas sus posibles variantes, lo cual,&nbsp; en su carrera puede ser considerado como simple experiencia laboral.<\/p>\n<p>\u2014Para todos es igual, terminas haciendote a tu lugar de trabajo aunque no te guste.\u2014Aclara el forense, abanicando una pila peque\u00f1a de papeles que tiene lista para m\u00ed.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEstas son las cifras oficiales para San Pedro Sula?<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed. Extra\u00f1amente, en la ciudad con la tasa de homicidios m\u00e1s alta del mundo, nadie hab\u00eda venido a mi despacho a preguntar sobre el n\u00famero de muertes violentas.\u2014<\/p>\n<p>Suelta una mueca torcida que parece una sonrisa y se sumerge de nuevo en las tablas de Excel.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n\u2014Somos 146 personas trabajando en Medicina Forense, entre m\u00e9dicos forenses, odont\u00f3logos, toxic\u00f3logos, microbi\u00f3logos y psiquiatras.\u2014<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPoca gente para tanto muerto, no?<\/p>\n<p>El forense sonr\u00ede y asiente.<\/p>\n<p>\u2014No tenemos m\u00e1quinas de rayos X y el segundo piso del edificio se quem\u00f3 en junio del 2012; tenemos mucho m\u00e1s trabajo que la morgue capitalina pero tenemos menos gente.\u2014 cuenta Hern\u00e1ndez.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfCree que su trabajo sirve de algo?<\/p>\n<p>\u2014Para los familiares de las victimas s\u00ed. La cosa es, me atrevo a decir, que de 10,000 autopsias realizadas solo han sido investigadas 600.\u2014 La mueca torcida que hac\u00eda de sonrisa en la cara de Hern\u00e1ndez ahora es un gesto de resignaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Efectivamente, la Morgue Judicial es m\u00e1s interesante para los periodistas de nota roja\u2014nosotros, los de segunda clase\u2014que para el sistema de justicia.<\/p>\n<p>Siete horas despu\u00e9s, justo cuando la luz empieza a atenuar, los forenses nos avisan que tenemos la primera escena del crimen del d\u00eda: una osamenta. Azucarera Santa Matilde, ca\u00f1eras del sector Guaruma 1. Unos segundos despu\u00e9s, Bloodhound confirma. \u00c9l ya est\u00e0 en el lugar, abri\u00e9ndose paso entre las ca\u00f1as altas, intentando encontrar el cadaver por su olor.<\/p>\n<p>Las ca\u00f1eras por su tama\u00f1o son una fuente enorme de trabajo. Adem\u00e0s, son el lugar perfecto para esconder un cadaver. Sus calles de tierra, la ca\u00f1a de dos cuerpos de alto&nbsp; en la soledad del valle hacen imposible encontrar una v\u00edctima antes del corte. Solo entonces los&nbsp; recolectores se topan con&nbsp; los restos mortales, vac\u00edos de pistas para resolver el caso.<\/p>\n<p>El cadaver tiene unos pocos minutos de haber sido encontrado. Para cuando llegamos, justo despues de medicina forense, la escena del crimen est\u00e1 contaminada al punto de que no se reconocer\u00edan las huellas de Pie Grande. En el despliegue de indiferencia m\u00e1s serena posible, la fiscal, los policias, los forenses, los conductores, taxistas, un escritor ingl\u00e9s, Bloodhound, los camar\u00f3grafos y yo, pisoteamos cualquier posibilidad de investigaci\u00f3n. Los polic\u00edas iluminan el lugar con las lucecitas de sus tel\u00e9fonos celulares, los forenses y los investigadores buscan pistas: intentan recoger los huesos que ir\u00f3nicamente se parecen mucho a la ca\u00f1a seca en la negrura del valle.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ***<br \/>\n\u2013Un cad\u00e1ver. Disparos, Sector de la Rivera Hern\u00e1ndez. V\u00e1monos!\u2014 Grit\u00f3 el sabueso con todo su pedigr\u00ed.<br \/>\nO. Bloodhound saca su escopeta calibre 12 y el camar\u00f3grafo la Pietro Beretta 9 mil\u00edmetros con mango de oro que quedar\u00eda mejor colgada de la cintura de un narco. Al parecer nos dirigimos a una zona caliente, al rojo vivo. Lo confirma el mutismo voluntario de los que all\u00ed viven.&nbsp;<\/p>\n<p>Hacemos preguntas sencillas. \u00bfQui\u00e9n era? \u00bfViv\u00eda en la zona? \u00bfUsted escuch\u00f3 los disparos?&#8230;todos responden con una mirada inocente, sin sentido ni contenido. Se hacen los muertos para que no les maten de verdad por hablar.<\/p>\n<p>Muri\u00f3 a las 21:00 horas. El cuerpo es de un hombre en sus treintas. Yace en el suelo de costado, de cara a los Billares El Chino con el rotulo que publicita la cerveza Salva Vida. Otro remate ir\u00f3nico al estilo sampedrano.<\/p>\n<p>O. Bloodhound se prepara para la c\u00e1mara. Se pone de espaldas al muerto que suelta un chorro de sangre y empapa su camisa agujereada justo en el momento que el camar\u00f3grafo&nbsp; enciende la Sony X5. El cadaver conoce su papel en el espectaculo de la nota roja.<\/p>\n<p>La c\u00e1mara se apaga y los ni\u00f1os que jugaban a 3 metros de la escena ya pueden volver a sus casas.<br \/>\n<br data-mce-bogus=\"1\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En las noches de patrulla busca-muertos es dif\u00edcil recordar cosas b\u00e1sicas como comer. 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