{"id":878,"date":"2014-08-07T15:19:28","date_gmt":"2014-08-07T15:19:28","guid":{"rendered":"http:\/\/revistazo.com\/content\/?p=878"},"modified":"2020-11-23T20:33:41","modified_gmt":"2020-11-23T20:33:41","slug":"la-historia-no-miente-a-las-autoridades-les-importa-un-pepino-que-fuguen-los-asesinos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistazo.com\/content\/la-historia-no-miente-a-las-autoridades-les-importa-un-pepino-que-fuguen-los-asesinos\/","title":{"rendered":"La historia no miente: a las autoridades les importa un pepino que fuguen los asesinos"},"content":{"rendered":"<p>Los barrotes, las altas murallas, los agentes penitenciarios y los soldados del ej\u00e9rcito instalados en los puestos de control, no han podido en los \u00faltimos tiempos frenar la fuga de reos en las c\u00e1rceles hondure\u00f1as.\u00a0 En la Penitenciar\u00eda Nacional (PN), Marco Aurelio Soto las evasiones han sido constantes y la sociedad las relaciona con situaciones de corrupci\u00f3n.<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El gobierno ha reconocido las falencias en el sistema penitenciario, pero hasta hoy no le ha brindado\u00a0 la importancia que requiere el asunto. Recientemente Revistazo public\u00f3 la historia de Olman Ariel La\u00ednez Arias, un asesino en serie conocido como \u201cPechuga,\u201d qui\u00e9n seg\u00fan las autoridades habr\u00eda asesinado a cinco personas tras fugarse de la Penitenciaria Nacional, en marzo del presente a\u00f1o.<\/p>\n<p>El mismo d\u00eda, trascendi\u00f3 la noticia que ocho reos m\u00e1s hab\u00edan escapado del mismo centro penitenciario.<\/p>\n<p>Quienes empiezan a ponerle atenci\u00f3n al tema podr\u00edan pensar que las fugas son un nuevo reto para las autoridades, pero la triste realidad es que hace a\u00f1os asesinos peligrosos se han estado escapando\u2014y al parecer el Estado no ha aprendido nada de estas experiencias.<\/p>\n<p>Tal es el caso de\u00a0 Nelson Adalid Hern\u00e1ndez, un peligroso asesino en serie que en abril de 2006 fue enviado a la Penitenciar\u00eda Nacional, condenado por un tribunal de sentencia a 85 a\u00f1os de c\u00e1rcel. Este individuo se fug\u00f3 en marzo de 2008 y anduvo pr\u00f3fugo hasta el 4 de junio de 2009.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El Tribunal de Sentencia de Tegucigalpa determin\u00f3 que Nelson Adalid Hern\u00e1ndez, fue el responsable del asesinato de cinco ni\u00f1os, residentes en el sector Flores de Oriente, de la colonia Nueva Suyapa de Tegucigalpa. Guardaba prisi\u00f3n en el m\u00f3dulo de sentenciados II, pero se fug\u00f3 cuando el polic\u00eda Ren\u00e1n Medina P\u00e9rez,\u00a0 le permiti\u00f3 salir de su celda.<\/p>\n<p>Nelson Hern\u00e1ndez organiz\u00f3 y lider\u00f3 la banda de Los Encapuchados, una organizaci\u00f3n criminal que entre 2005\u00a0 y 2006 habr\u00eda asesinado a una veintena de adolescentes descendientes de familias muy pobres de Nueva Suyapa. Es un hombre de alta peligrosidad, a qui\u00e9n las autoridades le permitieron que durante quince meses anduviera en libertad. \u00bfA cu\u00e1ntas personas pudo haber matado en ese tiempo? No sabemos. Pero lo que s\u00ed se sabe sobre este individuo debi\u00f3 ser suficiente para que las autoridades garantizaran que nunca saliera de prisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Nelson Hern\u00e1ndez se prepar\u00f3 para su oficio de mat\u00f3n al formar parte de las Fuerzas Armadas de Honduras. En el Primer Batall\u00f3n de Infanter\u00eda se especializ\u00f3 en el uso de armas, aprendi\u00f3 m\u00e9todos de entrenamiento y de inteligencia militar y despu\u00e9s de casi dos a\u00f1os se desert\u00f3 llev\u00e1ndose varios fusiles M-16 y uniformes militares, que de acuerdo al Ministerio P\u00fablico utiliz\u00f3 junto\u00a0 a los dem\u00e1s miembros de Los Encapuchados para cometer cr\u00edmenes.<\/p>\n<p>De manera personal, carga con la muerte de Jos\u00e9 Alexander Trujillo Bustillo, Eduardo Enrique Banegas Cerritos, Erlin Antonio Escalante Herrera y Dayron Mauricio Alvarado, delitos por los cuales recibi\u00f3 sentencias condenatorias por parte de la justicia hondure\u00f1a. <br \/>Cabe mencionar que a pesar de su sanguinaria conducta, Nelson Hern\u00e1ndez tambi\u00e9n recibi\u00f3 el apoyo de unos pocos comerciantes de la comunidad, sobre todo, los due\u00f1os de las pulper\u00edas que eran extorsionados por la banda de Los Puchos, otra organizaci\u00f3n criminal que paralelamente operaba en\u00a0 la zona. \u00a0<\/p>\n<p>Los Puchos, reclutaban a ni\u00f1os y los entrenaban para el cobro de la extorsi\u00f3n. Y en tal sentido, los Encapuchados, liderados por Nelson Hern\u00e1ndez, quien reci\u00e9n se hab\u00eda desertado del ej\u00e9rcito, se dispusieron llevar a cabo una limpieza social. Uno por uno eliminaron a dos decenas de adolescentes comprendidos entre los 11 y los 17 a\u00f1os, pero jam\u00e1s atacaron a los cabecillas de la banda opositora.<\/p>\n<p>Los cr\u00edmenes que Nelson Hern\u00e1ndez y su pandilla cometieron bajo la perspectiva de limpieza social ocuparon espacios en los medios de comunicaci\u00f3n y casi siempre fueron abordados para resaltar la atrocidad con que el crimen organizado opera en Honduras, pero estos hechos no solamente afectaron a los j\u00f3venes que perdieron la vida, sino tambi\u00e9n a sus familiares.<\/p>\n<p>Como hoy, los diarios hac\u00edan un recuento de los j\u00f3venes muertos que aparec\u00edan apu\u00f1alados, baleados o golpeados. Sin embargo, se olvidaron de todos aquellos que siguen en la sociedad. Padres y madres que perdieron a sus hijos, hermanos, amigos o simplemente aquellos, que sin deber nada viven atemorizados a causa de las distintas bandas criminales.<\/p>\n<h3><strong>Con un disparo en la nuca mat\u00f3 a \u201cManuelito\u201d<\/strong><\/h3>\n<p>Entre los cr\u00edmenes de Los Encapuchados, cuenta el asesinato de un ni\u00f1o de once a\u00f1os de edad, que para enriquecimiento de la historia y para protecci\u00f3n de sus familiares, conoceremos\u00a0 como Manuelito.\u00a0 Un menor que a las 10:30 de la ma\u00f1ana del s\u00e1bado veintid\u00f3s de abril de 2006 se encontraba comprando media libra de queso y una sopa instant\u00e1nea para almorzar, en una pulper\u00eda del sector Flores de Oriente cuando fue raptado y luego asesinado por Nelson Hern\u00e1ndez.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>All\u00ed qued\u00f3 Manuelito, inerte, boca abajo, con un disparo en la nuca y desangr\u00e1ndose entre un matorral. Horas m\u00e1s tarde, agentes de la Unidad de Muerte de Menores del Ministerio P\u00fablico, levantaron el cuerpo e iniciaron la investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los diarios documentaron el hecho, pero nunca fueron m\u00e1s all\u00e1 de resaltar que este menor hab\u00eda muerto a causa de la violencia que se vive en la zona y nunca mencionaron el verdadero impacto social del crimen. Con Manuelito ya era m\u00e1s de una decena de ni\u00f1os asesinados en ese lugar y en iguales circunstancias, el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (CONADEH) alert\u00f3 la situaci\u00f3n y mencion\u00f3 que la polic\u00eda estaba involucrada.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El asesinato de Manuelito, fue la punta de lanza que rompi\u00f3 el silencio c\u00f3mplice de las autoridades\u00a0 y para revertir las acusaciones del CONADEH, la Polic\u00eda Nacional realiz\u00f3 las investigaciones y posteriormente el Ministerio P\u00fablico logr\u00f3 sentencias condenatorias en los tribunales de justicia. Esta\u00a0 situaci\u00f3n hizo que desde ese momento la vida de\u00a0 una mujer, a quien llamaremos Mar\u00eda, aunque no es su nombre real, se volviera m\u00e1s vulnerable que antes.<\/p>\n<h3><strong>El saldo de un sistema fr\u00e1gil: para una familia, nunca termina el miedo<\/strong><\/h3>\n<p>Mar\u00eda es la madre de Manuelito, una humilde mujer, a quien por haber exigido justicia por la muerte de su peque\u00f1o v\u00e1stago, tuvo que abandonar su casa, la amenazaron con matarla y para proteger su vida durante ocho a\u00f1os ha tenido que alquilar habitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Su vida no ha sido f\u00e1cil,\u00a0 pero es un viacrucis que debe soportar por amor a sus otros cinco hijos. Mar\u00eda es de baja escolaridad y su situaci\u00f3n no le permite conseguir\u00a0 un empleo\u00a0 para llevar una vida digna. En muchas ocasiones ha sido tirada a la calle por no cumplir a tiempo con el pago de alquiler.<\/p>\n<p>Minutos despu\u00e9s de haber sepultado a Manuelito, Mar\u00eda recibi\u00f3 la primera de muchas llamadas intimidantes, el asesino de su hijo la sentenci\u00f3 de muerte y para evitarlo, ella\u00a0 se fue a huir con sus otros cinco hijos, varias noches tuvieron que pasar\u00a0 en las aceras de la Direcci\u00f3n Nacional de Investigaci\u00f3n Criminal (DNIC).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u201cAll\u00ed dorm\u00edamos porque Nelson Hern\u00e1ndez me dijo que me iba a matar y yo sent\u00eda que all\u00ed est\u00e1bamos seguros\u201d, indic\u00f3 Mar\u00eda, con su voz quebrantada, mientras\u00a0 que con sus manos trata de contener un manantial de l\u00e1grimas que chorrea de sus ojos.<br \/>\u00a0 <br \/>Su rostro y brazos\u00a0 est\u00e1n quemados por el sol, mucho tiempo ha trabajado en el barrido las calles de Tegucigalpa y Comayag\u00fcela, actividad\u00a0 que alterna con la venta\u00a0 callejera de bisuter\u00eda (aritos, pulseras, collares, ganchos de pelo). El sufrimiento lo denota a flor de piel.\u00a0 \u00a0<\/p>\n<p>No conf\u00eda en nadie, es cautiva de su propia vida y por temor a que los amigos de Nelson Hern\u00e1ndez la\u00a0 encuentren, se esconde hasta de sus propios familiares. A pesar de que los asesinos de su hijo est\u00e1n presos, do\u00f1a Mar\u00eda sigue atemorizada. En al menos dos ocasiones, integrantes de los \u201cEncapuchados\u201d han escapado de la c\u00e1rcel. Aun estando adentro, siempre tienen sus tent\u00e1culos.\u00a0 \u201cNelson Hern\u00e1ndez est\u00e1 preso en la Granja Penal de Danl\u00ed, pero \u00e9l siempre tiene gente que cobra la renta (extorsi\u00f3n)\u00a0 y el pisto se lo llevan all\u00e1\u201d, sostuvo Mar\u00eda.<\/p>\n<p>De acuerdo a requerimientos fiscales presentados en los tribunales de justicia, la banda de Los Encapuchados, tambi\u00e9n era integrada por Fabio Estrada \u00c1lvarez, Neftal\u00ed Orellana Bejarano, H\u00e9ctor Mart\u00edn Mej\u00eda Sabill\u00f3n y Olman Ariel La\u00ednez Arias (Pechuga), entre otros. En marzo del presente a\u00f1o este \u00faltimo se fug\u00f3 de la Penitenciar\u00eda Nacional, las autoridades no lo recapturan y es se\u00f1alado de al menos cinco cr\u00edmenes desde el tiempo en que se fug\u00f3.<\/p>\n<p>Para ella es un peligro inminente que Pechuga se encuentre libre, sobre todo, porque ha demostrado lealtad con Nelson Hern\u00e1ndez, el asesino de su hijo.\u00a0 \u201cEs el principal colaborador de \u00e9l, y si ese hombre me encuentra me mata, porque Pechuga y Hern\u00e1ndez, son casi uno solo, como hermanitos se llevan\u201d, sostuvo Mar\u00eda, sin lograr esconder el nerviosismo que la invade.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ella recuerda\u00a0 que cuando Nelson Hern\u00e1ndez anduvo pr\u00f3fugo de la justicia pas\u00f3 noches enteras sin dormir y pensando que en cualquier momento pod\u00eda llegar a matarla junto con sus hijos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Mar\u00eda no es \u00fanica persona envuelta en este tipo de situaciones. La seguridad en los centros penales del pa\u00eds ha colapsado como producto de la negligencia y de la corrupci\u00f3n de los funcionarios del Estado. Las fugas de reos son constantes y mientras las autoridades no tomen conciencia del grave da\u00f1o que ocasionan a la sociedad, esta situaci\u00f3n continuar\u00e1 perdida en el tiempo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los barrotes, las altas murallas, los agentes penitenciarios y los soldados del ej\u00e9rcito instalados en los puestos de control, no han podido en los \u00faltimos tiempos frenar la fuga de reos en las c\u00e1rceles hondure\u00f1as.\u00a0 En la Penitenciar\u00eda Nacional (PN), Marco Aurelio Soto las evasiones han sido constantes y la sociedad las relaciona con situaciones [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/878"}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=878"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/878\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5339,"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/878\/revisions\/5339"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=878"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=878"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistazo.com\/content\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=878"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}